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lunes, 5 de diciembre de 2011

Los Dragones del Soberano huyeron de los cerveranos

Tras haberse dedicado durante casi tres semanas a fundar el nuevo cuerpo de caballería realista en la Ribera, Fermín Echevarri Salaberri permaneció en Fitero unos días más a la espera de la respuesta a la solicitud de apoyo que había hecho al alcalde de Cervera del Río Alhama, con objeto de continuar su leva en tierras castellanas. Sin embargo, la respuesta no fue la que esperaba el capitán realista ya que en el parte de guerra del día 14 consta que el alcalde primero constitucional de esta villa, único jefe de esta milicia voluntaria y legal, y como primera autoridad del pueblo, enterado del oficio que le había enviado Salaberri contestó airadamente que con respecto a la entrega de armamento, uniformes y demás provisiones de guerra, estoy pronto a entregarlas frente a frente, y con la defensa que es propia de los que juraron ante la faz de la Nación el sistema constitucional y las libertades patrias, y nuevamente nos ratificamos en nuestros sentimientos. Cervera 8 de Agosto de 1822. = Fernando Escudero. = Sres. Gregorio Garcés y Fermín Salaberri.
El resultado fue salir en su busca a las cercanías de Fitero; y habiendo encontrado en la Venta del Baño una avanzada de 10 cerveranos de infantería a 10 facciosos de caballería, les atacaron y obligaron a huir hasta Fitero, en donde tenían el grueso de sus tropas. En esta pequeña escaramuza tuvieron un caballo muerto por la intrepidez de un cerverano, que los persiguió hasta el Olivillo de [Baños de] Fitero; en cuya vista tocaron los facciosos retirada, verificándola hacia Peralta.
Es digna de todo elogio la bizarría de este pueblo, propia de su patriotismo. Los facciosos podrán conseguir ventajas en otros muchos pueblos comarcanos; pero no en Cervera, donde los aguarda la muerte y el exterminio. Bien lo conocen ellos, y así es que se han abstenido de chocar abiertamente con unos hombres que unen el valor a la disciplina y el arrojo a la decisión. No es una exageración decir que Cervera es un pueblo sagrado para ellos; más si en el frenesí de su loco orgullo tratasen de invadir formalmente aquel país, podría serles fatalísimo. Los cerveranos siguen armándose sin estrépito. Han completado ya 14@ balas de Soria, y de Zaragoza esperan una carga. Se van a mandar hacer 50 capotes para la milicia; en fin, este pueblo, que se prepara formalmente para la guerra, despliega una actividad que casi raya en prodigiosa. D. Fermín Escudero, alcalde constitucional y patriota a toda prueba está haciendo servicios de suma importancia.
No obstante, Salaberri había logrado cumplir su misión en la Ribera pues tal como publicó en 1825 el cura párroco de Ustárroz, Andrés Martín, el cirbonero realista se presentó en Lumbier el 16 del corriente con unos 70 caballos, a quienes dio el nombre de Dragones del Soberano, y 180 infantes, que fueron el cuadro del 4º batallón, que luego se acabó de formar con los centenares de jóvenes navarros, que particularmente en aquellos días, venían por todas partes a esta villa.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Calle Díaz Gómara

Miguel de los Santos Díaz Gómara (1885-1949) nació en Fitero, en la casa de la antigua Calle Luchana que lleva su nombre, desde 1920. Fue hijo del igeano León Díaz, abogado y escribano del Juzgado, y de la fiterana Ángela Gómara.
Siendo muy niño pasó a realizar los estudios primarios en el colegio de Escuelas Pías de Estella, antes de ingresar en el seminario de Pamplona, en 1896, y de trasladarse al seminario de Zaragoza, en 1903, donde se graduó como bachiller, en 1906, y donde obtuvo la licenciatura y el doctorado en teología, en 1907 y 1908, respectivamente. Estudios religiosos que simultaneó con la licenciatura en Derecho que también obtuvo en 1907, en la Universidad de Zaragoza, con la licenciatura y el doctorado en Derecho Canónico y en Filosofía Escolástica que obtuvo en la Universidad Gregoriana de Roma, en 1911, y con el doctorado en Derecho que obtuvo en 1918, en la Universidad de Madrid.
Recibió las primeras órdenes en 1907 y el diaconato en 1909, año en el que también celebró su primera Misa en Roma. De regreso a España desempeñó diversos cargos eclesiásticos y catequéticos en Zaragoza hasta que en 1920 fue preconizado obispo de Tágora y auxiliar de la archidiócesis de Zaragoza, en la basílica del Pilar, donde permaneció hasta 1924. Entonces pasó a ser obispo de la diócesis soriana de Osma y en 1935 se hizo cargo de la diócesis murciana de Cartagena. Ciudad a donde llegó el 30 de junio, acompañado de su hermano Rodrigo Díaz Gómara, abogado.
La persecución anticlerical del verano de 1936 le forzó a abandonar su sede apostólica, al comienzo de la Guerra Civil Española, y a huir desde Alicante a Roma, disfrazado de marino alemán en un barco mercante. Poco después regresó a Zaragoza, donde pasó la mayor parte de esta guerra fraticida hasta que en marzo de 1939 fue nombrado administrador apostólico de la diócesis de Barcelona. Aunque en 1943 regresó a Cartagena, donde permaneció como obispo de su diócesis hasta que falleció en noviembre de 1949, siendo enterrado en Zaragoza. Fatídico acontecimiento que ocurrió un mes después de que hubiera recibido del ministro de Justicia, Raimundo Fernández-Cuesta Merelo, la condecoración de la Cruz de San Raimundo de Peñafort, en reconocimiento de méritos y servicios prestados.
A pesar de que el Ayuntamiento de Fitero le dedicara el nombre de la calle en la que nació y de que instalara una placa conmemorativa en la fachada del inmueble donde vino al mundo este docto obispo fiterano, en el catálogo del Patrimonio Arquitectónico del actual Plan Municipal de Urbanismo de Fitero no consta esta casa. Mientras que sí lo está, por ejemplo, la de otro fiterano que también fue obispo durante el pasado siglo, el Venerable José Mª. García Lahiguera, que también tiene una placa dedicada en la fachada del inmueble en el que nació y una calle dedicada en esta Villa. 

sábado, 18 de junio de 2011

El monasterio de Niencebas bajo el obispado calagurritano de Sancho de Funes

El obispo calagurritano Sancho de Funes fue uno de los tres principales fundadores del Monasterio de Fitero, en su ubicación provisional de Niencebas (despoblado de Alfaro). Este funesino fue obispo de la diócesis de Calahorra, entre 1117 y 1146, año en que falleció, y como tal acompañó al rey de Aragón y Pamplona, Alfonso I el Batallador, en importantes episodios para la Historia de este reino, como fue la reconquista de la ciudad de Zaragoza, el 18 de Diciembre de 1118, primera que se reconquistó al sur del Ebro desde que los pamploneses recuperaran definitivamente Calahorra en 1045. Siendo muy probable que también asistiera a la reconquista de Tudela, el 23 de Febrero de 1119, tras la cual fue reconquistado todo el valle del Alhama y, después, el del Queiles, trasladando la frontera más allá de Calatayud, en 1120. Tras la muerte del monarca aragonés, acaecida en Septiembre de 1134, el obispo de Calahorra pasó a formar parte de la corte castellana de Alfonso VII el Emperador y los límites orientales de este obispado pasaron a ser muy parecidos a los de la nueva frontera de Castilla con los recién escindidos reinos de Pamplona y Aragón.
En el cartulario del Monasterio de Fitero Sancho de Funes sólo figura en dos diplomas: el manipulado de Octubre de 1140, que hace referencia a la fundación del Monasterio de Niencebas, en esta villa desierta, por el abad cisterciense Raymond y bajo el patrocinio de Alfonso VII, así como en otro documento de Octubre de 1146, cuando este monarca visitó el monasterio provisional de San Raimundo de Fitero y se encontró en el castro castellano de Tudején (despoblado de Fitero) con su yerno, el rey de Pamplona, García Ramírez el Restaurador, y ambos acordaron que éste cesara su guerra con el conde de Barcelona y cuñado del emperador, Raymond Berenguer IV el Santo, por la herencia del rey de Aragón y Pamplona, para que ambos le acompañaran a reconquistar Calatrava y Almería, como así hicieron en 1147. Durante estas negociaciones previas debió ser cuando también pasó Cervera del Río Alhama de manos aragonesas a las castellanas.
En estos primeros años del Monasterio de Fitero, la prosperidad y relevancia de éste en la frontera de los tres reinos cristianos fue muy importante, especialmente tras la adquisición de los estratégicos lugares en los que fundó sendas granjas cistercienses que acabaron dando lugar a sus monasterios filiales de La Oliva y de Veruela. Además, desde 1144, al menos, su abad ya había comenzado la edificación del que sería el primer Monasterio de Fitero, conocido inicialmente como el Monasterio de Castellón.
La muerte de este obispo forzó su sustitución en la sede calagurritana por Rodrigo I de Cascante, que fue quien, en 1152, autorizó el traslado de la comunidad monástica de Niencebas a Fitero, que entonces era un término despoblado de la villa castellana de Tudején, limítrofe con los términos de Cintruénigo (Pamplona) y con Tarazona (Aragón).

viernes, 17 de junio de 2011

La inauguración de INITESA

En el boletín Tena de Septiembre-Octubre de 1965, Manuel Heredia recogió la noticia de la inauguración de las nuevas instalaciones bajo el titular Brillante y emotiva inauguración de nuestras factorías de Fitero. Por toda la comarca, el acontecimiento revistió caracteres de jubilosa jornada, con estas palabras: Por fin, como ya habíamos anunciado repetidas veces, llegaron a feliz término nuestros sueños y así, en una jornada memorable para toda la comarca en la que está enclavada la villa de Fitero (Navarra), quedaron oficialmente inauguradas nuestras nuevas factorías, creándose la nueva firma comercial INITESA que ha sido preciso constituir dado el constante auge de nuestra industria confeccionista.
El día 19 del pasado mes de septiembre, numerosas personalidades se congregaron en la villa navarra, que celebraba sus fiestas patronales, entre la alegría de los habitantes de los pueblos cercanos que ven con la creación de estas fábricas y de los numerosos puestos de trabajo que en ella existen, así como en las futuras ampliaciones, no sólo una solución para el porvenir de las jóvenes de dichas localidades, sino también una fuente de ingresos para los mismos pueblos, ya que han de ser muchas las necesidades de la nueva industria que están llamados a cubrir. Y he aquí como vieron el acto los periódicos navarros:
"Resonaban en las calles de Fitero las notas alegres de las bandas formadas por los mozos del pueblo y las de las dulzainas y los tamboriles; en los balcones ondeaban al aire las colgaduras de la villa en fiestas y por los caminos todos que conducen a las factorías de INITESA, a pie, en carros, en bicicletas y en autocares y automóviles, llegaban los centenares y centenares de personas que querían mostrar así su alegría por estas fábricas que marcan el resurgir de un pueblo que si fue en otros tiempos emporio de cultura y arte encauza ahora su destino por las sendas de la industria, gracias al cariño que don Nicolás Tena Tejero tiene a dicha localidad desde que por primera vez llegó allí, encontrando clientes y amigos que siempre le han distinguido con su confianza.
Así, a las seis y media de la tarde, se efectuó el acto de bendición de los nuevos locales fabriles.
Se encontraban presentes, en el amplio vestíbulo donde los invitados habían sido recibidos por el consejero delegado, don Nicolás Tena Tejero; el director comercial, don Nicolás Tena Monzón; el director técnico, don Willy Van Haeren, y otros empleados de la empresa; el delegado regional de Comercio; el diputado por el distrito, don Julio Asiain [Gurucharri], que representaba a la Diputación de Navarra; el delegado provincial de Trabajo de Navarra, señor Elegido; el delegado provincial de los Sindicatos de Zaragoza, don Emilio de Pablos; el asesor técnico del Plan de Desarrollo de Navarra, don Luis Doria; los alcaldes de los pueblos de Fitero y Cintruénigo, así como la Corporación municipal en pleno de Fitero; el concejal del Ayuntamiento de Zaragoza, don Emilio Larrodé, que representaba al alcalde zaragozano; don José de Calasanz, presidente del sector confección del Sindicato Nacional Textil; una representación de la Caja de Ahorros Provincial de Navarra; el jefe provincial del Movimiento en funciones, don Miguel Arrechea, y numerosas personalidades y altos empleados de la casa TENA.
Ofició la ceremonia de bendición el excelentísimo y reverendísimo doctor don Francisco Javier Ochoa, obispo retirado de una misión china, auxiliado por el párroco de Fitero, reverendo Jesús Torrecillas y por el superior de los Padres Agustinos de Monteagudo, reverendo don Moisés López.
En primer lugar, hizo uso de la palabra el reverendísimo doctor Ochoa, quien tras manifestar su satisfacción por bendecir la casa que ha de ser escuela de industria, de hogar y de buenas costumbres, así como bendición para el pueblo de Fitero, al que tanto ha de beneficiar económicamente, se refirió a la visita que había realizado a una fábrica que considera empresa modelo, para deducir, por lo que había visto en las nuevas factorías de INITESA, que también ésta ha de llenar los sueños de todo buen cristiano, por lo que felicitó con todo cariño al señor Tena y a cuantos trabajan en estrecha colaboración con él, impartiéndoles después su bendición.
Tras unas palabras del párroco de Fitero, quien abundó en las pronunciadas por el obispo, el alcalde ejerciente del Ayuntamiento de Fitero agradeció la presencia de las autoridades eclesiásticas y civiles, y en nombre del pueblo al que representaba agradeció a don Nicolás Tena la creación de la factoría, que tanto ha de redundar en beneficio de Fitero deseando el mayor éxito en la empresa que INITESA inicia ahora en tierras navarras con tan magníficos auspicios.
El señor Calasanz también hizo uso de la palabra para significar la capacidad industrial de la casa TENA y su satisfacción al ver las nuevas y magníficas factorías que tan importante papel han de jugar en la economía española.
Por último, realmente emocionado, hizo uso de la palabra don Nicolás Tena Tejero, quien comenzó agradeciendo la presencia de cuantos honraban con su asistencia las nuevas factorías. A continuación trazó una breve historia del por qué de haberse elegido precisamente la localidad de Fitero, manifestando cómo desde que llegó hace más de treinta años a esta villa encontró en ella los brazos abiertos de los amigos y clientes que tuvo desde el primer momento.
Tras poner de relieve la íntima colaboración que debe existir entre el personal obrero y la empresa ya que desde la colaboración han de derivarse el auge de las factorías y el bienestar económico de los operarios, el señor Tena, que tuvo un recuerdo para sus mayores, fundadores de la empresa, aseguró su confianza en el porvenir, dado que cuenta ya con la presencia de su hijo y con los nietos, que han de seguir la línea de trabajo trazada ya por las generaciones anteriores, puesto que la inauguración de las nuevas factorías no marca la meta de llefada, sino el primer paso en la nueva época de industrialización que se ha propuesto INITESA.
Terminado tan brillante acto, con los aplausos resonando aún en nuestros oídos, las personalidades invitadas recorrieron detenidamente las distintas secciones que forman estas magníficas factorías, en las que no sólo se ha buscado el perfecto acondicionamiento de la moderna maquinaria, sino que se ha procurado por todos los medios dotar a los operarios del máximo de comodidades en su trabajo, dado el alto concepto que siempre han tenido los fundadores de la casa TENA de las atenciones que merece el personal que trabaja con ellos con la satisfacción no sólo de ver cubiertas sus necesidades materiales sino también de encontrar auténtico calor humano en sus relaciones con la empresa.
Constan estas factorías de 5.000 metros cuadrados, dejando 23.000 para futuras ampliaciones, con los correspondientes servicios higiénicos, sanitarios, de vestuario y oficinas, en las que el rítmico sonido de la maquinaria, en pleno funcionamiento, era como el más vibrante himno al trabajo. Los visitantes, que quedaron gratamente sorprendidos por la magnitud de la empresa, admiraron las distintas máquinas de corte, costura y planchado, presenciando las operaciones que con ellas se realizan y que, junto con la más depurada técnica para realizar las ideas emanadas de la dirección artística, son el secreto del perfecto acabado de las prendas que hacen que cada día aumente más el prestigio de la marca TENA.
Después, amablemente atendidos por el personal directivo, todos los invitados, fueron espléndidamente obsequiados con un vino MONTENA, durante el transcurso del cual reinó la más grata armonía, brindándose por los éxitos alcanzados por TENA-RECORD y por los que aguardan a INITESA, que con la inauguración de estas factorías de Fitero no ven cumplidos sus objetivos, sino que es ahora cuando emprende, en firme, el primer paso en esta batalla comercial en la que los nombres de Tena y España han de recorrer juntos los caminos del triunfo, por el que cuatro generaciones de Tena han luchado denodadamente desde hace ya noventa y cinco años, con ilusión de aportar mayores éxitos a la Patria y la satisfacción de ver cómo el crédito de su firma comercial va en aumento, de día en día, tanto en el mercado interior como en el exterior".
La noticia no sólo fue de ámbito provincial sino que interesó en toda España, recogiéndola, por ejemplo, la edición madrileña del diario ABC del 29 de Septiembre y la de La Vanguardia del 5 de Octubre.

sábado, 11 de junio de 2011

La victoria de Chapalangarra en Fitero, 1823

Tras la sublevación realista de junio de 1822, los pueblos navarros se encontraron inmersos entre dos fuegos durante el resto del año. En la Ribera las cosas no estaban bien, como publicó Ramón Del Río Aldaz, añadiendo que así era hasta el punto que el 2 de febrero el ayuntamiento de Tudela había pedido al gobierno tener relaciones con Zaragoza por estar incomunicados con Pamplona. Aunque también señaló la posibilidad de que los tudelanos, a raíz de los enfrentamientos, prefiriesen tratar con el de Zaragoza. Para estas fechas, ya había un nuevo ayuntamiento -elegido por las urnas-, que era plenamente liberal. Por entonces, George Bessières, al frente de un ejército realista formado por unos 5000 hombres, atacaron los Arrabales de Zaragoza, donde fueron rechazados por su corta guarnición y Milicia, como publicó Manuel Pando Fernández de Pinedo. De allí, los realistas se dirigieron hacia la villa navarra de Fitero, donde se enfrentaron a la partida del ejército liberal mandada por el lodosano Joaquín Romualdo de Pablo y Antón, más conocido como Chapalangarra, e hicieron que el escenario bélico de Fitero figure de forma destacada como la última acción de importancia en la Merindad de Tudela en esta guerra, casi olvidada y que algunos consideran como la Primera Guerra Civil Española.
Desconozco los detalles acerca de esta batalla y, por tanto, el lugar concreto de Fitero en el que se produjo, sólo que el día 26 [de febrero de 1823] Chapalangarra derrotaba a Bessières en Fitero, haciéndole 85 presos. Si bien éste, al frente de su ejército realista, logró escapar y continuar camino de Guadalajara y fuera ya de Navarra, Bessières fue perseguido por [el Capitán General portorriqueño Demetrio] O'Dali y [Juan Martín Díez] el Empecinado -según el parte-, después de que había estado trayendo de cabeza tanto a los generales como a todo Madrid durante un mes, como señaló Ramón del Río. No obstante, ésta y otras victorias que los liberales obtuvieron entonces en Navarra carecieron de importancia militar, pues poco después, el 7 de abril de 1823, se produjo la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, ejército francés que estaba encabezado por Luis Antonio de Borbón, duque de Angulema, que por encargo de la Santa Alianza repuso a Fernando VII de Borbón al frente otra vez de su régimen absolutista, dando fin al Trienio Liberal.
En esta guerra no parece que los vecinos de Fitero se vieran afectados, aunque los términos de la Villa fueron protagonistas de sendos episodios bélicos, tanto al principio como casi al final de la misma.

viernes, 3 de junio de 2011

El primer Taller Mecánico

La evolución que la mecanización industrial produjo en Fitero fue objeto de estudio en la obra de Manuel García Sesma, quien señaló que la aparición de las máquinas industriales dio lugar a una nueva clase de artesanos: los Mecánicos; es decir, los trabajadores dedicados a la construcción, manejo y reparación de las máquinas. Los primeros mecánicos, avecindados en Fitero, fueron forasteros y estuvieron al servicio de las fábricas de D. Manuel María Alfaro, abiertas en la segunda mitad del siglo XIX y explotadas, a la muerte de éste, ocurrida en 1900, por su hijo y sucesor, D. Gervasio Alfaro. Recordamos a dos mecánicos de ellas: a Martín Ormazábal, un guipuzcoano de Beasain, y a Simón Muñoz, un aragonés de Zaragoza. En realidad, este cambio tecnológico formó parte de otro cambio más importante que también afectó a Fitero en el siglo XIX: el de la redistribución de la riqueza y de las propiedades que se produjo en 1835, cuando fueron exclaustrados definitivamente los monjes cistercienses de Fitero, principales propietarios del lugar y para quienes habían trabajado la mayoría de los artesanos. Éstos, a partir de entonces, pasaron a orbitar alrededor de los nuevos grandes propietarios que progresaron e industrializaron los talleres artesanos y las dependencias que habían pertenecido al principal propietario y antiguo señor de Fitero: el abad del monasterio que fundó y dio su nombre a la Villa desde 1482.
Manuel García también publicó que, a principios del siglo XX, se abrió en Fitero el primer Taller Mecánico, para el servicio del vecindario en general, fue iniciativa de otro forastero: Lorenzo Fernández Vega, un riojano de Galilea, que había emigrado a la Argentina y su taller estuvo en la casa n.º 25 (hoy 31) de la Calle Lejalde. Lorenzo tenía un hermano, llamado Severiano, quien, a su vez, había emigrado a Francia, donde trabajó como mecánico, antes y aún después de la Guerra Europea 1914-18, llegando a ser contramaestre de la empresa Motobloc de Burdeos. Lorenzo se marchó de Fitero en 1920 y entonces se hizo cargo de su taller su hermano Severiano, quien, más tarde, trasladó su taller al actual n.º 10 de la misma calle. Murió en Fitero el 20-X-1978, heredando su taller sus hijos Manuel y Ángel Fernández Carrillo. El taller de los Fernández se dedicó y dedica a toda clase de trabajos de su oficio: construcción de maquinaria y de herramientas industriales, reparación de automóviles, trabajos de torno, fresa, forja y soldadura, etc.
Cabe destacar que Manuel y Ángel construyeron el reloj que, desde 1990, hay en la fachada del actual Ayuntamiento de Fitero, ubicado en la Hospedería del antiguo monasterio de Fitero, siendo éste uno de los últimos trabajos de mayor repercusión que realizaron para la Villa. Pues, a principios de este siglo, ambos hermanos decidieron no continuar con la actividad industrial de este taller con lo que su cierre supuso el final de la historia del primer taller mecánico que hubo en Fitero. Desafortunadamente, ambos mecánicos fiteranos fallecieron pocos años después, Manuel Carrillo en Mayo de 2004 y Ángel en Junio de 2009.
En la actualidad ya no quedan vestigios de ninguno de las instalaciones de los dos talleres que tuvo la familia Fernández Vega en la Villa pues en el lugar en el que estuvo ubicado el primero de ellos se construyó un edificio de viviendas y en el que estuvo ubicado el segundo de estos dos talleres mecánicos sólo queda el solar y la parte de la fachada que ahora forma parte del muro que da a la Calle Lejalde.

martes, 31 de mayo de 2011

El personal de Tena en la final de la Copa de 1964

En el boletín de Julio de 1964 de la empresa Tena-Record, titulado TENA, se recoge la reseña del viaje que realizó su personal a Madrid para asistir al encuentro que disputaron el Real Zaragoza y el Atlético de Madrid y que acabó 2-1, el 5 de julio de 1964, diciendo: Las cinco de la mañana del domingo día 5 de julio, en la calle Alfonso, frente al edificio Tena-Record, una caravana, con cuatro vehículos de la empresa y un autocar, así como los turismos de la gerencia, esperaban a que los empleados de Tena-Record ocuparan sus asientos.
Todo se hizo con disciplina y orden y a las cinco y cuarto se emprendía la ruta. Madrid esperaba al personal Tena para que, allí, pudieran asistir a la final de la Copa de S. E. el Generalísimo, que después en el campo de Chamartín, conquistaría el equipo zaragozano.
Casi un centenar de empleados de Zaragoza fueron tragándose kilómetros hasta llegar a Medinaceli, donde la hoja de ruta preveía el encuentro de otra caravana que, partiendo de Fitero, llevaba también a Madrid al personal de aquella factoría Tena.
A media mañana se efectuó la reunión. Después, todos en grupo, formando una sola caravana, se emprendió la ruta hasta Madrid. Al llegar, y tras unos momentos de reposo, el obligado paseo por las calles de la capital y la visita a los lugares de interés. El parque del Retiro, Plaza de España, Puerta del Sol, Gran Vía, Plaza de la Cibeles, Nuevos Ministerios, Plaza de Cascorro, Plaza Mayor y cuantos lugares madrileños eran dignos de visitarse, fueron recorridos por la caravana Tena.
Tras la comida y la concentración en la Casa de Campo, unas horas de descanso y se emprendió la marcha hacia el Estadio Bernabeu. Allí, centenares de zaragozanos, se unieron al personal de Tena para aclamar al equipo que había de quedar campeón de la Copa de S. E. el Jefe del Estado.
Desde mucho antes del partido, los alrededores del estadio y después el graderío, se vió adornado por millares de banderines con los colores del Zaragoza, editados por Tena-Record y distribuidos en toda la capital de Aragón, así como en la ruta hacia Madrid. Fue una contribución de Tena a la victoria del equipo, y al propio tiempo el flamear de estos banderines puso la nota de calor en el campo madrileño y llevó a las calles de la capital zaragozana en una jornada deportiva de tanto relieve.
El partido terminó y la alegría desbordaba las localidades ocupadas por los aragoneses. El personal Tena se reunió, nuevamente, con orden, en torno a los vehículos, y formada la caravana se emprendió viaje de regreso.
Guadalajara fue la primera parada. Cena en el parador y otra vez la carretera fue perdiéndose bajo las ruedas para conseguir que al día siguiente, lunes, todo el personal estuviera en sus puestos.
El boletín TENA destacaba la participación del personal procedente de Fitero, muestra de la relevancia que los talleres allí instalados, desde el 20 de mayo de 1963, iban tomando poco a poco en el entramado empresarial de Nicolás Tena Tejero. Para algunos de aquellos fiteranos debió ser ésta una de las primeras veces que viajaron a Madrid y para todos debió ser una novedad el poder participar en un evento deportivo de la categoría y repercusión como era y sigue siendo el de la final de una Copa de fútbol.
Eran otros tiempos, llenos de ilusión, esperanza, trabajo y porvenir. Todavía estaba por llegar lo mejor, la construcción de la fábrica INITESA, que se inauguró en Fitero el 19 de septiembre de 1965. Ojalá pronto vuelvan a sentir estas sensaciones y emociones quienes han pasado toda una vida de trabajo dedicados a la industria textil fiterana. Pues entraron siendo niños, algunos con poco más de 14 años, y ahora, cerca de su edad de jubilación, atraviesan una difícil situación laboral.

domingo, 29 de mayo de 2011

La llegada de Tena a Fitero

La firma comercial Tena comenzó su actividad en el sector de la confección textil en 1870, a cargo del empresario zaragozano José Tena Trallero, llegando a destacar entre los sastres del país. En 1911 tomó el relevo al frente del negocio su hijo Nicolás Tena Díaz, también buen conocedor de la profesión, pues durante algunos años había estado trabajando como cortador en una importante firma de Bilbao, y también fue quien expandió la actividad de la firma por toda España. Tras el fallecimiento de éste, en 1930, fue sustituido por sus hijos: José y Nicolás Tena Tejero, que fueron los que dieron paso a la confección industrial, en una escala insospechada hasta entonces. Aunque la muerte de José Tena Tejero y las dificultades por las que atravesó el país durante la Guerra Civil Española y los primeros años de la postguerra condujeron a una paralización de la progresiva expansión industrial de la casa Tena. La recuperación de la normalidad vino de la mano de la incorporación de un miembro la cuarta generación familiar, Nicolás Tena Monzón, como director comercial, abriéndose al mercado internacional tras participar en los grandes certámenes de moda masculina de Paris, en 1960 y 1961. En las que sus magníficas gabardinas de Tena-Record lograron un clamoroso éxito que no pudo ser aprovechado comercialmente ya que toda la producción fue absorbida por la demanda nacional.
Hacia 1959 o 1960, Nicolás Tena montó un taller de confección en Cervera del Río Alhama, con la intención de ampliar el negocio y acabar construyendo una fábrica textil con la que dar soporte a la creciente demanda nacional e internacional pero el proyecto no se llevó a término. Por entonces, este licenciado en derecho y empresario zaragozano también suministraba paños a varios comercios fiteranos, entre los que se encontraba la sastrería de Emilio Mesa, a cuyo cargo estaba su hijo y heredero, Miguel Mesa González. Éste entabló muy buenas relaciones con el empresario zaragozano y le convenció para que abriera un taller en Fitero. De tal modo que, en 1963, Miguel Mesa cerró su empresa y pasó a trabajar como encargado de los negocios de Nicolás Tena en la Villa, abriendo un taller en la Calle Mayor, en el edificio del antiguo Centro Obrero. Las tres primeras fiteranas que empezaron a trabajar en las máquinas instaladas en dicho taller y por un sueldo de 25 pesetas diarias, la tarde del 20 de mayo de 1963, como pioneras de esta nueva etapa de la industria textil en Fitero, fueron: Remedios Alfaro Berdonces, Teresa Pérez Falces y Alicia Martínez Barea, sumándoseles buen número de fiteranas y fiteranos durante los días y semanas siguientes, hasta superar las dos docenas. Para ello contaron con el apoyo y la formación que les dio Azucena, la encargada que a tal efecto se desplazó desde Zaragoza, así como del ingeniero belga Willy Van Haeren que, desde un principio, asumió la dirección técnica del proyecto fiterano.
Las primeras prendas que se confeccionaron en este taller fiterano, auxiliar de la fábrica y comercio zaragozano de Tena-Record, fueron gabanes que, como después pasó con otras prendas: gabardinas, chaquetas, etc., cuya confección también se completó en Fitero, venían ya cortadas desde las instalaciones de Zaragoza. El material de cada prenda se encontraba en su correspondiente caja junto con el ticket que la identificaba, de modo que los operarios, que trabajaban a destajo durante toda la semana, a veces sábados y domingos incluidos, podían justificar el trabajo realizado presentando dichos tickets. Para incrementar la productividad, aquellos trabajadores que presentaran más tickets que los convenidos inicialmente tenían derecho a cobrar una prima. Aunque esta forma de trabajar no siempre fue satisfactoria y, en una ocasión, en 1964, propició un conflicto laboral por el que varios trabajadores de este taller prefirieron abandonar su puesto de trabajo, entonces no se podía hacer una huelga, que seguir aceptándolas. Si bien algunos de ellos no tuvieron otro remedio que volver a su puesto al cabo de pocos días, otros se fueron a otras fábricas o, en cualquier caso, nunca regresaron.
En otoño ya no cabían más operarios en el taller por lo que Mª. Jesús Pina Muro fue contratada en septiembre y su primera tarea fue la de formarse, durante el mes siguiente en Zaragoza, con objeto de regresar a Fitero como encargada del segundo taller o taller de apoyo al primero que Nicolás Tena abrió en Fitero. Este segundo taller estuvo operativo antes de final de año. El nuevo centro de trabajo también se encontraba en la Calle Mayor, concretamente en el bajo izquierda de la casi vecina Casa de los Maestros y su especialidad fue la de la confección de pantalones, llegando a trabajar en el también más de 20 personas.
Dado que siguió aumentando la carga de trabajo asignada a los talleres fiteranos, Nicolás Tena no tuvo más remedio que llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento para poder abrir un tercer taller, a mediados de febrero de 1964, en los bajos de la antigua Hospedería del monasterio cisterciense de Fitero, donde entonces estaban ubicadas las escuelas y ahora se encuentra el Centro de Salud. Su especialidad fue la de la confección de impermeables, llegando a trabajar en él otras 20 personas o más y siendo su encargada Natividad Fernández Calleja. Aunque este taller fue temporal y se desmanteló a los pocos meses, reubicándose esta sección con sus operarios en las dependencias del segundo.
Poco tiempo después Nicolás Tena abrió un cuarto taller en la Calle Angós, dedicando la bajera de la cochera, que era propiedad de Ángel Jiménez, a la plancha de vapor, a cuyo cargo estaban Calixto Fernández Yanguas y otro operario, mientras que en el granero se realizaban las labores de acabado, embolsado y control de calidad, bajo la responsabilidad de Monserrat Sabaté Calleja, con el apoyo de una o dos operarias. Finalmente, Nicolás Tena aún tuvo que abrir un quinto taller, en la Calle Mayor, estando separado del primer taller por la carpintería que entonces tenía allí Carmelo Fernández, quién también hacía labores de mantenimiento para estos talleres, al igual que Sixto Pérez Barea, bajo la supervisión de Inocencio Berrozpide. Este quinto taller incorporó tecnología de corte industrial que hasta entonces no había habido en Fitero y en él que trabajaron Joaquín González Alfaro, Pablo Bermejo Rupérez  y Luis Miguel Yanguas Yanguas.
Finalmente, hay que añadir a Marcos Artal Maculet, encargado de medir los tiempos y de hacer los pagos, tanto en los talleres fiteranos como en el de Cervera del Río Alhama, así como de transportar material con una antigua furgoneta que llevaba publicidad de la firma Manufacturas Fabregat, que era un establecimiento de confección barcelonés que había sido adquirido por Nicolás Tena.
La creciente actividad de estos talleres condujo a la construcción de la fábrica INITESA, inaugurada el 19 de septiembre de 1965, coincidiendo con el segundo domingo de las fiestas patronales en honor de la Virgen de la Barda, en cuyo programa el alcalde, Fausto Palacios Martínez, exponía en su saludo que está a punto de inaugurarse una Gran Factoría Textil destinada a la confección de prendas de caballero, de cuya Razón Social "INITESA", es promotor Don Nicolás Tena Tejero. En la citada factoría, han sido invertidos más de 30 millones de pesetas; ocupando 26.000 metros cuadrados de terreno y creando 400 nuevos puestos de trabajo de ambos sexos. Dicha factoría tendrá una producción de 2.000 prendas diarias, todas ellas ropa exterior de caballero, gran parte de ella exportada a otros países. Concluyendo su mensaje con estas esperanzadoras palabras: El porvenir, como véis, es brillante y todos nosotros para que lo sea más, debemos poner a contribución nuestro esfuerzo y deseo de triunfo. Aunque, como es natural, la puesta en funcionamiento de INITESA acarreó el cierre paulatino de los talleres auxiliares, incluido el de Cervera del Río Alhama, dando fin a esta primera fase de la segunda etapa de la industria textil en Fitero.

miércoles, 27 de abril de 2011

El juramento de la Constitución de Cádiz en Fitero: Septiembre de 1813

El 21 de Junio de 1813 se produjo la victoria aliada, de las tropas españolas, portuguesas e inglesas, bajo el mando de Arthur Wellesly, duque de Wellington, sobre las francesas que escoltaban a José I Bonaparte en su huida hacia Francia, en la famosa batalla de Vitoria. Cuatro días después, las tropas aliadas comenzaron el asedio de Pamplona, que duró hasta que se rindió la plaza el 31 de Octubre. Mientras que, el 26 de Junio, las tropas imperiales francesas del Ejército del Norte, mandadas por el general Bertrand Clausel, llegaron a Tudela procedentes de Calahorra y Alfaro, huyendo de la División de Navarra, que estaba comandada por Francisco Espoz y Mina. Al día siguiente, los franceses abandonaron definitivamente Tudela, dirigiéndose a Zaragoza mientras eran perseguidos por las tropas de Espoz. Situación que facilitó el que, el 23 de Julio de 1813, como recientemente publicó Francisco Miranda Rubio, se produjera el primer contacto oficial entre la Regencia española y los miembros de la extinta Diputación del reino, aún en el exilio al que se habían visto abocados en Agosto de 1809, para solicitarles a éstos que nombrasen un Jefe Político para Navarra y que se publicase y jurase la Constitución, a medida que las poblaciones se fueran liberando del dominio francés, habiendo sido la primera la ciudad de Estella, el 31 de Julio de 1812.
El 10 de Septiembre de 1813, el alcalde de Fitero, Joaquín Val, se reunió en la Casa Consistorial con sus regidores, Juan Antonio Medrano, Joaquín Alfaro, Manuel Andrés y Joaquín Muro, para despachar el oficio recibido desde Tudela, que incluía un ejemplar impreso de la Constitución de la Monarquía Española, promulgada en Cádiz, a diez y nueve de Marzo de mil ochocientos doce para que sea reconocida y jurada en todos los Pueblos de esta Merindad, resolviendo que el sábado once del presente se arme un tablado de suficiente altura con el ornato y decoro correspondiente en medio de la Calle Mayor, donde a las cuatro de la tarde se ha de celebrar la Publicación, así como que a esa hora deberán concurrir todos los vecinos al repique general de Campanas a la Casa Consistorial desde la que los Sres. Alcalde y Regidores, con toda la Comitiva, marcharán a dicha Calle Mayor y colocado el Ayuntamiento en el tablado, donde habrá un Solio de terciopelo carmesí, se leerá por el Secretario [Antonio Celestino Huarte] la Constitución, que la recibirá de mano del Sr. Alcalde, y que una vez realizado este acto se regresará con la misma formalidad a dicha Casa Consistorial y en la noche del mismo día haya iluminación y repique de campanas, así como que en el día siguiente, domingo, acudan todos los vecinos y el clero a su única Parroquia a la Misa mayor a jurar dicha Constitución y su observancia en la forma prevenida por las Cortes y el Te Deum que se cantará enseguida y que a la tarde haya regocijos públicos como lo exige un acto que merece la mayor satisfacción y que se publique por bando, para noticia de todos. Añadiendo que la Constitución en la Parroquia se leerá antes del ofertorio por el Cura Párroco [Francisco Navascués], quien hará una breve exhortación dirigida al objeto, de modo que después de concluir la Misa se recibirá el juramento por dicho Sr. Alcalde y Regidores bajo la fórmula prevenida en el decreto de las Cortes y se cantará el Te Deum. Disponiendo también que reunidos enseguida los Sres. Alcalde y Regidores, en la Sala mayor, presentarán el juramento particular con arreglo al mismo decreto recibiendo el Sr. Regidor preeminente al Sr. Alcalde y este al mismo Sr. Presidente y demás individuos de Ayuntamiento.
Estos actos se ejecutaron según lo previsto, con la solemnidad, ceremonia y demás circunstancias, de acuerdo con la certificación expedida por el citado secretario, el lunes siguiente; tal y como publicó Jesús Soria Magaña, hace poco más de un lustro. A pesar de las dudas que su artículo generó en algunos historiadores fiteranos, incluido el propio autor, acerca de que estos actos no habrían acaecido entonces sino bastantes años después, probablemente en 1820. Por lo que aprovecho la ocasión para dejar constancia de que el trabajo era correcto y que, efectivamente, la Constitución de Cádiz se juró en Fitero el sábado 11 de Septiembre de 1813. Si bien, el retorno del exilio del rey Fernando VII de Borbón, en Marzo de 1814, acabó dando al traste con la primera experiencia constitucional que hubo en España, restituyendo el sistema de gobierno y las instituciones existentes antes de la Guerra de la Independencia.

martes, 15 de marzo de 2011

La Fuente del Obispo

El popular nombre de esta fuente hace referencia al acontecimiento de su inauguración. Acontecimiento que ocurrió el 13 de agosto de 1859, fecha en la que el Ayuntamiento de Fitero concluyó la construcción del elemento arquitectónico que aún existe a las afueras de la villa, situado poco antes del arranque de la cuesta de La Mejorada, en la carretera NA-160 que conduce hacia Baños de Fitero y a la frontera con La Rioja, donde está el limítrofe barrio de la Venta del Baño, que pertenece ya a Cervera del Río Alhama.
El acto inaugural de este monumento fue presidido por el obispo de Tarazona, a la sazón, el riojano Cosme Marrodán Rubio (1802-1888), que en 1858 había sido promovido a dicha sede episcopal, situada en la también limítrofe provincia de Zaragoza, y que, además, se convirtió así en el primer obispo turiasonense que empezó a ser administrador apostólico de la diócesis navarra de Tudela, hasta que ésta pasó a depender de la archidiócesis de Pamplona en 1955. Esto es, la inauguración de esta fuente acaeció sólo unos meses después del nombramiento de este obispo y el acto debió coincidir con la primera visita apostólica que este obispo hizo a la villa. Desde entonces, el elemento arquitectónico en el que se encuentra la fuente ha sido remodelado en varias ocasiones, la primera de ellas en 1885, destacando que, a finales del año siguiente, se construyó junto a ella un lavadero público cubierto, cuya ejecución fue encomendada a Generoso Berges. Después siguieron las reformas de 1927, en las que se eliminó el lavadero, y también las de 1975, que sirvieron para adecentar ligeramente el que parecía que iba a ser su definitivo diseño. Aunque la que lo ha dejado en el lamentable y poco atractivo estado en el que ahora se encuentra, fueron las acometidas con tan poco gusto en 2005. Al completarse la fase final del camino peatonal que, desde entonces, comunica el casco urbano de la Villa con las cercanías de Baños de Fitero. Desafortunadamente, en esta última transformación también fueron eliminados los dos pilones rectangulares que estaban situados donde ahora suelen colocar el contenedor de basura, junto a la farola, y cuya finalidad era la de aplacar la sed de las caballerías que aún ayudaban en las labores agrícolas de los fiteranos. Por lo que se han perdido parte de los elementos originales y se han añadido otros que están fuera de lugar. A la vez que también cabe señalar que las recientes edificaciones realizadas en sus cercanías también han afeado y reducido el espacio destinado a esta fuente. De modo que ahora ya no tiene el encanto que tenía este agradable rincón de la villa que, en las noches de verano, sobre todo, permitía que en sus frescas instalaciones se disfrutara de interesantes tertulias.
No obstante, las rumorosas aguas que manan de esta fuente parecen estar clamando por una remodelación que la embellezca y le devuelva la gracia y la elegancia que debería tener este rincón, para solaz y disfrute de los viandantes que se acerquen a ella. Por lo que sería muy de agradecer que las autoridades se ocuparan de su reforma y que, en un acto de civismo ejemplar, también eliminaran de su contorno el contenedor de basura y la disonante señal de tráfico que también han puesto allí, despejando su espacio de objetos que están fuera de lugar. Así como que reconocieran a la fuente del obispo como uno de los Monumentos de Interés Local, inventariándolo como tal y dotándolo del correspondiente panel explicativo, al estilo a las que suele haber en todo lugar de interés turístico.

sábado, 12 de marzo de 2011

Los Gigantes de la Cueva de la Mora

Con motivo de las fiestas patronales de San Raimundo de Fitero y en presencia de diversas autoridades, entre las que destacaba la del presidente del Gobierno Foral de Navarra, Miguel Sanz, la villa de Fitero ha estrenado esta mañana medio lluviosa de sábado los dos nuevos gigantes de la Cueva de la Mora, que representan a los protagonistas de una de las dos leyendas románticas que ideó el escritor sevillano Gustavo Adolfo Bécquer durante su estancia en Baños de Fitero, poco después de casarse en 1861 con Casta Esteban, natural de la no muy lejana localidad soriana de Noviercas.
Los nuevos gigantes corresponden al caballero cristiano, señor o tenente del fronterizo castillo pamplonés de Caparroso, y a la doncella mora, hija del alcaide del castillo zaragozano de Tudején (despoblado de Fitero). Plazas fuertes que, en 1073, recoge la Historia que participaron en un acontecimiento que vinculó a estas dos poblaciones mucho antes de que, desde 1374, ambas pasaran a pertenecer al reino de Navarra. En el siglo XI ambos castillos eran dos de las fortalezas más importantes existentes en la frontera de los reinos de Pamplona y Zaragoza, dándose la circunstancia de que los pamploneses conquistaron el castillo musulmán de Tudején poco antes de que, en represalia, los musulmanes que salieron de la zaragozana Tudela conquistaran el de Caparroso y provocaran la firma de las nuevas paces entre ambos reinos, cuya inmediata consecuencia fue la devolución de ambos castillos fronterizos a sus centenarios propietarios. Marco histórico en el que Bécquer situó la inviable historia de amor entre el caballero cristiano y su amada mora. A la que, poco antes de morir y aprovechando sus últimas fuerzas, intentó bautizar pero que parece que no lo consiguió y que, debido a ello, el ánima de ella todavía more en las proximidades de las ruinas del fiterano castillo de Tudején, saliendo todas las noches de la famosa Cueva en busca del agua del cercano río Alhama, con la que saciar la sed de su amado herido de muerte.
Sólo me queda añadir que, desde hoy, también es un gran motivo de satisfacción ver como estos gigantes de la Cueva de la Mora, cuyas vestimentas se han inspirado completamente en las que diseñamos y utilizamos en las representaciones teatrales de esta leyenda, en los meses de agosto de 2005, 2006, 2009 y 2010, hayan pasado a formar parte de la comparsa de gigantes y cabezudos que acompaña a los fiteranos en las grandes celebraciones. Por lo que tenemos otro motivo más para seguir agradeciendo a Bécquer que su obra y su fama sigan ayudando a promocionar la Villa y los Baños de Fitero.

miércoles, 16 de febrero de 2011

La mezquita medieval de Cintruénigo

En 1167 y en el monasterio cisterciense de Fitero firmaron las paces los reyes de Castilla y de Navarra, Alfonso VIII el Bueno y Sancho VI el Sabio, respectivamente. Al año siguiente, el castellano le otorgó a su recién recuperado monasterio el dominio sobre el territorio que, desde entonces, configuró su coto redondo (antecedente del actual término municipal de Fitero), delimitando los mojones que marcaban su frontera con los términos de las localidades vecinas de su reino y de los de las poblaciones fronterizas de Navarra y Aragón. Buena parte de estos mojones correspondían a accidentes geográficos fácilmente identificables todavía o a la ubicación de destacadas construcciones, como por ejemplo la mezquita que hubo a la vera de la estanca de Cintruénigo. Embalse que está próximo al actual límite entre los términos municipales de Fitero y Cintruénigo, conociéndose aún la parte fiterana como La Morería, y quedando también muy cerca el término cirbonero de las Medinas, ambos de indudable reminiscencia musulmana. Siendo muy probable que estos dos vocablos pertenecieran anteriormente a otra localidad que hubo allí y cuyo nombre, Lorcenec o Lorcénigo, todavía se conservaba a mediados del siglo XII.
La falta de documentación impide saber si quienes edificaron e hicieron uso de esta mezquita medieval fueron los habitantes musulmanes del desaparecido Lorcénigo o si pudieron ser algunos de los que habitaron en Cintruénigo hasta principios de 1119. Fecha en la que el rey de Aragón y Pamplona, Alfonso I el Batallador, reconquistó el valle del Alhama o valle de las aguas termales, e impuso a la población musulmana que no quiso exilarse, la condición de tener que trasladarse a vivir extramuros. Siguiendo la misma suerte que los musulmanes de la recién reconquistada Tudela y que, poco antes, también habían corrido los de Zaragoza, donde estuvo la capital del homónimo reino musulmán al que, hasta entonces, había pertenecido el valle del Alhama.
En cualquier caso, esta mezquita se encontraba junto a la acequia o canal del Rey que aún pasa al oriente de la estanca cirbonera y su referencia siguió siendo utilizada como mojón del coto redondo del monasterio de Fitero hasta bien entrada la Edad Moderna. Pues, en 1655, se añadió el detalle de que la mezquita se encontraba junto al pretil o muro de sillares de piedra que todavía se puede ver, junto con sus contrafuertes, cerca del lugar por donde desagua esta estanca. Por lo que quizá una prospección arqueológica permitiría datar mejor el pretil y localizar posibles restos de esta mezquita medieval.