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sábado, 6 de agosto de 2011

La casa donde pasó su infancia el Beato Palafox

El Beato Juan de Palafox nació un 24 de junio del año 1600, en el establecimiento más antiguo de Baños de Fitero que, desde 1973 y como recuerdo de este acontecimiento, se denomina Virrey Palafox. La habitación en la que vio la luz este insigne fiterano estaba ubicada en el primer piso del balneario, junto a la capilla antigua y debió desaparecer en las obras de ampliación de ésta, llevadas a cabo en 1968. De modo que sólo queda su recuerdo y la cercana y reconstruida Ermita de la Soledad, ubicada en la Peña del Baño y en la que parece ser que Juan de Palafox pasó sus primeras horas de vida sólo y abandonado.
Manuel García Sesma recogió en su Poemario Fiterano, publicado en 1969, noticias relativas a los 9 años que Juan de Palafox pasó en la Villa, así como que según una antigua tradición, Palafox vivió con sus padres adoptivos, en la casa nº. 33 de la calle de En Medio, actualmente de Palafox, como lo recordaba una pequeña lápida de marmol, colocada en su fachada y descubierta solemnemente el 10 de septiembre de 1960. Dicha casa fue derribada en 1967, a causa de su estado ruinoso y, en su solar, se levantó otro edificio, que ostenta una lápida análoga. Lo más probable es que la placa original fuera colocada como consecuencia de la celebración, en 1959, del tercer centenario de la muerte de Juan de Palafox en El Burgo de Osma, y que fuera entonces cuando la Calle de En Medio fuera renombrada como Calle Palafox o Venerable Palafox.
Sin embargo, con motivo de los actos de preparación del cuarto centenario del nacimiento de Juan de Palafox en Baños de Fitero, Ricardo Fernández Gracia publicó un trabajo acerca de la infancia de éste en Fitero y destacó que esta familia [la de los padres adoptivos de Juan de Palafox: Pedro Navarro, sastre y encargado de los Baños termales del monasterio, y Ana San Juan, y los hijos de ambos] no vivía en la calle del Medio, actual Palafox, tal y como repite la tradición local, sino en el Cortijo. La confusión tiene su origen en el hecho comprobado de que los últimos miembros de la familia trasladaron, en pleno siglo XVII, su vivienda a la calle del Medio y cuando quisieron rememorar y buscar las raíces palafoxianas de Fitero, por motivos obvios, había desaparecido la huella de la primera mansión de los Navarro-San Juan. Es posible que esta explicación sea la causa por la que el citado inmueble de la Calle Palafox no figure entre los recogidos en el Plan Municipal de Urbanismo de Fitero con derecho a Protección Medioambiental o quizá por ello y también porque el edificio fue reconstruido completamente hace casi medio siglo.
No obstante, dado que el pasado 5 de junio, Juan de Palafox dejó de ser Venerable para ser Beato y que, el 27 de junio, José María García Lahiguera también ha pasado a ser Venerable, no estaría mal que el Ayuntamiento de Fitero, interesado como está en recordar la memoria de éstos y otros ilustres fiteranos, actualizara los nombres de las calles a ellos dedicadas pues no todos los años se producen unos cambios tan importantes para la Historia de Fitero. Ya puestos, tampoco estaría mal que moviera de sitio alguna que otra señal que hay en la Calle Palafox y que casi tapa la citada placa conmemorativa así como la propia placa que registra el nombre de la calle.

domingo, 19 de junio de 2011

La reliquia fiterana del Beato Palafox

Esta calurosa tarde primaveral ha llegado a Fitero la reliquia del Beato Juan de Palafox, procedente de la sede catedralicia del Burgo de Osma, como regalo de su obispo a la parroquia fiterana que así lo había solicitado hace poco más de un mes.
Algunos vecinos de las calles por las que luego iba a pasar la procesión habían engalanado sus balcones con sábanas blancas o con banderas españolas y también con alguna que otra de la Comunidad Foral de Navarra, según el gusto de cada cual. Eso sí, encima de ellas habían colocado sendos retratos del Beato Juan de Palafox, que a tal efecto había distribuido la parroquia de Fitero. ¿Qué menos para recordar y celebrar la subida a los altares de un paisano que nació accidentalmente en Baños de Fitero, el 24 de Junio de 1600?
Pasadas las 7 de la tarde, unos pocos vecinos esperaban en la Plaza de la Iglesia a que llegaran las autoridades civiles y religiosas, precedidas por la banda de música municipal, que habían salido minutos antes del edificio del Ayuntamiento de la Villa, antigua hospedería del desaparecido monasterio cisterciense de Fitero.
Una vez allí, dichas autoridades han acompañado a los vecinos que se han prestado a sacar en procesión las imágenes de sus patronos, San Raimundo de Fitero y la Virgen de la Barda, también engalanadas sus andas para la ocasión, desde la puerta de la iglesia parroquial hasta el templete del Cristo del Humilladero que aún sigue en pie, afortunadamente y a pesar del grave peligro que corre su maltrecha estructura y que viene empeorando durante los últimos meses. Tras el recibimiento de la reliquia palafoxiana y después de cubrirla bajo palio, la comitiva ha vuelto sobre sus pasos,
En la antigua iglesia abacial se ha celebrado un Te Deum en acción de gracias por la reciente beatificación de Juan de Palafox y Mendoza, en una ceremonia a la que han acudido buen número de fiteranos y también de vecinos del Burgo de Osma, y que ha sido agradablemente amenizada por el Coro de la Parroquia y también por el órgano del antiguo monasterio que, precisamente hoy, ha recuperado su rodante carrillón en el lugar en el que estuvo instalado antes de su desaparición.
Finalmente, cabe destacar que entre los anuncios hechos por el párroco de Fitero y el arzobispo de Pamplona y obiispo de Tudela se encontraba el de la próxima apertura del Año Jubilar Palafoxiano, que facilite la divulgación del nuevo Beato, así como que muy pronto, quizá antes de que acabe el mes de junio, el Papa Benedicto XVI firme el Decreto que reconozca las Virtudes Heróicas del fiterano Siervo de Dios José María García Lahiguera, que pasaría así a ser reconocido como Venerable.

jueves, 16 de junio de 2011

El escalafón fiterano de la Santidad

En el escalafón de la Santidad, la Iglesia Católica distingue actualmente cuatro niveles o grados canónicos o normalizados: Siervo de Dios, VenerableBeato y Santo. El postulador o promotor de cada Causa de Canonización junto con el correspondiente obispo diocesano son quienes inician el proceso de tramitación asociado a una Causa de Canonización. Para ello presentan ante la Congregación para las Causas de los Santos de la Santa Sede Apostólica de Roma un informe acerca de la vida del fallecido candidato y de los posibles milagros relacionados con él. Este informe, prospera si dicha Congregación reconoce y dicta el Decreto de que no hay obstáculo (nihil obstat), que impida iniciar la Causa de Canonización y que, por tanto, el citado obispo puede proceder a dictar el Decreto de Introducción de la Causa del que, a partir de entonces, pasa a ser reconocido con el título de Siervo de Dios.
Posteriormente, con el título de Venerable o digno de veneración, siempre que sea en privado y nunca en actos públicos, se reconoce que el fallecido candidato vivió las virtudes de la Fe, la Esperanza y la Caridad en grado heroico y, esta fase de la canonización la hace el cardenal correspondiente a la zona geográfica donde vivió esa persona, en la catedral más importante de esa zona. Además del reconocimiento de los atributos personales y de las virtudes heroicas del candidato, para alcanzar el titulo de Beato o Bienaventurado se requiere la realización de un posible milagro obtenido a través de la intercesión del Venerable, que ha de ser examinado exhaustivamente y probado ante una comisión de expertos en medicina y, después, de otra de teólogos. El milagro no es requerido si la persona ha sido reconocida como Mártir de la Iglesia Católica y, en cualquier caso, es el citado obispo de la diócesis respectiva quien, en compañía de un cardenal que actúa en nombre del Papa, procede a proclamar como Beato al Venerable, en la catedral más importante de su zona, de modo que ya puede ser objeto de pública veneración por parte de la Iglesia local.
Al concluir el proceso de la Causa de Canonización, para lo cual hace falta probar la realización de otro milagro atribuido al ya Beato y ocurrido después de la beatificación a no ser que el Papa decida que hay razones para obviar este paso, el Papa reconoce que al Beato le corresponde el título de Santo y que ya se puede ser objeto de culto público en toda la Iglesia Católica, asignándosele un día de fiesta y pudiéndosele también dedicar iglesias y santuarios.
En Fitero tenemos ahora mismo un Santo, un Beato y un Siervo de Dios: San Raimundo de Fitero, el Beato Juan de Palafox y el Siervo de Dios José María García Lahiguera.
Raymond, natural de Saint Gaudens (Haute Garonne, Midi Pyrénées, Francia), es el único de los tres fiteranos que no nació en la villa de Fitero. De hecho, fue el monasterio que él fundó a mediados del siglo XII el que, en 1482, acabó fundando y dándole su nombre a la actual villa navarra. Habiendo fallecido en 1163, en Ciruelos (Toledo, Castilla-La Mancha), su proceso de canonización no fue el actual y, aunque a comienzos del siglo XVII ya se le reconocía su santidad entre los cistercienese, éstos no obtuvieron el Decreto para rendirle culto público a San Raimundo de Fitero hasta el 21 de Enero de 1702. Solicitando, en 1718, que se celebrara su festividad los días 15 de Marzo (anteriormente, en España se venía celebrando el 1 o el 6 de febrero y, en Francia, el 30 de abril), cosa que se hizo a partir del año siguiente, asentándose así la fiesta del patrón de la Villa y dando pie a la afirmación de que: Mientras el Mundo sea Mundo, el 15 de marzo: San Raimundo. Si bien su culto no se generalizó en España hasta 1800 y en Francia también en el siglo XIX, Fitero tuvo en el olvido a San Raimundo hasta fines del siglo pasado [XIX], como publicó Ricardo Fernández Gracia, añadiendo que el 5 de septiembre de 1891 se presentó una instancia en el Ayuntamiento por Nazario Ochoa y otros fiteranos señalando que "sería conveniente que en la festividad de la Patrona se pusiese en el Altar mayor a San Raimundo y se sacase en la procesión de dicha patrona, a fin de arraigar más y más la fe". Del 9 de septiembre de 1916 data la inauguración del primer monumento al Santo en el Paseo o Plaza Magallón, que por entonces se llamó con el nombre del fundador de Calatrava. Este proceso de remembranza y festejos de todo tipo en memoria del santo cisterciense se ha venido acrecentando hasta nuestros días en nuestra villa, y curiosamente sin que, al parecer, medie acuerdo corporativo del Ayuntamiento, adelantándose una vez más la costumbre, la tradición y el alma popular al frío escrito oficial, que si existe no hemos localizado.  La mayor parte de los restos del Santo descansan en la catedral de Toledo, pues otros se han venido distribuyendo como reliquias a lo largo del tiempo, incluyendo Fitero desde 1590.
La Causa de Canonización del Beato Palafox, nacido accidentalmente en Baños de Fitero, el 24 de junio de 1600, y fallecido el 1 de octubre de 1659 en El Burgo de Osma, es una de las más complejas y longevas de la Iglesia Católica pues dio comienzo el 18 de septiembre de 1666 y el Venerable Siervo de Dios Juan de Palafox y Mendoza no ha sido proclamado Beato hasta el pasado 5 de junio, en la catedral de la citada localidad soriana, fijándose su festividad para el 6 de octubre. En esta sede episcopal descansa la mayor parte de sus restos, pues otros se han distribuido como reliquias tras su reciente beatificación.
Finalmente, la Causa de Canonización de José María García Lahiguera, nacido en nuestra Villa, el 9 de marzo de 1903, y fallecido en la de Madrid, el 14 de julio de 1989, dio comienzo el 11 de octubre de 1995, siendo reconocido como Siervo de Dios el 25 de enero de 2002. Sus restos descansan en el convento de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, en Madrid. Orden religiosa de la que fue cofundador junto con la Sierva de Dios Mª. Carmen Hidalgo de Caviedes Gómez.

domingo, 5 de junio de 2011

La Ruta Quetzal visitará Fitero el 6 de julio

Al finalizar la ceremonia de beatificación del fiterano Juan de Palafox y Mendoza, nos hemos encontrado en la catedral del Burgo de Osma con Miguel de la Quadra-Salcedo, quien nos ha comentado que se había alegrado mucho de este reconocimiento público que, por fin, ha recibido nuestro paisano, añadiendo que, en cierto modo, también lo es suyo pues Aurora Yanguas, abuela de su esposa,  también era natural de Fitero. Así que se puede decir que Miguel de la Quadra-Salcedo Gayarre, director y fundador del programa de estudios y aventura Ruta Quetzal, también tiene alguna relación con nuestra villa.
Este año, la Ruta Quetzal está dedicada a La aventura de Martínez Campañón en Perú. Del desierto Moche a la selva amazónica, siendo Baltasar Martínez Campañón también navarro, concretamente, de Cabredo, en la Merindad de Estella. A mediados de este mes la expedición partirá hacia Perú y regresará el 1 de julio a Madrid, donde permanecerán hasta el día 6, fecha en la que llegarán a Fitero con objeto de pasar el día visitando el antiguo monasterio cisterciense y conociendo mejor la biografía del Beato Juan de Palafox, especialmente, su etapa como obispo de Puebla de los Ángeles (México) y como virrey de Nueva España, justo antes de continuar su camino en dirección a Cabredo.

El Beato Juan de Palafox

Esta mañana fría de primavera hemos salido de Fitero un poco antes de las 7, cuando los dos autobuses que ha organizado el Ayuntamiento de Fitero para dar facilidades a los fiteranos que quisieran acudir a la ceremonia de beatificación del Venerable Juan de Palafox y Mendoza, en la catedral soriana del Burgo de Osma, comenzaban a llenarse. Como hemos llegado muy pronto al Burgo, nos ha dado tiempo de desayunar en un café de la porticada Calle Mayor, antes de dirigirnos al sinuoso callejón del Caracol, que conduce directamente a la puerta del claustro de la catedral. Cuando hemos llegado allí nos hemos encontrado conque las cuatro crujías del claustro estaban repletas de sillas, con un pasillo central, y numerosas pantallas de televisión de buen tamaño, con objeto de que el pueblo llano pudiera asistir con cierta comodidad a la celebración de la citada beatificación. El interior de la catedral, aunque quedaba mucho espacio libre, principalmente estaba reservado para distintos representantes del clero así como de numerosos políticos de México, Castilla y León, Aragón y Navarra, destacando entre estos últimos la presencia del alcalde de Fitero, Pachi Yanguas Fernández. Cuando hemos llegado al claustro, poco antes de las 9, ya había fiteranos ocupando las primeras filas y no es de extrañar el madrugón pues no en vano se esperaba la asistencia de 3.000 personas procedentes de diversas partes de España y de México, especialmente, de Puebla de los Ángeles.
La ceremonia ha empezado poco después de lo previsto, que era a las 10 de la mañana, destacando por su calidad y buen hacer tanto el coro como los músicos que la han amenizado de principio a fin, esto es, hasta las 12 del mediodía. El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y Legado Papal para el acto, cardenal Angelo Amato, ante 40 obispos, 5 de ellos cardenales, ha leído la Carta Apostólica mediante la cual el Papa Benedicto XVI ha declarado que el fiterano Juan de Palafox puede ser venerado con el nombre de Beato a partir de ahora, concluyendo así un proceso que había comenzado en 1666. Seguramente, una de las causas de beatificación más longevas de la Historia de la Iglesia Católica, por lo que esperemos que el paso que falta para que declaren Santo al nuevo Beato sea mucho más breve. Aunque ya se puede visitar el monumento en el que ahora descansan los restos de Juan de Palafox, en la capilla de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, de la catedral del Burgo de Osma, y ya se puede tocar, como hoy han hecho muchos después de asistir a la ceremonia de beatificación, la cara de la urna funeraria que tiene una placa en la que destacan el escudo episcopal de este ilustre fiterano, cuyo lema fue Amor meus Crucifixus est, junto al reconocimiento que hoy, finalmente, se le ha rendido públicamente al nuevo Beato Juan de Palafox.

miércoles, 1 de junio de 2011

Fitero solicitó una reliquia del Beato Juan de Palafox

Hace casi un mes, el miércoles 4 de mayo, el presidente de la asociación cultural fiterana Amigos del Monasterio de Fitero se desplazó al Burgo de Osma para hacer entrega al presidente de la Comisión Palafox y Vicario General de esta diócesis soriana, Gabriel-Ángel Rodríguez Millán, encargada de preparar todos los actos relativos a la Beatificación del Venerable Obispo Juan de Palafox y Mendoza, de la solicitud oficial de una reliquia del próximo Beato Palafox por parte de la villa fiterana. Tal como se destacó en la web que mantiene la citada Comisión Palafox, la solicitud estaba firmada por el alcalde de la localidad de Fitero, Francisco Javier Yanguas; el párroco de Fitero, Javier Goitia Chasco; y el presidente de la citada asociación cultural fiterana, Fernando Seves Morentin.
Los restos mortales del Venerable Palafox fueron exhumados el pasado 24 de mayo, cumpliendo con uno de los pasos requeridos por el proceso de beatificación cuya ceremonia tendrá lugar el próximo domingo 5 de junio, en la catedral del Burgo de Osma. La última vez que se exhumaron los restos del Venerable Palafox fue en 1964, cuando se realizaron las obras del presbiterio de la nave central de la catedral oxomense y se trasladaron a la capilla de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, realizada en el siglo XVIII, y cuya advocación está previsto que pase a ser la del Beato Palafox tras la consecución de la citada ceremonia de beatificación. Al parecer, la diócesis de Osma-Soria también estudia la posibilidad de llevar algunas de las reliquias del nuevo beato a la ciudad mexicana de Puebla de los Ángeles y también es posible que traslade otras reliquias a otras instituciones religiosas. Como hubiera sido el caso del convento de las Carmelitas de Santa Ana de Tarazona, de la que fue priora la madre de Juan de Palafox y Mendoza (24 de junio de 1600, Fitero - 1 de octubre de 1659, El Burgo de Osma), si no hubiera sido clausurado y sus monjas se hubieran trasladado a Castellón, como desafortunadamente así ocurrió en 2009, tras poco más de 400 años de estancia ininterrumpida en Tarazona.
Agradezco a la Comisión Palafox que me haya cedido la fotografía que recoge el momento de la entrega de la solicitud fiterana de la reliquia del próximo Beato Palafox.

jueves, 30 de diciembre de 2010

La primera vez que un rey pasó las navidades en Fitero

Corría el mes de diciembre de 1128 y Alfonso Sánchez I, conocido también por el sobrenombre del Batallador, regresaba al corazón de los dominios de su reino de Aragón y Pamplona. Venía de inspeccionar las guarniciones más avanzadas de su frontera meridional, de tierras de Guadalajara, concretamente de Molina de Aragón. Había pasado en la Extremadura Soriana los últimos seis meses y desde dicha plaza aragonesa se dirigió de nuevo a su querida y recién repoblada Almazán, localidad a la que en vano intentaron renombrar como Plasencia, en su camino de regreso hacia el valle del Ebro.
La villa de Fitero aún tardaría varios siglos en formarse, pues la fundaron los cistercienses en 1482. Su antecesora se llamaba Tudején y se encontraba situada al oeste del monte en el que aún se conservan las ruinas de su famoso castillo, en la margen derecha del río Alhama y enfrente del balneario Gustavo Adolfo Bécquer, de la empresa Baños de Fitero. Estando en Tudején, Alfonso I expidió un documento el 17 de diciembre de 1128, quizá pocos días después de haber llegado a este castro desde el que se controlaba el estratégico paso que comunicaba la meseta del Duero con el valle del Ebro. Es muy probable que aprovechara su estancia para bañarse en las antiguas termas romanas que, hasta 1973, se conocieron como los Baños de Tudején y que ahora forman parte del balneario Virrey Juan de Palafox (fiterano a quien, por cierto, beatificarán el próximo 5 de junio, en El Burgo de Osma), también propiedad de Baños de Fitero. Estas termas eran muy famosas desde tiempo inmemorial y, por esas fechas, es cuando debió recogerse la noticia acerca del milagro acaecido en ellas por no respetar la festividad de Santiago, tal como consta en el Liber Sancti Iacobi, en el que también se incluye la que se considera como la primera guía turística de Europa y que describe el Camino de Santiago. La estancia real en los actuales términos de Fitero debió ser placentera y debió permitirle a Alfonso I y a su itinerante corte disfrutar de un merecido y reparador descanso ya que en Tudején permanecieron hasta bien entrado el mes de enero, como consta en otro documento datado en dicho mes y lugar.
Desgraciadamente, el testamento de este monarca, que había reconquistado el valle del Alhama en 1119, no fue respetado y así la disposición de que Tudején junto con Cervera del Río Alhama y Calahorra, tras su muerte, acaecida en septiembre de 1134, pasaran a la iglesia de Santiago de Compostela no fue cumplida. A cambio de ello, Fitero pasó entonces a manos de Castilla y en ella permaneció hasta 1374. Año siguiente al que el cardenal Guy de Boulogne prevaricó, dictando una sentencia a favor de la pertenencia del monasterio de Fitero y su castillo de Tudején al reino de Navarra, pero esta ya es otra historia…