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sábado, 5 de noviembre de 2011

El segundo Médico Director de Baños de Fitero

El 13 de agosto de 1834, Carlos José Pelleport, médico titular de Estella, solicitó a la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina y Cirugía su apoyo para que le concediesen la plaza de Médico-Director de Baños de Fitero como compensación por los méritos contraídos en defensa de la causa liberal en la división del general [Manuel] Lorenzo sobre los cuales "ha recaído una particular recomendación para que sean atendidos los interesados comprendidos en la Real Órden expedida por el Ministro de la Guerra". En la Secretaría de la Junta consta que Fitero fue uno de los sitios provistos en la primera oposición, en la cual lo obtuvo D. Ángel Sanz y Muñoz, pero por pertenecer al monasterio de Bernardos de aquella Villa y por otras causas, fue trasladado este Director a los de Villavieja [Castellón].
El Gobierno, en 21 de junio de 1836, pidió informe, con urgencia, a la Junta, sobre la instancia de D. José Pelleport, exponiendo, en solicitud de los Baños de Fitero, que hallándose de médico en Estella al estallar la facción en Navarra, fue el primero que se incorporó al ejército de [Pedro] Sarsfield, prestando servicios gratuitos, distinguiéndose en la acción de Asarta, por lo cual mandó S. M. [María Cristina de Borbón-Dos Sicilias] se le premiase, hallándose posteriormente en otros varios hechos de armas, siempre manteniéndose a sus expensas, sin emolumento alguno. Acompaña documentos que justifican sus servicios en los hospitales de campaña como primer Ayudante de Cirugía, por lo que se le concedió la pensión anual de 2.400 reales, que renunció a favor del Estado. De ahí que el Gobierno, en 11 de Julio de 1836, participa que la Reina Gobernadora se ha servido conferir interinamente la Dirección de los Baños de Fitero a D. José Pelleport, hasta que se verifique la oposición a esta plaza, según publicó Leopoldo José María Martínez Reguera. Quién también recogió la reclamación que hizo este médico el 17 de Abril de 1837, porque aún no había cobrado ningún sueldo, ya por las dudas ocurridas por el cambio de jurisdicción territorial, pues desde la provincia de Logroño ha pasado a la de Navarra, ya por carencia de fondos de Propios. Así como la respuesta que éste obtuvo del Gobierno, el 11 de Mayo de dicho año, en la que se le comunicaba que S. M. se ha dignado resolver que "mediante haber sido empleado Pelleport en virtud del nombramiento Real se le satisfaga por la pagaduría del propio Ministerio (de la Gobernación), en aquella provincia, el haber que le corresponde desde el día que tomó posesión de su destino, hasta el 1º de Octubre de 1836, en que se cerraron médicamente los Baños", esto es, hasta que se acabó la temporada oficial de ese añoAunque se había previsto que ésta fuera entre el 15 de Mayo al 15 de Octubre de 1836.
Tras presentar su primera memoria el 20 de Diciembre de 1836 y la segunda el 26 de Marzo de 1838, en la que hizo una descripción de las aguas y baños de Arnedillo, y algunas indicaciones sobre las de Fitero y Grávalos, presentó el 22 de Noviembre de este año su segunda y última reclamación porque aún no había cobrado ningún sueldo desde que comenzó a ejercer en Fitero como Médico-Director, antes de abandonar esta función, pues también registró Leopoldo Martínez que, poco después de que abdicase la reina regente y marchase al exilio parisino, el Alcalde Constitucional de Calatayud, en 30 de Noviembre de 1840, dice que, aunque los Baños de Fitero radican fuera de su jurisdicción municipal, se cree en el deber de manifestar el estado de abandono en que se encuentran, por llevar su Director interino, D. José Pelleport, más de tres temporadas sin presentarse en ellos, lo cual los está desacreditando, "mediante a que los enfermos son árbitros de sí mismos y sus únicos directores". Constando que el cirujano Carlos José Pelleport falleció antes de que acabara ese mismo año.

sábado, 18 de junio de 2011

El monasterio de Niencebas bajo el obispado calagurritano de Sancho de Funes

El obispo calagurritano Sancho de Funes fue uno de los tres principales fundadores del Monasterio de Fitero, en su ubicación provisional de Niencebas (despoblado de Alfaro). Este funesino fue obispo de la diócesis de Calahorra, entre 1117 y 1146, año en que falleció, y como tal acompañó al rey de Aragón y Pamplona, Alfonso I el Batallador, en importantes episodios para la Historia de este reino, como fue la reconquista de la ciudad de Zaragoza, el 18 de Diciembre de 1118, primera que se reconquistó al sur del Ebro desde que los pamploneses recuperaran definitivamente Calahorra en 1045. Siendo muy probable que también asistiera a la reconquista de Tudela, el 23 de Febrero de 1119, tras la cual fue reconquistado todo el valle del Alhama y, después, el del Queiles, trasladando la frontera más allá de Calatayud, en 1120. Tras la muerte del monarca aragonés, acaecida en Septiembre de 1134, el obispo de Calahorra pasó a formar parte de la corte castellana de Alfonso VII el Emperador y los límites orientales de este obispado pasaron a ser muy parecidos a los de la nueva frontera de Castilla con los recién escindidos reinos de Pamplona y Aragón.
En el cartulario del Monasterio de Fitero Sancho de Funes sólo figura en dos diplomas: el manipulado de Octubre de 1140, que hace referencia a la fundación del Monasterio de Niencebas, en esta villa desierta, por el abad cisterciense Raymond y bajo el patrocinio de Alfonso VIIasí como en otro documento de Octubre de 1146, cuando este monarca visitó el monasterio provisional de San Raimundo de Fitero y se encontró en el castro castellano de Tudején (despoblado de Fitero) con su yerno, el rey de Pamplona, García Ramírez el Restaurador, y ambos acordaron que éste cesara su guerra con el conde de Barcelona y cuñado del emperador, Raymond Berenguer IV el Santo, por la herencia del rey de Aragón y Pamplona, para que ambos le acompañaran a reconquistar Calatrava y Almería, como así hicieron en 1147. Durante estas negociaciones previas debió ser cuando también pasó Cervera del Río Alhama de manos aragonesas a las castellanas.
En estos primeros años del Monasterio de Fitero, la prosperidad y relevancia de éste en la frontera de los tres reinos cristianos fue muy importante, especialmente tras la adquisición de los estratégicos lugares en los que fundó sendas granjas cistercienses que acabaron dando lugar a sus monasterios filiales de La Oliva y de Veruela. Además, desde 1144, al menos, su abad ya había comenzado la edificación del que sería el primer Monasterio de Fitero, conocido inicialmente como el Monasterio de Castellón.
La muerte de este obispo forzó su sustitución en la sede calagurritana por Rodrigo I de Cascante, que fue quien, en 1152, autorizó el traslado de la comunidad monástica de Niencebas a Fitero, que entonces era un término despoblado de la villa castellana de Tudején, limítrofe con los términos de Cintruénigo (Pamplona) y con Tarazona (Aragón).

viernes, 25 de marzo de 2011

Calles Alfaro, Calatrava y Patrona

Manuel María Alfaro (1829-1900) nació en Fitero y fue hijo de Gervasio Alfaro Ochoa, natural de Olite, que fue regidor de Fitero en 1835 y delegado del Comisionado de Arbitrios de Amortización en el Monasterio de Fitero, del que compró gran número de fincas rústicas y urbanas, y de Mª. Dolores Morales Ayensa, natural de Monteagudo. Fue propietario de varios sotos y dehesas en Fitero, por herencia de su padre, y también se dedicó a actividades bancarias e industriales. De hecho, en 1862 construyó la primera industria que hubo en Fitero, que inicialmente se llamó La Primitiva aunque después pasó a denominarse Hijo de Gervasio Alfaro, con la que produjo y comercializó el famoso Jabón Celia, y en 1874 una fábrica de aceite de coco, producto que aún se usa en la industria de la cosmética para la elaboración de jabones y cremas.
Entre 1865 y 1868 fue alcalde de Fitero y, en marzo de 1875, fue nombrado Diputado Foral, en plena III Guerra Carlista. Destacando en su gestión que, el 14 de enero de 1876, lograra que se suprimieran los arbitrios y portazgos, por los perjuicios que ocasionaban a los propietarios, transportistas y transeúntes, y en marzo de ese mismo año representó a la Diputación Foral en la ceremonia de entrada del rey Alfonso XII de Borbón en Madrid. Posteriormente también formó parte del primer Consejo Administrativo de Navarra, creado en 1898. Por lo que no es extraño que en 1899 figurara como el mayor contribuyente de la villa y el noveno de toda la Merindad de Tudela.
El 12 de julio de 1885, el recién nombrado alcalde de Fitero, Mariano Val, leyó una comunicación del marqués de San Adrián, en la que proponía al Ayuntamiento la apertura de dos nuevas calles en el Olivar Grande, cuyos terrenos cedía gratuitamente su hermana Mª. Pilar Magallón Campuzano, ya viuda de Rafael Jabat Hernández de Alba. Una de ellas tendría 5 m. de anchura y 137 de largura y empezaría en el solar número 5, acera derecha de la Calle de la Patrona [Virgen de la Barda], abierta en 1884, y terminaría en la otra calle nueva, que sería de 7 m. de anchura y 238 de larga e iría desde la Plaza Magallón (actual Paseo de San Raimundo), a la Carrera del Olivar (hoy Calle Federico Mayo). Propuesta que aceptó el Ayuntamiento, denominando a la primera Alfaro y a la segunda Calatrava, teniendo presente que deste pueblo salió Fray Raymundo, hoy santo, a la defensa de Calatrava, siendo el fundador de la esclarecida Orden, como publicó Ricardo Fernández Gracia, y el de la primera a que la responsabilidad social del espíritu emprendedor de Manuel María Alfaro le llevó a costear de su bolsillo la construcción de las casas de los números pares de esta calle, para dar vivienda a los obreros empleados en sus fábricas, así como también algunas casas de la fila de los nones de la adyacente calle Calatrava. Calles que fueron edificadas a destajo, en 1886, por cinco hermanos albañiles: Cipriano, Andrés, Zoilo, Juan y Anastasio Fernández, por 500 ptas. cada una de las dos calles nuevas de Fitero.
Manuel María Alfaro se casó con su prima cascantina Manuela Morales Gómez de Segura (1832-1867) y, tras enviudar, volvió a casarse con la fiterana Inés Octavio de Toledo Sagasti. En la segunda mitad del siglo XIX, también construyó la magnífica mansión que aún se conserva a las afueras de Fitero, en la margen izquierda de la carretera NA-160, que conduce a Baños de Fitero. Casa que fue comprada y remodelada para ser adaptada como convento de clausura por las congregación de monjas Clarisas descalzas o hermanas pobres de Santa Clara, que en enero de 1940 llegaron a Fitero, procedentes de Calatayud (Zaragoza), donde habían fundado su primer convento en 1235, y que se fueron de Fitero en enero de 2009, dejando en venta esta magnífica casa señorial.
Quizá convenga renombrar esta calle con el nombre completo de Manuel María Alfaro pues no son pocos los vecinos que ahora creen que esta calle hace referencia a la limítrofe ciudad riojana de Alfaro. También sería conveniente revisar la necesidad del número de señales de tráfico ubicadas en la esquina de las calles Calatrava y Alfaro, así como soterrar el cableado en cuanto sea posible.