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sábado, 28 de enero de 2012

Auroras Boreales y Cometas avistados en Fitero

En el siglo XVIII se registraron unas 80 auroras boreales en unas latitudes tan bajas como las de la península Ibérica o en las de otros países de la costa Norte del Mediterráneo. Hay constancia de que en Fitero disfrutaron de su belleza en cuatro ocasiones, durante los días 13 de Mayo, 13 de Julio y de 13 de Octubre de 1787, así como el 18 de Febrero de 1788.
Las de 1787 también se vieron en Madrid, Barcelona y cerca de una veintena más de localidades entre las que se encontraba la villa de Fitero, lugar en el que tanto éstas como la de 1788 fueron registradas por el cisterciense Gregorio Larrea, del Monasterio de Fitero. Concretamente, este monje que era muy aficionado a la astronomía describió la del 13 de Octubre de 1787 diciendo que puesto el Sol apareció por la parte de poniente un fenómeno de color muy encendido, con movimiento hacia Levante; donde permaneció con un cuerpo muy considerable hasta las 10 y media de la noche. A esta hora se extinguió repentina y enteramente, avistándose en el ocaso cuatro columnas de luz de color rojizo y de mucha extensión, dirigiéndose también hacia Levante. Sus extremidades alcanzaban desde el Septentrión hasta la parte del austro, y al cruzar por delante de las estrellas del Norte horologial y demás vecinas, desmerecieron éstas la luz algún tanto, por espacio de 4 minutos y medio. Permaneció siempre la aurora boreal con suma claridad desde la noche del 13, hasta que empezaron los crepúsculos del día 14; habiendo sido su mayor claridad a las dos y cuarto después de media noche.
Gregorio Larrea, dedicado al estudio de la Astronomía y al estudio de la Atmósfera desde 1784, reconoció que se descubría en el Hemisferio un Cometa de magnitud, y a la simple vista, de alguna consideración y de muy brillante y hermoso resplandor, que apareció el 23 de febrero del año indicado [1787], el cual se había dejado ver bajo la influencia de Tauro: Su ascensión recta fue de 58 grados, 12 minutos y 30 segundos, y la declinación boreal o del Norte, de 19 grados y 26 minutos. Hallóse aquel Cometa en las Pléyades, a 20 grados, 50 minutos, 2 segundos, que venía a ser sobre la cabeza de Tauro. Se ocultó en el mes de octubre a las 8 y 21 minutos, a cuya hora apareció por el Levante el planeta Mercurio en el signo de Géminis, a los 20 grados, 57 minutos y 29 segundos. En Febrero de 1788 también publicó noticias acerca del avistamiento de otros dos Cometas, convirtiéndose en uno de los astrónomos más destacados de su época en España.

lunes, 2 de enero de 2012

Fitero I y Fitero II, dos pelotaris de remonte

Carmelo Luis Díaz, pelotari navarro, nacido en Fitero el 13 de Julio de 1907, hijo del músico y prolífico compositor fiterano Lorenzo Luis Yanguas y de Rosario Díaz Latorre. Carmelo Luis, más conocido como Fitero I, jugó en la modalidad de remonte y en 1928 fue campeón de Guizpúcoa amateur. Su actividad profesional se desarrolló entre 1929 y 1936, en las canchas de Euskal Jai de Pamplona, Urumea de San Sebastián y Jai Alai de Madrid. También actuó ocasionalmente en el Euskalduna de Bilbao y falleció con 85 años.
Su hermano Cesáreo Luis Díaz, también nacido en Fitero, el 2 de noviembre de 1912, igualmente fue jugador profesional de remonte, siendo conocido como Fitero II, destacando sus actuaciones en el Euskal Jai de Pamplona así como en algunas jornadas en los frontones Moderno y Urumea de San Sebastián; falleció con 65 años. Aunque puede que quizá ahora sea más recordado por haber fundado en Pamplona, junto a su esposa: la pamplonesa Elvira Beorlegui Lacunza, el conocido Bar Fitero de la Calle Estafeta, el 6 de julio de 1956. Según me ha comentado su hermana Angelita Luis Díaz, también nacida en nuestra Villa y muy fiterana aunque residente en San Sebastián desde hace muchos años.

martes, 8 de noviembre de 2011

La regularización de los Médicos Directores de Baños

El médico y cirujano Cirilo Castro Laplana se presentó a la oposición de Médico Director en 1833 pero el estallido de la Primera Guerra Carlista le impidió actuar en ella. En 5 de Noviembre de 1836 se le adjudicó interinamente la plaza de [Médico-Director] de Quinto [(Zaragoza)], quedando cesante en Octubre de 1839 por no haberse presentado a servirla, nombrando en su lugar al Dr, [Carlos José FranciscoViñolas [Borrell], y negándosele en 7 de Marzo de 1840 la reposición que había pedido el 1º de Noviembre de 1839.
Acabada esta contienda bélica, Cirilo Castro presentó una instancia solicitando la dirección de uno de los balnearios vacantes, por los servicios que prestó como segundo Ayudante médico provisional de Sanidad Militar [en el ejército del Centro, desde el 17 de Junio de 1839], y los riesgos sufridos por la causa liberal, de cuyas resultas fué saqueada su casa en 1837, ante el Subsecretario de Gobernación, quien la remitió a la Real Junta Superior Gubernativa de Medicina y Cirugía el 22 de Diciembre de 1841. De ahí que el Gobierno, en 30 de enero de 1842, traslada a la Junta la orden que con la misma fecha dirige al Jefe Político de Pamplona participándole el nombramiento de D. Cirilo Castro Laplana para la dirección de los Baños de Fiterosegún publicó Leopoldo José María Martínez Reguera. Quién también recogió que la Junta Suprema de Sanidad, al evacuar su informe relativo a los Sres. Castro y [José] Salgado [Guillermo], en 7 de Enero de 1845, la Real Orden que salió el 31 de Mayo de 1846, con el principal objeto de abolir las interinidades, utilizando los conocimientos de los Directores que las desempeñaban, otorgándose a nuestro interesado, en 26 de Marzo de 1846, la propiedad de la Dirección de Fitero, que venía ocupando interinamente desde el 30 de Enero de 1842, y que pretendió en 5 de Diciembre de 1844 sin sueldo, sólo con los emolumentos reglamentarios, consignando el Ministro en su concesión que se anotasen las circunstancias en que se funda este excepcional nombramiento, "de manera que no pueda servir de regla para lo sucesivo".
Cirilo Castro analizó en 1843 dichas aguas y en 1844 contestó al cuestionario circulado ese mismo año por la Comisión del Manual de Baños, nombrada por S. M. para redactar el Manual de aguas y baños minerales del Reino, con un informe de 13 hojas en el que aportaba datos acerca de las aguas y Baños minerales de Fitero que fue utilizado por Pascual Madoz Ibañez en la voz Fitero de su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, editado en 1847. Precisamente, el 11 de Diciembre de 1844 se leyó un oficio del Ministerio de la Gobernación de fecha 2 de Diciembre con la Real Orden, para que se reconociera como establecimiento público los baños y aguas minerales de Fitero, como publicó José Mª. Mutiloa Poza.
Entonces las temporadas médicas de baños se prolongaron entre el 15 de Mayo y el 15 de Octubre, con ligeras modificaciones, y, fuera de ellas, Cirilo Castro residía unos años en Barbastro y otros en Madrid. Escribió varias memorias anuales y en la de Diciembre de 1845, año en el que se volvieron a analizar estas aguas termales, incluyó una sección dedicada a "Mejoras materiales" que necesitaba el establecimiento y que también debieron ser atendidas por su propietario, Juan José Aréjula, como éste vino haciendo desde la llegada de Cirilo Castro a Fitero, en la que supuso la segunda gran reforma de este balneario desde 1768. En Diciembre de 1848 presentó sendas memorias correspondientes al establecimiento principal o antiguo y al nuevo de Baños de Fitero, por lo que estuvo a cargo de ambos desde que se inauguró éste, en 1846, hasta 1848 y quizá también en 1849. A partir de esta o de la temporada siguiente parece que ya sólo lo fue del que había pasado a ser el antiguo balneario, en el que permaneció ejerciendo hasta el 5 de Agosto de 1856, fecha en la que falleció de una apoplejía fulminante. Regularizándose a partir de entonces, aunque por duplicado, la función del Médico-Director en los dos establecimientos de Baños de Fitero.

jueves, 4 de agosto de 2011

La casa donde nació el Venerable García Lahiguera

El pasado 27 de junio, el Papa Benedicto XVI recibió al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, y autorizó la promulgación de varios decretos de este dicasterio. Entre ellos se encontraba el decreto de reconocimiento de las virtudes heroicas de José María García Lahiguera, que había nacido el 9 de marzo de 1903 en Fitero. Cuyo centenario celebró el Ayuntamiento de Fitero, colocando una placa conmemorativa en el monumento de la Cruz de la Atalaya que este insigne fiterano inauguró y bendijo en septiembre de 1973, justo el año en que también se cumplían 30 años de este acontecimiento.
José María García fue sacerdote diocesano en Madrid, llegando a ser obispo titular de Zela y obispo auxiliar de Madrid-Alcalá, antes de ser obispo de Huelva y arzobispo de Valencia. Falleció el 12 de julio de 1989 en Madrid y fue el fundador, junto a María del Carmen Hidalgo de Caviedes, de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, erigida de Derecho Pontificio el 24 de enero de 1967 y cuyo carisma es orar por la santificación de los sacerdotes.
Afortunadamente, el vigente Plan Municipal de Urbanismo de la Villa recoge entre los inmuebles acogidos a Protección Medioambiental el de la Parcela 1032 de la Calle Mayor, que fue el domicilio de los padre del Venerable García Lahiguera y donde éste nació, tal como lo recuerda la placa que el Ayuntamiento de Fitero puso en la fachada, el 17 de septiembre de 1989. Por lo que, si antes ya tenía sentido proteger este edificio, ahora con más motivo debería protegerse y conservarse.

sábado, 11 de junio de 2011

La victoria de Chapalangarra en Fitero, 1823

Tras la sublevación realista de junio de 1822, los pueblos navarros se encontraron inmersos entre dos fuegos durante el resto del año. En la Ribera las cosas no estaban bien, como publicó Ramón Del Río Aldaz, añadiendo que así era hasta el punto que el 2 de febrero el ayuntamiento de Tudela había pedido al gobierno tener relaciones con Zaragoza por estar incomunicados con Pamplona. Aunque también señaló la posibilidad de que los tudelanos, a raíz de los enfrentamientos, prefiriesen tratar con el de Zaragoza. Para estas fechas, ya había un nuevo ayuntamiento -elegido por las urnas-, que era plenamente liberal. Por entonces, George Bessières, al frente de un ejército realista formado por unos 5000 hombres, atacaron los Arrabales de Zaragoza, donde fueron rechazados por su corta guarnición y Milicia, como publicó Manuel Pando Fernández de Pinedo. De allí, los realistas se dirigieron hacia la villa navarra de Fitero, donde se enfrentaron a la partida del ejército liberal mandada por el lodosano Joaquín Romualdo de Pablo y Antón, más conocido como Chapalangarra, e hicieron que el escenario bélico de Fitero figure de forma destacada como la última acción de importancia en la Merindad de Tudela en esta guerra, casi olvidada y que algunos consideran como la Primera Guerra Civil Española.
Desconozco los detalles acerca de esta batalla y, por tanto, el lugar concreto de Fitero en el que se produjo, sólo que el día 26 [de febrero de 1823] Chapalangarra derrotaba a Bessières en Fitero, haciéndole 85 presos. Si bien éste, al frente de su ejército realista, logró escapar y continuar camino de Guadalajara y fuera ya de Navarra, Bessières fue perseguido por [el Capitán General portorriqueño Demetrio] O'Dali y [Juan Martín Díez] el Empecinado -según el parte-, después de que había estado trayendo de cabeza tanto a los generales como a todo Madrid durante un mes, como señaló Ramón del Río. No obstante, ésta y otras victorias que los liberales obtuvieron entonces en Navarra carecieron de importancia militar, pues poco después, el 7 de abril de 1823, se produjo la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, ejército francés que estaba encabezado por Luis Antonio de Borbón, duque de Angulema, que por encargo de la Santa Alianza repuso a Fernando VII de Borbón al frente otra vez de su régimen absolutista, dando fin al Trienio Liberal.
En esta guerra no parece que los vecinos de Fitero se vieran afectados, aunque los términos de la Villa fueron protagonistas de sendos episodios bélicos, tanto al principio como casi al final de la misma.

martes, 7 de junio de 2011

La Venta del Pillo y el itinerario de Madrid a Bayona

En 1761, Pedro Rodríguez Campomanes, primer conde de Campomanes, publicó el Itinerario Real de Postas, bajo los auspicios del rey Carlos III de Borbón y por disposición del Secretario de Estado y del Despacho, y Superintendente general de Correos, Postas y Caminos. Esta información era muy útil para conocer los medios de transporte de la época y también resultaba de gran valor estratégico de carácter militar, como lo prueba el hecho de que, en 1810 y durante la invasión de la península Ibérica por las tropas del emperador Napoleón I Bonaparte, que fue la última que ha sufrido la península Ibérica, se publicara en Paris una guía de postas de España, anónima, con el título Livre des postes d'Espagne et du Portugal, en espagnol et en français.
Hay que tener en cuenta que entonces no se podía viajar como ahora. Para poder viajar en posta, en cualquier provincia de España, había que solicitar un permiso por cada viajero a la Dirección de Correos y Postas de Madrid. Estando obligados los viajeros a pagar los correspondientes impuestos de portazgos y barcas, así como una tarifa por el uso de los caballos en cada relevo y/o por los carruajes, según su tipo, así como por el coste del servicio de los mozos o postillones que les acompañaban. A no ser, claro, que los viajeros dispusieran de sus propios caballos o carruajes. Existiendo una detallada casuística con la que se normalizaban las posibles variantes que pudieran darse en cada uno de estos viajes.
Francisco Javier Cabanes Escofet, en su Guía general de correos, postas y caminos del reino de España, recogía en 1830 que, desde la Edad Media al menos, el sistema de postas funcionaba por medio de casas situadas a cortas distancias, y postillones, siempre con el pie en el estribo, las órdenes caminaban a razón de doscientas cincuenta millas al día. También señaló que entonces existían 34 Administraciones de Correos principales en toda España, siendo las más cercanas a Fitero las de Pamplona, Logroño, Zaragoza y Guadalajara. De cada una de éstas dependían otras de menor entidad: Corella y Tudela de Pamplona; Alfaro y Calahorra de Logroño; Tarazona de Zaragoza; así como Cervera del Río Alhama, Ágreda y Soria de Guadalajara. Mientras que sólo existían 6 Carreras Generales de Postas: de Madrid a Francia, por Irún; de Madrid a Barcelona, por Zaragoza; de Madrid a Cartagena; de Madrid a Cádiz; de Madrid a Portugal, por Badajoz; y de Madrid a La Coruña; existiendo también 9 Carreras de Segunda Clase de Postas, alguna de las cuales pasaba por las cercanías de Fitero. Así, entre las de segunda clase, estaban las dos que desde Logroño iban tanto a Calahorra como a Tudela, estando esta última ciudad también unida con Pamplona; las dos de Guadalajara que iban a Soria y a Tudela, respectivamente; y la de Zaragoza que también iba a Tudela. Hasta aquí, poca diferencia hay entre las Carreras de Primera y Segunda Clase de Postas con las actuales carreteras nacionales. Especialmente, si se tiene en cuenta que cada una de las 6 Carreras Generales de Postas contemplaban varios itinerarios y que el segundo de la que iba de Madrid a Bayona pasaba por Almazán, Ágreda y Pamplona, esto es, por las inmediaciones de Fitero pues de Ágreda iba a la Venta de la Nava (Valverde de Ágreda) y de ésta a la Venta del Portazguillo (Valverde de Cervera del Río Alhama), donde abandonaba Castilla para entrar en Navarra por Cintruénigo, con objeto de cruzar el río Ebro con la barca que había en Castejón, siguiendo una trayectoria muy parecida al de la actual N-113. Esto es, atravesando parte del actual término municipal de Fitero. Si bien esta carrera también permitía la comunicación de Madrid con ciudades ubicadas en las cercanías de este itinerario por medio de carreras auxiliares, como por ejemplo era el caso de la que facilitaba el acceso de Madrid a Tarazona, a la que se llegaba por Ágreda y la Venta de la Nava.
Una vez en Tarazona también se podía continuar el viaje desde Madrid a otras localidades cercanas a esta ciudad aragonesa, como por ejemplo a Arnedo y a Calahorra, compartiendo en ambos casos parte del camino pues de Tarazona la carrera iba por la Venta del Portazguillo y de ésta a la Venta del Pillo (Alfaro), donde se bifurcaba para seguir por Autol a Arnedo o por Aldeanueva de Ebro a Calahorra. Lo que hacía que Fitero también figurase indirectamente en estos itinerarios locales de las inmediaciones de la carrera de Madrid a Bayona ya que una de sus postas se realizaba en la Venta del Pillo y ésta se encontraba dentro de los términos pertenecientes al monasterio cisterciense de Fitero hasta su desamortización de 1835.
Aparte de esta carrera que, para desgracia de La Rioja Baja y de la Ribera de Navarra, quedó en desuso entre finales del siglo XIX y principios del XX y que tenía una posta en Fitero, también existía en los términos de esta Villa la carrera local de mucha menor entidad que, como ahora, unía Fitero tanto con Cintruénigo y Corella como, a través de Baños de Fitero, con Cervera del Río Alhama, Igea y Grávalos, estando ubicada la posta y Venta de Fitero en la cochera que aún puede verse en la esquina de la Cuesta del Cementerio con la actual circunvalación de la Villa que, entonces, no era tal sino que era el trazado de esta carrera local. Además de existir en esta carrera local que pasaba por Fitero las ventas conocidas como Venta del Baño, que fueron las que dieron su nombre a este barrio cerverano.

domingo, 5 de junio de 2011

La Ruta Quetzal visitará Fitero el 6 de julio

Al finalizar la ceremonia de beatificación del fiterano Juan de Palafox y Mendoza, nos hemos encontrado en la catedral del Burgo de Osma con Miguel de la Quadra-Salcedo, quien nos ha comentado que se había alegrado mucho de este reconocimiento público que, por fin, ha recibido nuestro paisano, añadiendo que, en cierto modo, también lo es suyo pues Aurora Yanguas, abuela de su esposa,  también era natural de Fitero. Así que se puede decir que Miguel de la Quadra-Salcedo Gayarre, director y fundador del programa de estudios y aventura Ruta Quetzal, también tiene alguna relación con nuestra villa.
Este año, la Ruta Quetzal está dedicada a La aventura de Martínez Campañón en Perú. Del desierto Moche a la selva amazónica, siendo Baltasar Martínez Campañón también navarro, concretamente, de Cabredo, en la Merindad de Estella. A mediados de este mes la expedición partirá hacia Perú y regresará el 1 de julio a Madrid, donde permanecerán hasta el día 6, fecha en la que llegarán a Fitero con objeto de pasar el día visitando el antiguo monasterio cisterciense y conociendo mejor la biografía del Beato Juan de Palafox, especialmente, su etapa como obispo de Puebla de los Ángeles (México) y como virrey de Nueva España, justo antes de continuar su camino en dirección a Cabredo.

martes, 31 de mayo de 2011

El personal de Tena en la final de la Copa de 1964

En el boletín de Julio de 1964 de la empresa Tena-Record, titulado TENA, se recoge la reseña del viaje que realizó su personal a Madrid para asistir al encuentro que disputaron el Real Zaragoza y el Atlético de Madrid y que acabó 2-1, el 5 de julio de 1964, diciendo: Las cinco de la mañana del domingo día 5 de julio, en la calle Alfonso, frente al edificio Tena-Record, una caravana, con cuatro vehículos de la empresa y un autocar, así como los turismos de la gerencia, esperaban a que los empleados de Tena-Record ocuparan sus asientos.
Todo se hizo con disciplina y orden y a las cinco y cuarto se emprendía la ruta. Madrid esperaba al personal Tena para que, allí, pudieran asistir a la final de la Copa de S. E. el Generalísimo, que después en el campo de Chamartín, conquistaría el equipo zaragozano.
Casi un centenar de empleados de Zaragoza fueron tragándose kilómetros hasta llegar a Medinaceli, donde la hoja de ruta preveía el encuentro de otra caravana que, partiendo de Fitero, llevaba también a Madrid al personal de aquella factoría Tena.
A media mañana se efectuó la reunión. Después, todos en grupo, formando una sola caravana, se emprendió la ruta hasta Madrid. Al llegar, y tras unos momentos de reposo, el obligado paseo por las calles de la capital y la visita a los lugares de interés. El parque del Retiro, Plaza de España, Puerta del Sol, Gran Vía, Plaza de la Cibeles, Nuevos Ministerios, Plaza de Cascorro, Plaza Mayor y cuantos lugares madrileños eran dignos de visitarse, fueron recorridos por la caravana Tena.
Tras la comida y la concentración en la Casa de Campo, unas horas de descanso y se emprendió la marcha hacia el Estadio Bernabeu. Allí, centenares de zaragozanos, se unieron al personal de Tena para aclamar al equipo que había de quedar campeón de la Copa de S. E. el Jefe del Estado.
Desde mucho antes del partido, los alrededores del estadio y después el graderío, se vió adornado por millares de banderines con los colores del Zaragoza, editados por Tena-Record y distribuidos en toda la capital de Aragón, así como en la ruta hacia Madrid. Fue una contribución de Tena a la victoria del equipo, y al propio tiempo el flamear de estos banderines puso la nota de calor en el campo madrileño y llevó a las calles de la capital zaragozana en una jornada deportiva de tanto relieve.
El partido terminó y la alegría desbordaba las localidades ocupadas por los aragoneses. El personal Tena se reunió, nuevamente, con orden, en torno a los vehículos, y formada la caravana se emprendió viaje de regreso.
Guadalajara fue la primera parada. Cena en el parador y otra vez la carretera fue perdiéndose bajo las ruedas para conseguir que al día siguiente, lunes, todo el personal estuviera en sus puestos.
El boletín TENA destacaba la participación del personal procedente de Fitero, muestra de la relevancia que los talleres allí instalados, desde el 20 de mayo de 1963, iban tomando poco a poco en el entramado empresarial de Nicolás Tena Tejero. Para algunos de aquellos fiteranos debió ser ésta una de las primeras veces que viajaron a Madrid y para todos debió ser una novedad el poder participar en un evento deportivo de la categoría y repercusión como era y sigue siendo el de la final de una Copa de fútbol.
Eran otros tiempos, llenos de ilusión, esperanza, trabajo y porvenir. Todavía estaba por llegar lo mejor, la construcción de la fábrica INITESA, que se inauguró en Fitero el 19 de septiembre de 1965. Ojalá pronto vuelvan a sentir estas sensaciones y emociones quienes han pasado toda una vida de trabajo dedicados a la industria textil fiterana. Pues entraron siendo niños, algunos con poco más de 14 años, y ahora, cerca de su edad de jubilación, atraviesan una difícil situación laboral.