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domingo, 5 de junio de 2011

La Ruta Quetzal visitará Fitero el 6 de julio

Al finalizar la ceremonia de beatificación del fiterano Juan de Palafox y Mendoza, nos hemos encontrado en la catedral del Burgo de Osma con Miguel de la Quadra-Salcedo, quien nos ha comentado que se había alegrado mucho de este reconocimiento público que, por fin, ha recibido nuestro paisano, añadiendo que, en cierto modo, también lo es suyo pues Aurora Yanguas, abuela de su esposa,  también era natural de Fitero. Así que se puede decir que Miguel de la Quadra-Salcedo Gayarre, director y fundador del programa de estudios y aventura Ruta Quetzal, también tiene alguna relación con nuestra villa.
Este año, la Ruta Quetzal está dedicada a La aventura de Martínez Campañón en Perú. Del desierto Moche a la selva amazónica, siendo Baltasar Martínez Campañón también navarro, concretamente, de Cabredo, en la Merindad de Estella. A mediados de este mes la expedición partirá hacia Perú y regresará el 1 de julio a Madrid, donde permanecerán hasta el día 6, fecha en la que llegarán a Fitero con objeto de pasar el día visitando el antiguo monasterio cisterciense y conociendo mejor la biografía del Beato Juan de Palafox, especialmente, su etapa como obispo de Puebla de los Ángeles (México) y como virrey de Nueva España, justo antes de continuar su camino en dirección a Cabredo.

El Beato Juan de Palafox

Esta mañana fría de primavera hemos salido de Fitero un poco antes de las 7, cuando los dos autobuses que ha organizado el Ayuntamiento de Fitero para dar facilidades a los fiteranos que quisieran acudir a la ceremonia de beatificación del Venerable Juan de Palafox y Mendoza, en la catedral soriana del Burgo de Osma, comenzaban a llenarse. Como hemos llegado muy pronto al Burgo, nos ha dado tiempo de desayunar en un café de la porticada Calle Mayor, antes de dirigirnos al sinuoso callejón del Caracol, que conduce directamente a la puerta del claustro de la catedral. Cuando hemos llegado allí nos hemos encontrado conque las cuatro crujías del claustro estaban repletas de sillas, con un pasillo central, y numerosas pantallas de televisión de buen tamaño, con objeto de que el pueblo llano pudiera asistir con cierta comodidad a la celebración de la citada beatificación. El interior de la catedral, aunque quedaba mucho espacio libre, principalmente estaba reservado para distintos representantes del clero así como de numerosos políticos de México, Castilla y León, Aragón y Navarra, destacando entre estos últimos la presencia del alcalde de Fitero, Pachi Yanguas Fernández. Cuando hemos llegado al claustro, poco antes de las 9, ya había fiteranos ocupando las primeras filas y no es de extrañar el madrugón pues no en vano se esperaba la asistencia de 3.000 personas procedentes de diversas partes de España y de México, especialmente, de Puebla de los Ángeles.
La ceremonia ha empezado poco después de lo previsto, que era a las 10 de la mañana, destacando por su calidad y buen hacer tanto el coro como los músicos que la han amenizado de principio a fin, esto es, hasta las 12 del mediodía. El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y Legado Papal para el acto, cardenal Angelo Amato, ante 40 obispos, 5 de ellos cardenales, ha leído la Carta Apostólica mediante la cual el Papa Benedicto XVI ha declarado que el fiterano Juan de Palafox puede ser venerado con el nombre de Beato a partir de ahora, concluyendo así un proceso que había comenzado en 1666. Seguramente, una de las causas de beatificación más longevas de la Historia de la Iglesia Católica, por lo que esperemos que el paso que falta para que declaren Santo al nuevo Beato sea mucho más breve. Aunque ya se puede visitar el monumento en el que ahora descansan los restos de Juan de Palafox, en la capilla de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, de la catedral del Burgo de Osma, y ya se puede tocar, como hoy han hecho muchos después de asistir a la ceremonia de beatificación, la cara de la urna funeraria que tiene una placa en la que destacan el escudo episcopal de este ilustre fiterano, cuyo lema fue Amor meus Crucifixus est, junto al reconocimiento que hoy, finalmente, se le ha rendido públicamente al nuevo Beato Juan de Palafox.

sábado, 4 de junio de 2011

Poblanos en la ermita de la Virgen de la Soledad

Continúa la estancia que el arzobispo de Puebla de los Angeles, D. Víctor Sánchez Espinosa, acompañado de su obispo auxiliar D. Eugenio Lira Rugarcía, está realizando en Baños de Fitero, concretamente, en el balneario Virrey Palafox, y, tras la bendición de la arqueta en la que desde mañana se conservarán las reliquias del futuro Beato Juan de Palafox y Mendoza, que viajarán a México tras la ceremonia de beatificación que se celebrará mañana en la catedral soriana del Burgo de Osma, hoy han completado otra etapa más en su peregrinaje palafoxiano.
Los obispos poblanos han concelebrado, a mediodía de hoy, a las 12 de la mañana, una misa en honor y recuerdo del fiterano que mañana dejará de ser Venerable para pasar a ser Beato, en la reconstruida ermita de la Virgen de la Soledad (Baños de Fitero). Entre el poco más de medio centenar de personas que hemos asistido al entrañable acto destacaban el Consejero Delegado y el Director de Baños de Fitero, así como el alcalde de la Villa, Pachi Yanguas Fernández, y el Vicepresidente Tercero del Congreso de los Diputados del reino de España, Jorge Fernández Díaz, y buen número de socios de la asociación cultural Amigos del Monasterio de Fitero.
Me ha llamado la atención que buena parte de los asistentes se hayan parado a leer el cartel que describe la historia de esta ermita al comienzo de la senda que, entre pinos, conduce a ella desde el balneario Virrey Palafox. Por lo que aprovecho para agradecerle a mi amigo Iñigo Beldarrain Iraola que, cuando estuvo al frente de la Oficina de Turismo de Fitero, se preocupara por integrar esta ermita en la red de ermitas de la Ribera de Navarra así como que tuviera la amabilidad de recordar que fue un servidor quien, en 1979, descubrió las ruinas arqueológicas de esta ermita, reconstruida en 2000, con motivo del cuarto centenario del nacimiento de Juan de Palafox y Mendoza en Baños de Fitero, gracias al interés e impulso que durante la última docena de años, ha venido dedicando ininterrumpidamente Jorge Fernández, vallisoletano con raíces fiteranas y buen palafoxiano donde los haya.

viernes, 3 de junio de 2011

Bendición de la arqueta para las reliquias de Palafox

En esta oscura tarde de primavera, con tan sólo unos minutos de retraso sobre el horario previsto, que era a las 19:15, han llegado a la plaza de la iglesia del antiguo monasterio cisterciense de Fitero el arzobispo de Puebla de los Ángeles D. Víctor Sánchez Espinosa, acompañado de su obispo auxiliar D. Eugenio Lira Rugarcía, con objeto de concelebrar una misa junto al párroco de la Villa, Javier Goitia Chasco, en la capilla de la Patrona de Fitero, la Virgen de la Barda, en honor del todavía Venerable Juan de Palafox, que fue obispo de Puebla de los Ángeles, antes de serlo del Burgo de Osma, donde falleció el 1 de octubre de 1659.
Los poblanos han llegado acompañados del Consejero Delegado y del Director de Baños de Fitero, pues se hospedan en este balneario, y a su llegada han sido recibidos por el alcalde de la Villa, Pachi Yanguas Fernández, varios concejales, entre los que se encontraba Celestino Alvero Yanguas, secretario local del Partido Socialista de Navarra, agrupación que por primera vez en la Historia de la Democracia española no concurrió a las últimas elecciones municipales del pasado día 22, miembros de las asociaciones culturales de los Amigos del Monasterio de Fitero, revestidos con sus capas y birretes blancos, y de la Banda de Música, con su uniforme azul habitual, así como de un puñado de fiteranos pues la mayoría de los vecinos que han asistido al acto se encontraban ya en la abarrotada capilla de a Virgen de la Barda.
Durante la solemne eucaristía, el arzobispo poblano ha procedido a la bendición de la arqueta de madera que, según la tradición que amablemente me ha comentado el presidente de la asociación cultural de los Amigos del Monasterio de Fitero, Fernando Seves Morentin, perteneció a la madre del fiterano Juan de Palafox y Mendoza, y que ahora está destinada a contener en Puebla de los Ángeles, las reliquias del próximo Beato, cuya ceremonia de beatificación se celebrará en la catedral soriana del Burgo de Osma el domingo que viene.
Poco después de iniciar el acto, la plomiza tarde se transformó en una suave tormenta primaveral y la lluvia comenzó a caer plácidamente en Fitero de forma intermitente y cada vez con mayor intensidad. Poniendo así un broche atmosférico al comienzo de este fin de semana histórico para la Villa pues uno de sus hijos más ilustres, Juan de Palafox, que nació el 24 de junio de 1600, en Baños de Fitero, concretamente, en el balneario que hoy lleva su nombre: Virrey Palafox, va a dejar de ser Venerable para pasar a ser reconocido por la Iglesia Católica como Beato.

miércoles, 1 de junio de 2011

Fitero solicitó una reliquia del Beato Juan de Palafox

Hace casi un mes, el miércoles 4 de mayo, el presidente de la asociación cultural fiterana Amigos del Monasterio de Fitero se desplazó al Burgo de Osma para hacer entrega al presidente de la Comisión Palafox y Vicario General de esta diócesis soriana, Gabriel-Ángel Rodríguez Millán, encargada de preparar todos los actos relativos a la Beatificación del Venerable Obispo Juan de Palafox y Mendoza, de la solicitud oficial de una reliquia del próximo Beato Palafox por parte de la villa fiterana. Tal como se destacó en la web que mantiene la citada Comisión Palafox, la solicitud estaba firmada por el alcalde de la localidad de Fitero, Francisco Javier Yanguas; el párroco de Fitero, Javier Goitia Chasco; y el presidente de la citada asociación cultural fiterana, Fernando Seves Morentin.
Los restos mortales del Venerable Palafox fueron exhumados el pasado 24 de mayo, cumpliendo con uno de los pasos requeridos por el proceso de beatificación cuya ceremonia tendrá lugar el próximo domingo 5 de junio, en la catedral del Burgo de Osma. La última vez que se exhumaron los restos del Venerable Palafox fue en 1964, cuando se realizaron las obras del presbiterio de la nave central de la catedral oxomense y se trasladaron a la capilla de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, realizada en el siglo XVIII, y cuya advocación está previsto que pase a ser la del Beato Palafox tras la consecución de la citada ceremonia de beatificación. Al parecer, la diócesis de Osma-Soria también estudia la posibilidad de llevar algunas de las reliquias del nuevo beato a la ciudad mexicana de Puebla de los Ángeles y también es posible que traslade otras reliquias a otras instituciones religiosas. Como hubiera sido el caso del convento de las Carmelitas de Santa Ana de Tarazona, de la que fue priora la madre de Juan de Palafox y Mendoza (24 de junio de 1600, Fitero - 1 de octubre de 1659, El Burgo de Osma), si no hubiera sido clausurado y sus monjas se hubieran trasladado a Castellón, como desafortunadamente así ocurrió en 2009, tras poco más de 400 años de estancia ininterrumpida en Tarazona.
Agradezco a la Comisión Palafox que me haya cedido la fotografía que recoge el momento de la entrega de la solicitud fiterana de la reliquia del próximo Beato Palafox.

jueves, 28 de abril de 2011

La reconstrucción de la Ermita de la Soledad

Durante casi veinte años creo que nadie volvió por la ermita de Pedro Navarro hasta que, el 15 de Agosto de 1999, festividad de la Asunción de la Virgen, la Asociación de Amigos del Monasterio de Fitero organizó varios actos para conmemorar el 4º centenario del nacimiento de Juan de Palafox y Mendoza. Fue entonces cuando Jorge Fernández Díaz se interesó por ella y, tras conocer su historia, se unió a la comitiva que, el domingo 22 de Agosto, festividad de Santa María Reina o la Real, se había dispuesto para conocer la ubicación de las ruinas arqueológicas de aquella ermita. En el camino de subida desde el establecimiento Virrey Palafox, de Baños de Fitero, al pararnos a ver las excelentes vistas del valle del Alhama, concretamente del término de San Valentín, donde estuvo la villa de Tudején (despoblado de Fitero), su castillo, la nevera de los frailes, la casa del Soto, la Peña del Saco, etc, que ofrece la terraza natural que había encima de las instalaciones del otro balneario, Gustavo Adolfo BécquerJorge Fernández me preguntó en varias ocasiones acerca de cuál debió ser el motivo que pudo tener Pedro Navarro para decidirse a erigir en aquel paraje una ermita a la Virgen de la Soledad, de acuerdo con las explicaciones que poco antes le había dado Ricardo Fernández Gracia. No supe qué contestarle y tan sólo se me ocurrió responder que sería una persona muy devota a dicha Virgen, por lo que no es de extrañar que tan pobre argumento no le acabara de convencer y que continuara cavilando sobre esta cuestión mientras seguía guiando al grupo por la senda que subía entre las Peñas del Baño o de la Soledad hasta las cercanías del lugar en el que se encontraban los restos de la desconocida ermita.
Una vez que llegamos ante la entrada de la cueva, Jorge Fernández se llevó la mano a la frente y exclamó: ¡Ya sé por qué! ¡Ya sé por qué Pedro Navarro dedicó aquí una capilla a la Virgen de la Soledad! Fue porque aquí es donde debió estar sólo y desamparado el recién nacido Juan de Palafox, desde poco después de nacer hasta que, al atardecer, lo rescató Pedro Navarro y evitó así que la criada de su madre lo tirara al cercano río. Sólo y Soledad. Fue un milagro que Palafox, como él mismo escribió, salvara entonces su vida, de ahí que, en agradecimiento, le dedicaran esta ermita a la Virgen de la Soledad, ¿no?, pudo ser así, ¿no? De nuevo, sólo se me ocurrió decir que sí, que pudo ser así, claro, pero que no se podía saber y tampoco esta vez le satisfizo mi respuesta, de ahí que dijera que, al bajar, se lo iba a consultar a Ricardo Fernández, que le estaba esperando en el balneario Gustavo Adolfo Bécquer. Éste reaccionó exclamando ¡Eureka! ¡Eureka!, y como después escribió en el folleto que al año siguiente publicó como Recuerdo de la bendición de la Ermita de la Soledad, dijo que el citado Sr. Fernández Díaz, con gran lucidez, nos apuntaba algo de lo que no nos habíamos planteado al dictar la lección inaugural, y cuya conclusión era que Palafox había pasado sus primeras horas de vida, entre las ocho de la mañana y las diez de la noche de aquel veinticuatro de junio de 1600 en aquel solitario paraje. A lo que añadió que un análisis detenido de esta hipótesis lleva, sin lugar a dudas, a la mencionada conclusión, recordando, entre otros argumentos, el tantas veces citado testimonio de don Miguel de Lara que vino a Fitero y declaraba en 1667 "que el día que nacio este Venerable Prelado, a las ocho de la mañana, al tiempo que sacan a labar la ropa en el baño de la dicha villa de Fitero, de los que an sudado después de tomar el baño, llevaban al señor obispo, recién nacido, enbuelto en una cesta desta ropa y le encubrieron en parte donde no podía saverse del, por ser puesto muy breñoso y áspero y estuvo así hasta las diez de la noche y esto fue de orden de su madre, que queriendo resguardar su crédito, encargó a una criada suya le arroxase en el río". ¡Qué mejor sitio que una cueva alejada del establecimiento termal y en la altura del monte, por donde nadie pasaba, para ocultar el objeto del delito! Si además tenemos en cuenta que el lugar exacto de la habitación en donde nació el Venerable se correspondía con la capilla allí levantada hasta no hace muchas décadas y que su situación estaba en el extremo del edificio, justamente en la salida natural hacia el monte, observamos que los argumentos cuadran perfectamente.
Puesto en conocimiento de las novedades, el Consejero Delegado de Baños de Fitero, Francisco Huarte Goñi, tal como publicó Ricardo Fernández, propuso recuperar la ermita, iniciativa plausible que fue asumida por el Presidente de la Asociación de Amigos del Monasterio de Fitero [Fernando Seves Morentin] y otras personas que allí se encontraban y así, el 24 de Junio de 2000, se inauguró y bendijo la reconstruida ermita de la Virgen de La Soledad, de Baños de Fitero. Gracias al exquisito gusto y cuidado detalle que en ello puso el arquitecto Javier Sancho Domingo, así como a la aportación de la cerámica con la imagen de la Virgen de la Soledad, que hizo Fernando Seves Morentin y que, tras haberla rescatado del mercado de antigüedades, encajó perfectamente en el hueco rectangular que tenía la ermita original, y al interés con el que la empresa Baños de Fitero se tomó la iniciativa de preparar y adecuar como correspondía el camino que lleva hasta la ermita. A lo que cabe añadir que, el 22 de Agosto del citado año en el que se cumplía el 4º centenario del nacimiento de Juan de Palafox en Baños de Fitero, celebró misa en el ermita de la Virgen de la Soledad, el Cardenal Antonio Cañizares Llovera, amigo personal de Jorge Fernández. Ese mismo día pero de 2004, lo hizo el nuevo Párroco de Fitero José Javier Goitia Chasco, y ese mismo día pero de 2009, celebró Misa el nuevo Arzobispo de Pamplona y Tudela, Francisco Pérez González.

miércoles, 27 de abril de 2011

La ermita de Pedro Navarro

A mediados del mes de Agosto de 1979, concretamente en la mañana del miércoles día 15, cuando andaba con los amigos, pasando el rato que queda entre las Misas de la mañana, por el Claustro del antiguo monasterio cisterciense de Fitero, y me llamaron la atención unas pequeñas andas que había apoyadas contra la pared del sobreclaustro, cerca de la entrada al balcón del órgano. Eran unas andas muy sencillas que, por lo visto, habían sido utilizadas por los niños para sacar en procesión a San Juanico y, en su cara inferior, alguien había pegado unas hojas arrancadas de unos libros impresos en castellano antiguo, que debían estar entre los que entonces aún se guardaban en el Coro, con objeto de que cubrir los huecos que dejaban entre sí las simples tablas con las que habían sido construidas estas sencillas andas.
En las andas se habían pegado varias páginas correspondientes a un pleito mantenido por el monasterio con los vecinos de la Villa, cuando éstos se querían independizar de aquél, formando una nueva población en el término fiterano del Olivarete, lugar que estaba enfrente del actual pantano del Olmillo. Entre estas páginas se encontraban las de la parte que recogía el informe hecho en 1655 por el pamplonés Jerónimo de Feloaga y Ozcoide, oidor del Consejo de Navarra, en la que se describía el estado en el que había encontrado la ermita que había construido el vecino de Fitero, Pedro Navarro, en las Peñas del Baño, cerca del actual balneario Virrey Palafox, de la empresa Baños de Fitero. Concretamente, enlazando los textos de varias de esas hojas, que por cierto estaban repetidas y con ello se complicaba más su lectura y transcripción, observé que se decía que hallé que el dicho sitio supuesto está en una peña sobre las Casas del Baño de dicho Monasterio, y el dicho sitio es una cueva o nicho que sale de la misma peña, y está debajo de ella, y tiene tres gradas cortadas de la misma peña, a modo de escalera estrecha, y habiendo medido lo ancho y concavidad que tiene el dicho puesto por estar las tres gradas, por ser todas iguales, hallé que tiene cuatro pies de ancho; y medí también lo ancho que hay de una a otra, está hecha de mampostería, a modo de pilares, y tiene seis pies y medio de ancho; y también medí lo largo, desde la primera grada, y escalera, hasta dos pilaritos que están hechos de mampostería, que es por donde se entra al dicho nicho, y tiene de largo nueve pies, y el dicho nicho está descubierto, y por la parte de arriba, le viene a cerrar, en parte, la misma peña; y en dicho sitio y puesto, según se denota al presente que ha habido altar, ni al presente hay cubierto, como se ha dicho, madera, teja, ni otra cosa más de lo referido. Lo que me movió a convencer a los amigos para hacer una excursión en busca de una cueva que, por fuerza, debía conservar las tres gradas que se habían excavado en su suelo de roca pero ese mismo día no la encontramos. Tuve que regresar el domingo 22, tras la Misa de doce, y entonces sí que tuve la fortuna de dar con los restos arqueológicos de esta ermita del siglo XVII. En ella se conservaban los tres escalones que aún pueden verse, la pared norte así como el hueco en el que debió haber un cuadro, en su pared este, siendo la propia cueva la que, en parte, hacía de pared meridional y quedando al poniente la entrada a la ermita, en la que un poco más afuera aún se conservaban los arranques de los citados pilares, ante una impresionante vista de la vega del río Alhama, tras recibir allí mismo el caudal del río Linares.
El verano siguiente también fue muy ajetreado, pues acompañé y ayudé a Manuel García Sesma, Ricardo Fernández Gracia y Jesús Bozal Alfaro a preparar la edición de la revista Fitero 80, en el que publiqué la noticia del hallazgo de esta ermita durante el año anterior. Hallazgo que interesó a Manuel García, a quien acompañé hasta los restos de la ermita para que pudiera conocerlos, siendo la única persona a la que entonces le pareció interesante este descubrimiento. Ya que aunque también le interesó a Ricardo Fernández, me dijo entonces, con cierta sorna supongo, que él no estaba para trotar por los montes como las cabras. Aunque tuvo la deferencia y la amabilidad, como recogí en aquél artículo de 1980, titulado Ermita de Pedro Navarro que, por cierto, fue el primero que escribí sobre asuntos relacionados con la Historia de Fitero, de facilitarme una copia de un legajo que él había fotocopiado recientemente en el Archivo General de Navarra, en el que se decía: Año de 1630, sacó el Monasterio inhibición de la sentencia de Urbano 8 en citación y compulsoria contra Pedro Navarro, que quería fabricar una ermita en las Peñas del Baño, y está suplicada en el fajo 4, número 41 del epítome que comenzó a trabajar nuestro padre [Ignacio de] Ostabat. Este Pedro Navarro fue el que crió a [Juan de] Palafox, quien escribía al Monasterio pidiendo que dejasen proseguir a dicho Pedro Navarro la fábrica de la ermita, otorgándole licencia para edificarla, y que, con esta licencia, no se perjudicaba al derecho del Monasterio, y esta carta está en el archivo eclesiástico pero el Monasterio no condescendió con esta súplica, no obstante, que se allanaba a pedir licencias, porque no sirviese de ejemplar para otras fábricas, y con ser que no se perfeccionó dicha ermita, no obstante, cuando el pleito de la nueva población, la Villa, para justificar que podía hacer edificios fuera del regadío, alegó por ejemplar la ermita de Pedro Navarro, y fue preciso al Monasterio presentar la inhibición de dicha ermita, presentando también un testimonio del estado en que entonces se hallaba dicha ermita, el que se dio en presencia del señor [Jerónimo de] Feloaga, cuando vino a la vista ocular, y por consta lo ancho, y lo largo que tenía, que estaba sin techo, ni imagen, y que parte estaba edificada debajo de una peña, y en el mismo ser parece que se halla hoy, y este testimonio se dio el año 1655 y se hallará al folio 105 al dorso de la ejecutoria de la propiedad del Olivarete. Información a la que añadí en aquél artículo que La ermita de Pedro Navarro es una ermita que quedó sin acabar de construir, por prohibición de Santa María la Real de Fitero. Este Pedro Navarro era un vecino de la villa de Fitero, y fue quien crió a D. Juan de Palafox y Mendoza; durante su estancia en la Villa ocupó el cargo de pocero de los balnearios.
La construcción de la ermita comenzó en el año 1628; pero, al enterarse el Monasterio de dicha construcción, entabló pleito y lo ganó en 1630. En 1638, Pedro Navarro se marchó al castillo de Ariza, que pertenecía a la familia de Palafox, donde fue muy bien acogido por el hermano de D. Juan, a instancias suyasAunque parece que en 1628 debió realizarse una reconstrucción o reforma de esta ermita ya que, entre las publicaciones del 4º centenario del nacimiento de Juan de Palafox y Mendoza, Ricardo Fernández recogió que Pedro Navarro debió haber concluido la construcción de la ermita de La Soledad para 1600 o 1602, y que después, el homónimo hijo de éste la mejoró, con el apoyo del propio Palafox. Así como que el Pedro Navarro que fue a Ariza fue el hijo homónimo de quien salvó a Palafox, recién nacido en Baños de Fitero.
Desafortunadamente las andas forradas con las hojas impresas ya no se conservan pues las mandó quemar el Párroco anterior al actual.