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domingo, 1 de enero de 2012

La Legión Cóndor en Fitero, hace 75 años

Cesáreo Oliver Monteso publicó, hace poco más de un año, un trabajo sobre la Legión Cóndor en Navarra y recogió la noticia de que la intervención de las unidades alemanas en la Guerra Civil española se inicia en el período comprendido entre el 15 de noviembre de 1936 y el 20 de marzo de 1937, siendo durante este espacio de tiempo, los desplazamientos de sus formaciones, distribuidas por diferentes frentes de batalla; Centro, Norte, Aragón y Andalucía, destacando en ello la participación de la Legión Cóndor. Desconocemos las causas o la procedencia, de dónde y cómo surgió la iniciativa en 1937, de establecer un campo de aviación en Buñuel y otro en Ablitas (Navarra). Quizás la causa fuese, a raíz del bombardeo que padeció la ciudad de Tudela el 13 de agosto de 1937, cuando tres aviones rusos Túpolev SB2 "Katiuska", de la aviación militar de la República, soltaron nueve proyectiles cerca de los puentes del Ebro y del Cuartel de la Guardia Civil de dicha ciudad, sufriendo las consecuencias 13 tudelanos que murieron [principalmente mujeres y niños, y otros 20 que resultaron heridos] en el ataque.
Lo que sí hemos podido corroborar es, que la Jefatura de Infraestructuras del Ejército del Aire Nacional, planeó el 10 de septiembre de 1937, un nuevo despliegue de la aviación, basado en aeródromos existentes y en otros de nueva creación que deberían estar terminados el 1º de octubre de 1937, cuyo despliegue previsto era: Legión Cóndor - Tudela Nº 3 (Alfaro) Aeródromo base Burgos; Aviación Hispana-Cóndor - Tudela Nº 14 (Buñuel); y Aviación Legionaria - Tudela Nº 8 (Ablitas) Aeródromo base Logroño.
Desafortunadamente, Cesáreo Oliver parece que desconocía que Manuel García Sesma, al tratar acerca de la historia de Baños de Fitero, ya había publicado detalles interesantes relacionados con la llegada de la Legión Cóndor a Navarra, como que durante la Guerra Civil de 1936-39, el Estado Mayor de la Legión Cóndor -tropas alemanas, enviadas por [Adolf] Hitler a España, para luchar contra la República- se instaló en el Balneario Nuevo, a principios de 1937, ocupándolo, por de pronto, en el invierno y la primavera del mismo año. Lo evacuó, al comenzar la tamponada oficial, trasladándose a Alfaro, donde se instaló en el Palacio Heredia [mandado construir por Gregorio Sáenz de Heredia, abuelo de José Antonio Primo de Rivera Sáenz de Heredia], volviendo al Balneario hacia mediados de octubre, donde permaneció hasta la primavera de 1938. Componían dicho Estado Mayor alrededor de un centenar de jefes, oficiales, subalternos y simples soldados, y fueron atendidos, en sus dos estancias, por dos poceros y media docena de camareras de la temporada, con la encargada Flora Fraile, de Grávalos. Al decir de uno de los poceros, los alemanes se portaron con la servidumbre correctamente. Pagaban los baños que tomaban y les daban buenas propinas. En la Nochebuena de 1937, les ofrecieron incluso un buen banquete, servido por los soldados; y en la Nochevieja, les hicieron sendos regalos.

martes, 27 de diciembre de 2011

La muerte del torero Pepete II

José Rodríguez Davié, más conocido en el mundo taurino como Pepete II, nació en la gaditana localidad de San Fernando, el 14 de Mayo de 1867, y falleció en 1899 a causa de la cornada que le asestó un toro, de la ganadería caparrosina de Zalduendo, de nombre Cantinero, en la corrida que se celebraba en Fitero, el 12 de Septiembre de 1889. Este famoso torero, que había tomado la alternativa el 30 de Agosto de 1891, en la localidad gaditana de El Puerto de Santa María, aquella tarde había matado a los dos primeros astados, escuchando grandes aplausos en el coso fiterano. Según publicó Manuel García Sesma y también recordó después mi amigo Ramón Villanueva Sáenz, salió el tercero de los cuatro toros del hierro de la Sra. viuda de Zalduendo que se lidiaban aquella tarde, con el citado nombre de Cantinero, retinto oscuro, bien armado y de mucha romana. Tomó una vara de Julio VicenteCerrajas, entró Pepete al quite y lo lanceó con dos medias verónicas, y al terminar dando una larga, el animal le cortó el terreno, saltando tras él la barrera por el 4 y al pretender el diestro saltar de nuevo al ruedo fue empitonado en el muslo izquierdo. En brazos de sus compañeros entró en la enfermería, donde los médicos le apreciaron una herida de considerables dimensiones en la cara posterior del muslo izquierdo, de pronóstico grave.
A consecuencia de la herida, se agravó la situación del torero hasta el extremo de tenerle que administrar el Santo Viático. Desde la cogida fue asistido en casa de Ángel Pina (en la Calle del Pozo, nº 1, esquina con Calle Mayor, nº 24, que entonces era Café), donde se hospedaba, por los médicos Victoriano Sanz y Dr. Carrillo de Madrid, siendo ineficaces los auxilios de la ciencia. Según el acta de defunción: A las 7 de la tarde, del 14 de Septiembre de 1899, moría José Rodríguez Davié, Pepete, a las 48 horas de recibir la mortal cogida, a consecuencia de septicemia aguda de infección.
Don Baldomero Pina compareció ante el Juez municipal, D. Eloy Andrés, y el Secretario D. Tiburcio Orduna, para comunicar la muerte del torero a su viuda Dª. Ana Suárez.
Ramón Villanueva también publicó que esta muerte conmocionó fuertemente a los fiteranos. Los funerales fueron costeados por el propietario de la plaza, D. Anastasio Andrés. Según el acta de defunción que se encuentra en el Registro Civil de la Villa de Fitero, José Rodríguez Davié, Pepete, fue enterrado en el Cementerio de Fitero.

sábado, 24 de diciembre de 2011

La fiterana Ofrenda de las Migas, en la Misa del Gallo

En su Vocabulario Navarro de 1952, el escritor tudelano José María Iribarren Rodríguez recogió la noticia de la Ofrenda de las Migas que se había hecho famosa en Fitero. Alguno años después, en 1969 aportó más información acerca de esta tradición fiterana Manuel García Sesma, publicando que la pintoresca intervención de los pastores de la localidad en la clásica Misa del Gallo era una costumbre tradicional antiquísima, abolida actualmente, como tantas otras hoy. Hay que tener en cuenta que los pastores constituían antiguamente en Fitero un gremio respetable, pues, en el censo de 1797, figuraban nada menos que 47. En tiempos pasados, los pastores locales no sólo bailaban en la Nochebuena, delante del Niño Dios, al son de las zambombas y de los panderos, sino que además se cenaban, en su presencia, una gran sartén de migas. Previamente las freían en el cementerio, situado entonces en los aledaños de la parroquia, o sea, en la actual Plaza de la Iglesia, y, a continuación, entraban con ellas en el templo, colocándose en el presbiterio, delante del Nacimiento. Cuando llegaba el ofertorio, el celebrante bendecía las migas, hacía ofrenda de ellas al Niño Jesús, en compañía de los pastores, y éstos finalmente se las engullían silenciosamente, en medio de un regocijo ingenuo y honesto. Un detalle que se le olvidó consignar a mi informador, es, si durante esta cena ritual, los pastores empinaban también la bota; pues las migas sin vino no se deslizan fácilmente hacia el estómago.
Esta costumbre se mantuvo hasta que, un año, un chusco irreverente tuvo la diabólica ocurrencia de arrojar furtivamente en la sartén unas cuantas guindillas que picaban a rabiar - y tal vez, polvos de pica-pica-, provocando en los pastores una tos bronca y persistente, que degeneró en un espectáculo cómico, indigno del lugar sagrado. Desde entonces, quedó suprimida la Ofrenda de las Migas.
No estaría mal que se recuperara esta antigua tradición fiterana que le daba un toque especial y atractivo a la celebración de la Misa del Gallo. Eso sí, asegurándose de que ningún aguafiestas volviera a estropear dicha tradición por una hacer una gracia y que, a falta de pastores, fueran voluntarios quienes preparasen las migas y convidaran a los asistentes a dar cuenta de la Ofrenda de las Migas, una vez realizada ésta, claro está.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La actual Casa del Ayuntamiento, antigua Hospedería

Los cistercienses salieron del antiguo Monasterio de Fitero el 21 de Diciembre de 1835 y, poco después, los representantes de la Villa se dispusieron a entrar en sus dependencias y tomar posesión de uno de sus inmuebles. José María Mutiloa publicó que entre las actas de la Diputación de Navarra aparecía una instancia fechada el 12 de Febrero de 1836 en la que la villa de Fitero pide autorización para derribar la Portería y la tapia que corta el frontis principal del suprimido monasterio; y que se le conceda también para Casa del Ayuntamiento otro edificio accesorio que llaman Hospedería. Anticipándose así al Real Decreto del 8 de Marzo de 1836 por el que los ayuntamientos podían reclamar edificios de los conventos clausurados para utilidad pública.
La tapia a la que se hace referencia atravesaba de lado a lado la actual Plaza de San Raimundo, a la altura del lugar en el que desde 1946 está el monumento dedicado al Patrón de la Villa. De la Portería y de la tapia ya no queda ningún resto, son los efectos del ensanche urbanístico que tuvo lugar en Fitero a finales del siglo XIX, y, efectivamente, el actual domicilio del Ayuntamiento ocupa la antigua Hospedería pero sólo desde el 15 de Marzo de 1985. Esto es, casi 150 años después de que quienes regían el consistorio municipal lo hubieran intentado por primera vez.
El proceso por el que se llevó a cabo la definitiva Desamortización del Monasterio de Fitero está por estudiar pero se sabe que aunque se completó el inventario el día anterior al de la salida de los últimos cistercienses que hubo en Fitero, su ejecución sufrió grandes retrasos. De hecho, los efectos de la primera Guerra Carlista en Navarra retrasaron todos los procesos desamortizadores puestos en marcha en 1835. La subasta de los bienes inventariados del Monasterio de Fitero no comenzó hasta mediados de 1838. Aunque los propios inmuebles del extinto convento, a excepción de la iglesia abacial que se había transformado en la iglesia parroquial, siguieron estando clausurados y sin que se les diera ningún uso.
Parece que, en el caso de Fitero, tampoco sirvió de nada el Decreto del 9 de Diciembre de 1840 por el que se promovían las solicitudes de cesiones de edificios de conventos suprimidos para destinarlos a utilidad pública, dando un plazo de 60 para que los que se pusieran a la venta los que no hubieran sido reclamados para tal fin. Pues aunque, como publicó José María Mutiloa, el Ayuntamiento de Fitero solicitó el monasterio de bernardos (27 de Septiembre de 1841) para hospital y escuelas, y, como publicó Manuel García Sesmael Gobierno de la Regencia del General Espartero se lo concedió con todas sus dependencias y sin otra excepción que la de los graneros nuevos. Pero esta R. O. no se cumplió debido a las vicisitudes políticas de entonces y a las intrigas de los que pretendían que la pingüe herencia del Convento beneficiase a unos pocos y no al vecindario en general.

martes, 29 de noviembre de 2011

La fallida entrada de los realistas en Corella

Francisco Alfaro Pérez publicó que la Milicia Nacional Local voluntaria en Cintruénigo se constituyó a finales de Noviembre de 1820, y aunque no hay constancia de cuándo se formaron las de Cervera del Río Alhama y Fitero, es de suponer que fueran coetáneas. En cualquier caso y en contra de lo que se creía, los voluntarios de Fitero participaron en la primera Guerra Civil Española.
Poco más de un mes después de la derrota sufrida por la partida realista de Martín José Balda en Buñuel y de su huida a través de la fiterana Venta del Pillo, la guerra reapareció en la Ribera. Según el parte del coronel que estaba al frente de la Columna Volante Expedicionaria contra FacciososAgustín Escribano, el 21 de julio de 1822, los facciosos [bajo el mando del realista cirbonero Fermín Echevarri Salaberri] perseguidos por los provinciales de Logroño al mando del comandante de armas de dicha ciudad, Egoaguirre, quien los llegó a picar en su retirada de Corella, habían repasado el Ebro, dirigiéndose a Villafranca. En este encuentro, que fue en las calles de Corella al entrar ya la noche, mataron a algunos facciosos de infantería, hirieron a otros, y prendieron también a tres o cuatro. Los voluntarios de Tudela, puestos ya en comunicación con el comandante Egoaguirre, marcharon en combinación en su alcance tomándoles un caballo; pero informados de que los facciosos habían salido con mucha anticipación a la llegada de los provinciales dejando una partida de sus mejores caballos y unos pocos infantes para entretener nuestras tropas, determinaron replegarse y hacer noche en Alfaro, cuyo alcalde sin más fuerza que la decisión de sus vecinos no temió a los facciosos, y los esperó a pie firme, sin que se atreviesen a penetrar en él. Es sabido que esta canalla no da la cara, ni presenta combate, ni se atreve a entrar en pueblos donde no son deseados.
Cuéntase que los partidarios de Corella, denominados serviles, han decaído de ánimo al ver la gavilla de que se componía aquella facción, su desorden y excesos, y hubo servil que exclamó: ¡estos son los que nos han de redimir! De aquí deduzco yo que los pueblos, aún los más fanatizados, se desengañarían en breve, y en esta clase de forajidos, perdida su mal adquirida opinión, se retirarán con sus rapiñas. Dícese también haber referido un arriero, que los encontró en su fuga, que le preguntaron aquellos por el espíritu público de Zaragoza, y que habiéndoles contestado no haber novedad, dijo uno de ellos: "¿no os digo yo que nos engañan? ..." Por fin se han ahuyentado, y se han tenido noticias del espíritu y decisión de la mayor parte de los pueblos inmediatos a Corella, como son Cervera, Fitero y Cintruénigo, de los que salieron un número considerable de voluntarios a hacerles frente, a quienes se incorporaron los voluntarios de infantería y caballería de Tarazona; me persuado no pisen más este país.
Debo advertir que el pueblo de Cervera se levantó en masa contra la canalla; y uniendo su fuerza a la de dichos pueblos, hizo su movimiento por aquella parte. Saco por cuenta que pasarían de mil hombres los que queríamos disputarnos la gloria de llegar a las manos con los facciosos. Es indecible la decisión y entusiasmo de todos. Los de mi columna tienen tal ansia por un lance, y es tal su ardimiento, que no reparan en fatigas. El primer día anduvieron más de 10 leguas por el deseo de llegar a tiempo, creyendo ser cierto el combate, y su espíritu es tal que irían a Rusia si fuese necesario. Me parece pues que se reunirá la fuerza que se quiera, y por descontado la columna de 300 hombres se completará muy presto, y su organización se verificará muy luego.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La ermita de la Virgen de Olmacedo

 A los pies del Moncayo y a las afueras de Olvega se encuentra la ermita de su Patrona, la Virgen de Olmacedo, que junto con su coto redondo pasaron a pertenecer al Monasterio de Fitero en 1252, siendo consagrada su iglesia el 15 de Mayo de 1269 por el obispo de Tarazona. Estos cistercienses mantuvieron su posesión hasta la Desamortización de 1835, figurando como una basílica entre los bienes que entonces se incluyeron en su inventario, junto con unas tierras contiguas, arrendadas al santero por 16 robos de trigo anuales, que se invierten en la conservación de aquella, tal como publicara Manuel García Sesma.
Mi amigo Ángel Almazán de Gracia publicó que en 1770, el párroco de Olvega afirmaba que la imagen mariana "es venerada con devoción de los pueblos circunvecinos, y en tiempo de calamidades de bastante concurso", así como que en 1865 consta que el Ayuntamiento [de Ólvega] la había reparado "luego que el Gobierno vendió las tierras y dejó abandonada la ermita y la casa (del santero)", tras la citada Desamortización. Además añadió detalles relativos a su romería, que aún se celebra el domingo anterior a la Ascensión, y también acerca de la leyenda que cuenta la milagrosa aparición sobre un olmo centenario de la imagen que hasta entonces parece que debía ser conocida como la Virgen de Calatrava, poco después de que los cistercienses de Fitero hubieran empezado a trasladarla hacia su monasterio, junto con el resto de bienes que tenían en Olvega. Una leyenda muy parecida a la del origen de la Virgen de la Barda, basada también en la tradición impulsada por los monjes de Fitero para relacionar a la Patrona de Fitero y de Olvega con su fundador y el de la Orden Militar de Calatrava.
El retablo del altar mayor data de 1657 y parece que procede del Monasterio de Fitero y, tras la rehabilitación del interior de la ermita que se llevó a cabo en 2006, ya no se conserva en la capilla del Cristo de La Vega los dos cuadros pertenecientes a su retablo barroco en los que figuraban a San Raimundo de Fitero y Diego Velázquez, pues fueron trasladados a las dependencias parroquiales.
No estaría nada mal que en el cuidado y agradable espacio en el que se encuentran la ermita de la Virgen de Olmacedo y la contigua casa del santero, hubiera un panel explicativo en el que se describiera la relación de esta basílica con el antiguo Monasterio de Fitero. Sería una buena forma de potenciar el turismo en ambos lugares a la vez que se podrían recuperar los perdidos vínculos debidos a su común pasado cisterciense.

lunes, 21 de noviembre de 2011

El C. F. Calatrava-INITESA y los 40 años del Olmillo

Manuel García Sesma publicó que, tras 20 años de ausencia, la afición local, que parecía definitivamente muerta y enterrada, resucitó en 1970, con la constitución del C. F. Calatrava-INITESA. Fue organizado por Emilio Latorre Bayo. El primer capitán de su equipo fue Ricardo Conde; su primer entrenador, Salvador Azagra; y su primer presidente, Blas Gonzalvo. Esta vez la cosa marchó sobre ruedas, gracias por una parte, al apoyo de INITESA, que les regaló los equipos de vestuario y material deportivo, les señaló una subvención y los trasladaba fuera del pueblo en sus furgonetas; y por otra parte, gracias al apoyo del Municipio que creó el Campo del Olmillo, cuyas dimensiones aproximadas, incluyendo las instalaciones, son de 100x130 metros; es decir, de unos 13.000 metros cuadrados. El 17 de septiembre de 1971, se inauguró este campo de fútbol, con un partido que jugaron el equipo titular del C. F. Calatrava-INITESA y el Osasuna-Veteranos de Pamplona. Para amenizar el espectáculo, subió hasta allí la Banda Municipal, en un remolque arrastrado por un tractor. El equipo fiterano estuvo formado por Manuel Garraleta, portero; Javier González, Carmelo Aliaga, José Yanguas y Evaristo Prado, defensas; Ricardo y Jesús Ángel Conde y Jesús Alfaro, medios; Jesús Berrozpe, delantero centro; Ramón Francés y José Ignacio Hernández, extremos derecho e izquierdo. Ganó el Osasuna por 5 a 2 goles; pero, en el mismo año, el C. F. Calatrava-INITESA jugó en la 3ª Regional, quedando subcampeón; y en la primavera de 1972, quedó campeón de la 2ª Regional, al derrotar al Corellano en el Olmillo, por 4 a 1. A la sazón, contaba el Club con 290 socios, que pagaban una cuota individual anual de 200 pesetas.
Hace un par de meses se cumplió el 40 aniversario del campo de fútbol y también alguno más del comienzo de la última etapa del C. F. Calatrava, aunque creo que pasaron desapercibidos. Quizá sea una buena idea proponer que alguien recopile y publique su historia pues por este equipo han pasado y siguen pasando la mayoría de los jóvenes fiteranos, generación tras generación y ya van unas cuantas. Tantas como para que las actuales quizá no conozcan los detalles de las aventuras por las que pasaron las que les precedieron.

martes, 15 de noviembre de 2011

Calles Luchana y Victoria

La Calle Luchana, renombrada desde 1920 como Díaz y Gómara, hacía referencia, tal como publicó Manuel García Sesma, a la victoria del ejército isabelino del Norte, dirigido por el general Joaquín Baldomero Fernández-Espartero Álvarez de Toro, en la batalla de Luchana (Vizcaya), que tuvo lugar entre los días 1 y 25 de Diciembre de 1836, como parte de la campaña con la que liberaron a la cercana ciudad de Bilbao, sitiada por los carlistas desde mediados del mes de Octubre. Como consecuencia de esta victoria, al general Espartero le fue concedido el título de conde de Luchana.
El nombre de la Calle Victoria o, como recordó Manuel García, de la Calle de la Victoria, data de 1839 y se le puso en conmemoración de la victoria definitiva de los liberales en la Primera Guerra Carlista, que añadió a los títulos que ya tenía el general Espartero, los de Duque de la Victoria y Príncipe de Vergara.
No se sabe exactamente cuándo se renombraron estas dos calles fiteranas con sus denominaciones isabelinas pero debió ser después del 14 de Diciembre de 1839, ya que entonces fue creado el título nobiliario de Duque de la Victoria. Es posible, que fuera algo más tarde, tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1840, que dio paso a la Regencia de Espartero, y que de entonces date también la denominación de la Calle Espoz y Mina, a no ser que ésta sea anterior y date de la época del Trienio Liberal. Quizá cuando se conozca mejor esta etapa de la Historia de Fitero con la que comenzó la de la actual Villa, tras la desamortización definitiva del antiguo monasterio cisterciense, se pueda concertar mejor la historia de estas tres calles.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Los primeros compradores de Baños de Fitero

Después de la segunda desamortización del antiguo monasterio de Fitero, acaecida tras el abandono de éste por parte de los cistercienses fiterienses el 22 de febrero de 1821, la administración de Baños de Fitero quedó a cargo del Ayuntamiento de la Villa. Manuel García Sesma, siguiendo a Florencio Idoate Iragui, publicó que ese mismo año, el Jefe Político de Navarra, D. Luis Veyán [y Aparicio], pidió informes sobre la situación de los famosos Baños, ampliándose la obligación de admitir gratuitamente a dos pobres, en vez de uno, en cada temporada, sin que eso significase, según el Alcalde [FranciscoHuete, que no se admitiese a otros necesitados siempre que presentasen un certificado del Alcalde y del Párroco.
En esta ocasión, se sacaron a subasta en Tudela algunos bienes del Monasterio y, entre ellos, los Baños. Según José María Mutiloa, se los quedó el vecino de Tudela, Pedro Barrera, por la cantidad de 738.000 reales de vellón, habiendo sido evaluados en venta en 663.961. Ahora bien, no sabemos si Barrera llegó a tomar posesión de ellos, pues es el caso que, en 1823, compró el establecimiento D. Juan José de Aréjula por un millón y medio de reales en créditos contra el Estado, según asegura en su Monografía el antiguo Médico-Director de los mismos, Dr. Lletget y Caylá. De todos modos, el Sr. Aréjula fue desposeído de los mismos, pocos meses después, tras el derrocamiento del régimen constitucional por la intervención del Ejército francés, mandado por el Duque de Angulema [Luis Antonio de Francia], volviendo a recuperarlos los monjes a finales de agosto del mismo año.
Durante el período de 1823-1835, el Monasterio introdujo en ellos algunas reformas, como la construcción del estanque de enfriamiento y de los cuatro primeros baños de asperón (éstos en 1830); pero se dedicaron sobre todo a explotarlos de nuevo, subiendo cada vez más los precios de los arriendos. Es cierto que la vida en general también se iba encareciendo. Según se hizo constar en el Inventario de 1835, el Monasterio tenía, a la sazón, arrendados los Baños, por cinco años, en 24.000 reales de vellón anuales, al vecino de Cervera [del Río Alhama] D. Valentín Zapatero, por cesión que le había hecho de ellos, D. Vicente Ágreda Remón, vecino y comerciante de Fitero, nacido en Cervera del Río Alhama pero naturalizado fiterano desde 1817.
Tras el decreto desamortizador de Mendizábal, del 11 de Octubre de 1835, los monjes abandonaron definitivamente el Monasterio el 21 de Diciembre siguiente; pero D. Juan José de Aréjula no recuperó inmediatamente los Baños, sino después de la promulgación del Real Decreto del 25 de Enero de 1837, que ordenó la devolución a los respectivos compradores de los bienes nacionales, adquiridos en virtud de la ley y reglamentos, hechos en las Cortes Constitucionales de 1820 a 1823. Algún tiempo después, [tal como publicó Tomás Lletget Caylá], murió el Dr. Aréjula y la propiedad del establecimiento termal pasó a sus herederos, Doña Juana María Orozco [Aréjula, esposa de Gregorio] de Uztáriz [Malgarejo] y [su hermana,] la Sra. Marquesa de Vezmeliana [, Mariana Orozco Aréjula], quienes hicieron construir cuatro baños de jaspe y ensanchar el edificio y el estanque de enfriamiento.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El primer médico del Cuerpo de Médico de Baños

Carmen San José Arango publicó que el 29 de Julio de 1816, durante el reinado de Fernando VII, se promulga la Real Órden por la cual se crea el Cuerpo de Médicos de Baños y en la que se dispone "que en cada uno de los Baños más acreditados del Reino se establezca un profesor de suficiente conocimiento de las virtudes de las aguas y de la parte médica necesaria para determinar su aplicación y uso". A estas plazas de Director Médico se accedía por oposición y adquirían de inmediato plena autoridad no sólo sobre los asuntos médicos relativos al balneario, sino para señalar las reparaciones y mejoras de las instalaciones que se estimasen necesarias.
El 28 de Mayo de 1817 es aprobado el primer Reglamento de Aguas y Baños Minerales, que consistía en normas orientadas en hacer más efectiva la inspección de las aguas de reconocido poder curativo y obligaba a los médicos directores a la redacción de una memoria anual sobre el establecimiento termal que dirigen.
Juan Manuel López de Azcona publicó que creado el Cuerpo de Médico de Baños, es convocada la plaza de Fitero en las primeras oposiciones (1816), según establecían las disposiciones oficiales, cada oponente debía indicar las plazas a las que deseaba acceder. A esta oposición acude Ángel Sanz Muñoz, natural de Almarza (1780), quien había revalidado los estudios de medicina por el título de médico en Valencia (1809) con título expedido (1816) por la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina. Actuó en las oposiciones en Febrero de 1817. Ganó las oposiciones, teniendo el nº 27 en la relación general del Cuerpo. Tras la satisfacción de ganar la plaza, surge una contrariedad, dado que según la Ley de las Cortes de Estella (1724), incurrirá en contrafuero. En Navarra los ejercitantes de la medicina debían ser examinados por el Colegio de San Cosme y San Damián. Elevó recurso al Rey (1817-Noviembre-15), alegando no haber incurrido en falta alguna por lograr una plaza según las normas de la convocatoria. No se encuentra respuesta oficial a este escrito, únicamente se conoce el informe (1818-Enero-15) tolerando la actuación de Sanz en beneficio de la Salud Pública y del Virrey [José Ezpeleta Galdeano], diciendo era contra la legalidad y que con anterioridad estaba cubierto su puesto y el de cirujano, por el sostenido para el Monasterio y la Villa. Vista su delicada situación administrativa, solicitó traslado en la primera ocasión (1818) pasando a Villaviciosa. Falleció el 16 de Mayo de 1837. No escribió la memoria reglamentaria de 1817, ni la de 1818.
Entonces, la temporada de Baños de Fitero, uno de los 31 balnearios españoles reconocidos oficialmente como talesse prolongaba entre el 1º de Mayo y el 31 de Octubre y el Director-Médico estaba obligado a residir durante este tiempo en el establecimiento termal que tuviera a su cargo, según lo había dispuesto el rey en beneficio del público. El citado reglamento también disponía que  para que los enfermos antes de salir de sus casas puedan consultar a los médicos directores de los expresados baños sobre si les convienen o no, puesto que éstos, según la obligación en que están, contestarán a las preguntas que les hagan, franqueándoles las cartas, de ahí que en la Gaceta de Madrid se publicara dónde residían dichos médicos, constando que Ángel Sanz Muñoz, lo hacía en la vecina Grávalos, en 1817 y 1818, pues también era el médico titular de esta localidad riojana. Dándose la circunstancia, como publicó Pedro María Rubio, de que este médico soriano fue quien estudió este agua mineral [de Fuente Podrida, Grávalos, usada con fines medicinales desde el siglo XVI] y la sacó del abandono en que estaba.

viernes, 28 de octubre de 2011

Beneficencia Municipal

A finales de los 80 del siglo pasado, Manuel García Sesma escribió que la clausura del Monasterio en 1835 significó un desastre para los más pobres del pueblo, que quedaron prácticamente abandonados a su suerte, pues la institución posterior de la Beneficencia Municipal sólo representó un inocuo y descolorido paliativo.
Suprimida la comida conventual y reducidos al mínimo vital los salarios, las familias de los jornaleros se las veían negras para poder subsistir. Sobre todo, en las temporadas invernales en que sobrevenían lluvias y nieves prolongadas, entonces frecuentes. En tales ocasiones, el Ayuntamiento socorría provisionalmente a las familias más necesitadas, repartiéndoles pequeñas raciones de comestibles (pan y alubias o garbanzos, o sardinas arenques, etc.). Todavía en 1913, La Voz de Fitero, en su nº 48, correspondiente al 2 de marzo, insertaba esta gacetilla. "El viernes, 21 de febrero, a consecuencia del temporal de nieves, se repartió a los pobres raciones de una libra de pan y media escudilla de alubias por persona". Era indispensable que los beneficiarios no poseyeran ni un palmo de terreno y que estuviesen inscritos en las listas de la Beneficencia. El principal servicio de ésta consistía en suministrar a los pobres gratuitamente médico, practicante y medicinas, en caso de enfermedad grave, tramitando su ingreso en el Hospital Provincial de Pamplona, si se estimaba necesario. Las peticiones de admisión en la Beneficencia eran frecuentes, en la 2ª mitad del siglo XIX, a causa de la pobreza reinante en el pueblo. Así, en la sesión del Ayuntamiento del 28-III-1886, se acordó incluir en ella a 16 vecinos más, rechazando a otros 6 solicitantes. 
También añadió que al industrializarse el pueblo en la década de 1960-70, el número de los beneficiados de la Beneficencia Municipal, comenzó a decrecer rápidamente, de manera que en 1972, sólo quedaban inscritos 14 vecinos y en la actualidad, ya no hay ninguno. Sin duda, da qué pensar.

lunes, 24 de octubre de 2011

La primera entidad bancaria

Hace poco más de un siglo y un lustro que comenzó la actividad bancaria en Fitero. Manuel García Sesma publicó que la Caja de Crédito Popular fue la 1ª institución bancaria de la Villa. Se abrió a principios de febrero de 1906, como una delegación de la Federación Católico-Social Navarra, la cual tenía su sede central en Pamplona. Las primeras oficinas de la Caja de Crédito Popular estuvieron instaladas en el edificio nº 9 del Paseo de San Raimundo (antiguo Palacio del Abad) y el primer Presidente de su Junta fue D. Hilario Falces Carrillo. En su primer año, hizo solamente 24 préstamos por valor de 3.375 ptas. e ingresó en su Caja de Ahorros 1.728,21 ptas. Ahora bien, 15 años después, o sea, en 1921, sus entradas en caja fueron 479.097,23 ptas., y sus salidas 476.434,04. En este año, fue nombrado Secretario de la misma el organista de la Parroquia, D. José Mª Viscasillas que desempeñó su cargo en la Caja hasta su jubilación en 1970; es decir, durante medio siglo. Hacia la 2ª mitad de la década de 1940-50, la Caja trasladó sus oficinas a un piso de la casa nº 27 de la Calle Alfaro, propiedad de D. Ángel Grávalos; y en la 1ª mitad del decenio de los años 60, se instaló en el nº 17 de la misma calle.
Hacia el comienzo del decenio de los 50, cambió su nombre, tomando el de Cooperativa Agrícola-Caja Rural Católica de Fitero, hasta 1970, en que la Caja Rural Católica fue absorvida por la Caja Rural de Navarra, subsistiendo aparte, aunque muy precariamente, la Cooperativa Agrícola, hasta que ésta hizo suspensión de pagos a finales del pasado siglo. Las oficinas de la Caja Rural de Navarra, en 1984, pasaron a ocupar la bajera de la casa nº 55 de la Calle Mayor, y ahora están en la del número 30.
En la actualidad, además de esta entidad bancaria sólo mantienen abiertas sus oficinas el Banco Santander, en la Plaza de San Antonio, y la Banca Cívica, en la Calle de la Villa, habiéndose cerrado todas las demás que ofrecieron sus servicios a lo largo del último siglo.

lunes, 17 de octubre de 2011

El Olivarete

Una consecuencia del tercer y último intento de la Villa por independizarse del antiguo monasterio cisterciense de Fitero fue la elección de un lugar cercano para edificar la nueva población: El Olivarete. Así lo recuerdan los memoriales del desaparecido convento: En 18 de Abril de 1653 señaló la Villa el puesto para la nueva población en el camino carretil que sube de la Ciudad de Corella a la Villa de Cervera [del Río Alhama] y desde el camino que sale de Fitero a Calahorra. Nombraron medidores para ajustar los 50 Robos y un Pintor para que delinease la planta; y el Monasterio y los Lugares opuestos lo impugnaron todo y, especialmente, el señalamiento del sitio, por decir [que] se había hecho en territorio que [está] en propiedad y posesión del Monasterio por estar comprendido en las donaciones Reales y apeos antiguos, que tiene dicho Real Monasterio, de [lo] que resultó que mandó el Consejo [Real de Navarra] que el Sr. D. Gerónimo de Feloaga, Oidor del Consejo, viniese a hacer vista ocular de dicho sitio, dándole facultad para todo lo que fuere necesario, para la averiguación del derecho de las partes y que con citación de todos se hiciese [un] amojonamiento de los términos comprendidos en los apeos antiguos y modernos, y de los puestos y sitios contenciosos con mojones, nombres y señales; y que se hiciese auto en forma con testigos de todo esto. Y dicho Sr. Feloaga comenzó a hacer dicha vista ocular el día 19 de Enero de 1655, con asistencia de todos los interesados, y se concluyó el día 11 de Febrero del mismo año.
Substancióse el pleito sobre la Sobrecarta y se hizo consulta a Su Majestad por el Consejo y, vista la consulta y demás papeles por el Consejo de la Cámara, se dieron dos decretos en 1º de Marzo y en 13 del mismo de 1658, en que se mandó dar Sobrecédula de las dadas, conque la Población se hiciese a una lengua de distancia del Monasterio y, habiendo suplicado la  Villa de este decreto, se dio otro en 22 de Octubre del mismo año, mandando cumplir el primero, conque la población se hiciese en el lugar y sitio que había elegido la Villa de Fitero, que está a un tiro de arcabuz del Monasterio. Y habiendo vuelto otra vez a consultar por el Consejo, se mandó cumplir y ejecutar la primera Cédula, sin perjuicio de las partes y que se siguiese en el Consejo de Navarra y se despachó Cédula a 9 de Junio de 1660, siendo ésta la quinta sentencia que sacaron los de la Villa, y presentada en el Consejo, mandó dar Sobrecarta.
En la actualidad sólo hay edificaciones en ambos extremos meridionales del Olivarete: las cocheras y el almacén de gas butano que hay junto al camino del Olmillo o antiguo Camino de Calahorra, y la fábrica y las oficinas de Alabastros HERNA, que están ubicadas justo al cruce del Camino de Nava Mujeque y el antiguo Camino de Corella a Cervera del Río Alhama, que en parte coincide con la actual NA-160. Aunque el topónimo del Olivarete se había perdido, de hecho, Manuel García Sesma erró al ubicarlo en Las Eras, enfrente de la recién clausurada fábrica textil Nueva Navarra, no estaría mal que lo recuperara el Ayuntamiento y que lo incorporara como tal en el catastro pues con él va una parte de la Historia de la Fitero.

domingo, 16 de octubre de 2011

Las variantes de Fitero

La carretera local que pasa por Fitero, NA-160, no siempre atravesó su núcleo urbano, como lo hace ahora pues el origen abacial de la Villa requería que sus edificios, por estar junto a los del antiguo monasterio cisterciense, estuvieran alejados del mundanal ruido. En el siglo XVII a esa carretera se le citaba como Camino de Corella a Cervera [del Río Alhama] y a su llegada a lo que ahora son las afueras de la Villa, a la altura de la fábrica de conservas El Juncal, continuaba por delante del pantano del Olmillo y del actual Cementerio antes de proseguir desde lo alto de la Cuesta de la Mejorada con el actual trazado de la NA-160 hasta Baños de Fitero. Esto es, la que era la principal vía de comunicación de Fitero seguía un camino muy similar al que ahora sigue el camino asfaltado que hace las veces de variante de la Villa, gracias a las ayudas del primer Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo del Gobierno de España o Plan E.
Anteriormente, la antigua circunvalación de Fitero era la Calle Mayor que, en el siglo XVII, era la Calleja y que, por un extremo, comunicaba con el puente sobre el río Alhama y el antiguo Camino de Ágreda, actual NA-6991, y por el otro, siguiendo por la actual Cuesta del Cementerio o Costerilla, comunicaba con el Camino de Corella a Baños de Fitero justo donde aún se encuentra el edificio de la antigua Venta de Fitero y un poco más arriba de donde está el de la vieja herrería donde se reparaban los carros y diligencias. Si bien la Calleja también tuvo un segundo enlace con este camino principal a través de la actual Calle Díaz y Gómara y de la Avenida de Pío XII o Cogotillo Bajo que, atravesado el Camino de Corella a Cervera del Río Alhama a la altura del pantano del Olmillo, se transformaba en lo que era el antiguo Camino de Calahorra o de Aldeanueva de Ebro.
De hecho, Manuel García Sesma publicó que fue en 1862 cuando se desvió el recorrido de la diligencia que iba por el Camino de Corella a Baños de Fitero para comunicar este establecimiento termal con Tudela, con objeto de entrar en el casco urbano de la Villa y hacer así una parada a Fitero, entrando por la actual cuesta de La Mejorada y saliendo por el segundo enlace citado. Costumbre que acabó afianzando este desvío como el actual trazado de la carretera local NA-160 hasta que, en 1913, se abrió la prolongación de la Calle Mayor y convirtió a ésta en parte de la propia carretera NA-160. Lo que hizo que el principal enlace de la antigua Calleja o actual Calle Mayor con el Camino de Corella a Cervera del Río Alhama, a través de la cuesta del Cementerio, así como el propio trazado de este camino quedaran reducidos a simples caminos de acceso secundarios. Aunque el asfaltado de la actual variante de la NA-160, en cierto modo, ha recuperado casi sin modificaciones el trazado de la otrora vía principal de Corella a Baños de Fitero.
No obstante, la construcción del polígono industrial junto a la carretera NA-6900, cerca de Ormiñén, desde finales del pasado siglo conlleva un replanteamiento de lo que debería ser una variante tanto para éste como Baños de Fitero y para la Villa en el siglo XXI.

sábado, 15 de octubre de 2011

Los orígenes de la Parroquia de Fitero

Tal como publicó Manuel García Sesma, durante la época abacial no hubo en Fitero clero secular y, como era lógico, la actividad parroquial estuvo a cargo de los monjes del Monasterio. Ni qué decir tiene que el supremo jefe espiritual de Fitero era el Abad, sobre cuyas atribuciones religiosas escribía el Prior y Archivero del Convento, Fr. Baptista Ros, en 1634, lo siguiente: "El Abad tiene jurisdicción quasi-ordinaria y es Abad Bendito, con silla pontifical en la Iglesia, báculo, mitra, pectoral, anillos y gremial. Nombra a un monje como Vicario General y a otro como Cura de almas. Aprueba las confesiones de los monjes, da licencia para predicar y lanzar censuras y excomuniones. Imparte las Órdenes Menores, da licencia para predicar y confesar a los que vienen al Monasterio y licencia para pedir limosna. Visita la iglesia cada año y asimismo los testamentos, cofradías, aniversarios y otras obras pías. Da o niega la licencia para enterrar en la iglesia y, cuando se necesita la confirmación, el Abad la hace".
Aunque no hemos encontrado ninguna lista del personal primitivo de la Parroquia, es seguro que se compondría, al menos, de un Vicario ordinario (Párroco), de un Sacristán y de un Acólito. El Censo Municipal de 1797 anotaba lo siguiente: "Párroco: 1 monje del Convento. Teniente: 1 monje del mismo. Sacerdote francés emigrado: 1 (A la sazón, era la época de la Revolución Francesa). Sacristán: 1 monje. Acólitos: 2 Sirviente de la iglesia: 1".
Los primeros vicarios ordinarios de los que tenemos noticia y cuyos nombres y fechas figuran en el Libro I de Bautizados de la Parroquia, son los seis siguientes: en 1547, Fr. Pedro González; en 1560, Fr. Andrés Sanz; en 1566, Fr. Bartolomé Ponce; en 1571, Fr. Francisco de Jaureguizar; en 1582, Fr. Alonso Aguado; y en 1583, Fr. Martín de Bea.
El último párroco de la época abacial fue Fr. Antonio de Echarri, cuya postrera anotación en el Libro de Difuntos de la época fue la nº 108, referente a la niña María Magaña Díaz, enterrada el 15-XII-1835. Seis días después, los frailes desalojaron el Convento.

viernes, 14 de octubre de 2011

El tercer intento independentista de la Villa

Todavía hubo un tercer intento por hacer una nueva población a la que trasladar la villa de Fitero. Manuel García Sesma recogió que los apuros económicos de la Corona española se agudizaban, pues, a pesar del Tratado de Westfalia de 1648, continuaba la guerra con Francia, Portugal y Cataluña.
Por eso, acabado el relato del segundo intento independentista de la Villa con sentencia favorable para el antiguo Monasterio de Fitero, sus memoriales recuerdan cómo percibieron los siguientes acontecimientos: Parece que con este Privilegio que obtuvo el Monasterio habían de quedar desengañados los vecinos y no habían de molestar al Monasterio con pretensiones de nueva población. Pero como nunca faltan cavilosos en los Pueblos y la ambición de ganar dietas los mueve a inventar nuevas tretas, persuadiendo a los vecinos la libertad, y que miran por los derechos de la Villa logran su intento con facilidad, ya porque los más de los Vecinos son de corto alcance, y ya porque ceban en cualquiera especie que sea contra el Monasterio. Sin embargo, por este privilegio que tenía el Monasterio para que los de Fitero ni otro ninguno pudiesen hacer edificios en los Montes de Cierzo y Argenzón, acudieron de nuevo a Su Majestad, solicitando gracia o merced para hacer nueva Población, ofreciendo por ella ciento once mil Reales de plata doble, y para facilitar más su pretensión dieron antes 4000 ducados. Y en 14 de Julio de 1652 obtuvieron merced de Su Majestad de 50 robos de tierra medida de monte en los de Cierzo y Argenzón, en la parte y sitio que señalare la Villa, dándole la propiedad de ella, con facultad para hacer una nueva población, Iglesias, Casas, Molinos, etc. sin limitación alguna, con título y nombre de Villa Real, haciéndola buena Villa, dándole jurisdicción civil y criminal, con todas las prerrogativas que se requieren, en remuneración de sus servicios, y por 11.000 Reales de plata, conque ofrecía servir para el gasto de las guerras, con calidad que antes que tomasen posesión, pagase la dicha Villa al Monasterio 2000 ducados de plata que dio al Conde de Oropesa [Duarte Fernando Álvarez de Toledo] por un despacho privativo que dio a dicho Monasterio.
Presentóse esta Cédula en el Consejo [Real de Navarra] y habiéndose mandado comunicar al Monasterio y a las Ciudades de Cascante y Corella y otros lugares interesados, salieron a la demanda y después de muchos alegatos y Escrituras que se presentaron, mandó el Consejo por dos declaraciones conformes, que la Villa de Fitero eligiese y señalase el puesto donde intenta fundar, midiendo y dejando amojonados los 50 Robos de tierra y que se hiciese una planta del sitio, todo con citación de las partes interesadas.
Por fin parecía que la Villa iba a lograr su propósito de independizarse del monasterio que la había fundado. En vez de ello, comenzó un largo proceso que, en 1685, acabó para siempre con las posibilidades de hacer una nueva población de Patronato Real en Fitero.

martes, 11 de octubre de 2011

El segundo intento de la Villa por su independencia

Ya señaló Manuel García Sesma que las guerras con Francia, Inglaterra y Portugal obligaron a la Corona a arbitrar recursos para mantener sus ejércitos y con tal motivo, el Monarca [Felipe IV de Austriadespachó una Cédula al Virrey de Navarra, Conde de Oropesa [Duarte Fernando Álvarez de Toledo], dándole facultad para otorgar cualquier tipo de mercedes a quienes aportaran cantidades de dinero.
De ahí que en los memoriales del antiguo monasterio de Fitero se recoja que, casi un siglo después de que la Villa hubiera intentado emanciparse del monasterio de Fitero, lo volviera a intentar: El año 1643 se hallaba Virrey de Navarra el Conde de Oropesa y Su Majestad se sirvió despacharle una Cédula, en la que le daba facultad para beneficiar cualesquiera gracias. Súpolo la villa de Fitero y luego acudió a Su Excelencia pidiendo 40 robos de tierra de medida de monte, en los que llaman de Cierzo y Argenzón para poder hacer una nueva villa y para facilitar esta gracia ofrecieron servir a Su Majestad con una cantidad considerable. Tuvo el Monasterio noticia de esta pretensión y acudió a Su Excelencia proponiéndole los inconvenientes y perjuicios que se seguían al Monasterio de conceder a la Villa la gracia que solicitaba y presentando los Privilegios y donaciones que el Monasterio tiene de los Señores Reyes de los términos de Turungen y Nienzebas, en cuyos sitios intentaban la Población los de Fitero, y ofreciendo en servicio a Su Majestad 2000 ducados de plata doble, caso no tuviese efecto la pretensión de la Villa y habiendo visto este negocio en el Consejo con asistencia del Señor Fiscal y los Abogados del Monasterio y Villa, sin hacer asunto de la pretensión de la Villa, con consulta del Consejo, el Señor Virrey otorgó en favor del Monasterio un privilegio para que la Villa de Fitero ni otro particular de ella o de fuera pueda hacer edificio ninguno, mayor ni menor, en los montes de Cierzo y Argenzón. Lo dio en Pamplona a 31 de Octubre de 1643 y se Sobrecarteó en Consejo a 3 de Abril del siguiente. Secretario Sebastián OlóndrizY habiéndose notificado el dicho Privilegio a la Villa y Vecinos, juntos en la casa del Concejo, en 24 de Agosto de 1644, pidieron traslado y acudieron a dicho Señor Virrey, presentando agravios, y pidiendo interpretación de dicho Privilegio, y con consulta del Consejo, en 24 de Octubre de 1644, el dicho Virrey dio otro despacho interpretando la merced que había hecho, que no se entendía de los Palomares, Abejeras, Pajares y Corrales, y de este despacho se pidió Sobrecarta por la Villa y se concedió a 23 de Octubre del mismo año, como todo consta por un traslado fehaciente que queda en el Número 3 de este Fajo.
Así acabó el segundo intento fallido de los fiteranos por independizarse del señorío abacial de Fitero pero no la historia de su lucha por su libertad.

lunes, 26 de septiembre de 2011

El final del Monasterio de Fitero

El objetivo de la famosa Desamortización de Mendizábal era el de intentar dinamizar la economía española, desposeyendo de sus pertenencias a las Órdenes Religiosas de la Iglesia con el fin de reducir la deuda pública y proporcionar al Estado medios económicos con los que financiar la segunda Guerra Civil Española o más conocida como primera Guerra Carlista
Esta Desamortización supuso el final del monasterio cisterciense de Fitero y, como publicó Manuel García Sesma, esta tercera y definitiva supresión tuvo lugar en 1835, en aplicación del Decreto de 11 de Octubre de dicho año, dictado por el Primer Ministro, Juan Álvarez Mendizábal. En Navarra, la disposición afectó, esta vez, a la Colegiata de Roncesvalles y a 7 conventos: los de Fitero, La Oliva, Irache, Marcilla, Leyre, Urdax e Iranzu.
En esta ocasión, los frailes de Fitero abandonaron para siempre su convento, el 21 de diciembre de dicho año; o sea a los 70 días de la promulgación del Decreto de Mendizábal. Componían a la sazón, la comunidad 14 sacerdotes, 6 coristas y 1 lego. La abadía estaba vacante y figuraba al frente de ella Fr. Antonio Echarri, en ausencia del Prior, Fr. Esteban Cenzano.
Previamente a la salida de los monjes, se realizó el tercero y último Inventario. Empezóse el 13 de noviembre de 1835 y se acabó el 20 de diciembre siguiente. Vino a hacerse cargo del Monasterio y a ordenar el Inventario don Melchor de Azcárate, vecino de Tudela, como Comisionado de Arbitrios de Amortización. A la sazón, era alcalde de Fitero, don Mamerto Medrano; y escribano del Ayuntamiento -y hasta entonces asimismo del Convento- don Celestino Huarte.
Tras la Desamortización de Mendizábal, la villa de Fitero comenzó una nueva etapa en su Historia, finalmente independiente de quienes la habían fundado en 1482 y fueron sus señores durante más de tres siglos. Cabe destacar que aún no se ha cumplido siquiera su segundo centenario y que todavía sigue omnipresente el recuerdo del monasterio cisterciense que fundó su Patrón, San Raimundo de Fitero, a mediados del siglo XII. A pesar de que, salvando algunos honrosos pasajes puntuales de su Historia, la de la Villa y, por tanto, la de los fiteranos, aún es casi desconocida y está por escribir.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Avenida de Pío XII o Calle del Cogotillo Bajo

La única avenida que hay en Fitero era la vía de comunicación entre el casco urbano de la villa y las principales Carreras que pasaban por las cercanías de Fitero: la vieja Carrera de Calahorra, después renombrada como camino a La Aldea, esto es, a Aldeanueva de Ebro, por ser ésta la localidad por la que se pasaba antes de llegar a Calahorra, y que era una extensión de esta avenida, y la Carrera de Tudela a Cervera del Río Alhama, pasando por Baños de FiteroNA-160, que entonces discurría junto al pantano del Olmillo, que es el lugar donde esta carretera local se cruzaba con la citada avenida y Carrera de Calahorra. De hecho, la actual Avenida de Pío XII se prolongaba directamente por este último camino que, poco después de pasar por el cabezo del Olmillo y del desvío que ahora conduce a la Cruz de La Atalaya, se bifurca también en otro desvío que conduce al antiguo monasterio y granja cisterciense de Niencebas (despoblado de Alfaro), junto a la Venta del Pillo, y, después, a la ermita de Yerga (Autol). Pero que si no se toma ninguno de estos dos desvíos y se sigue el trazado de este camino se acaba llegando al corellano cabezo de Morterete, antiguo límite del Coto Redondo del Monasterio de Fitero, y de allí sigue el antiguo camino por la falda oriental de Yerga hasta Aldeanueva de Ebro y Calahorra, ya que ésta fue la principal vía de comunicación entre el cenobio de los primeros cistercienses que hubo en la península Ibérica y la sede episcopal de la que dependieron inicialmente.
El romano Eugenio Maria Giuseppe Giovanni Pacelli (1876-1958) fue elegido Papa, siendo conocido como Pío XII, el 2 de Marzo de 1939, casi un mes antes de que acabara la Guerra Civil Española. De ahí que quienes gobernaban en el Ayuntamiento de Fitero, una vez acabada esta contienda fraticida, decidieran renombrar el antiguo Camino del Cogotillo Bajo como Avenida de Pío XII, tal como recogió Manuel García Sesma.
Pío XII fue declarado Venerable el 19 de Diciembre de 2009, por lo que el nombre de esta calle fiterana debería ser ahora el de la Avenida del Venerable Pío XII, de igual modo que las calles dedicadas a los fiteranos Juan de PalafoxJosé Mª. García Lahiguera deberían actualizarse como Calle del Beato Juan de Palafox y Calle del Venerable José Mª. García Lahiguera, respectivamente.
El nombre antiguo de la actual Avenida de Pío XII se debía a la ubicación del camino que pasaba por la parte baja del montecillo o pequeño cogote a cuyos pies se encuentra ubicado el casco urbano de la Villa. Existiendo también en dicho monte otro camino que, partiendo casi de la mitad de la actual Avenida de Pío XII, pasaba por su cima y se encontraba de nuevo con el que discurría por esta avenida a la altura del antiguo y hoy sepultado Pontigo, y que hoy en día aún se conoce como la Calle del Cogotillo Alto. Una vez que se comunicó la Calle Mayor con el cruce del Pontigo, los caminos que entraban por el Cogotillo y daban acceso a las cocheras y almacenes, que eran los únicos edificios existentes allí por entonces, dejaron la primacía de acceso a aquella calle y tanto la Avenida de Pío XII, que aún se sigue llamando Calle del Cogotillo Bajo, como la Calle del Cogotillo Alto quedaron relegadas a meras calles del interior del caso urbano de Fitero.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Noticiasdefitero.com en la revista Fitero 2011

El segundo domingo de septiembre celebramos el día de la Patrona de la Villa, la Virgen de la Barda y el día anterior comienzan estas largas y esperadas fiestas patronales. Justo antes de que suene el cohete y la banda de música arranque el pasacalles que dará lugar al tradicional Bolo que se forma en la ronda por las calles de Fitero, también se pone a la venta el nuevo ejemplar de la revista anual que se lleva el nombre de la Villa, en el improvisado chiringuito que se instala a tal fin en la Plaza de San Antonio.
Así se viene haciendo desde que en 1980 hicimos el primer número de esta revista que puso en marcha Manuel García Sesma. Una revista que se devora rápidamente durante el primer fin de semana de las fiestas pero que se lee con calma después y que incluso se relee y se consulta pasados los meses y los años, pues se trata de una revista para guardar, como dice el eslogan que inventó Jesús Bozal Alfaro y que todavía se sigue reproduciendo en sus páginas interiores.
Este año se ha rediseñado su formato y el propio estilo periodístico de la revista. Lejos quedan el formato de diario de prensa que tuvo los primeros años de vida o su paso al estilo de las revistas semanales, con tapas más duras que las interiores, que fue la antesala al uso de la policromía en su impresión. El nuevo ejemplar ha dotado a la revista de un nuevo formato, añadiéndole un lomo a su exterior y dotándole de un necesario y espectacular rediseño a su interior así como un hilo conductor que ha transformado la revista en una publicación temática: Los Sueños, abriéndose así una nueva etapa para esta revista. Esto es, para La Revista que se dice popularmente en Fitero y que nació al poco tiempo de la llegada de la Democracia, permitiendo que los fiteanos pudiéramos hacer uso de la recién estrenada Libertad de Expresión que, ahora y dicho así, hasta suena raro pues ya no nos imaginamos que éste no sea un derecho fundamental y de uso habitual. Mi enhorabuena y reconocimiento para todos los que han o hemos pasado por la dirección de esta revista a lo largo de estos años y, en especial, para su nuevo director: Asier Rebollo Rupérez.