domingo, 29 de enero de 2012

El meteorito que cayó en Fitero

El 24 Julio de 1788, se publicó en el Diario de Madrid la noticia recogida por el astrónomo cisterciense Gregorio Larrea acerca de la caída de un meteorito a las 20:45, del 21 de Mayo de ese año, que describió diciendo que soplaba un viento manso de Oeste, el aire estaba despejado de nubes, la noche serena y clara a proporción del reflejo de luz que despedía la luna después de una noche de plenilunio. Vióse a este tiempo correr una exhalación, que parecía realmente dirigir su curso por encima de la extremidad oriental de este Monasterio y Pueblo de Fitero a altura (según parecía) de 200 pies, la cual se disminuía a proporción que la exhalación declinaba hacia la Tierra.
El principio de este cuerpo tan sumamente luminoso era esférico, y su circunferencia poco menos a nuestra vista que la que presenta la luna al salir. Seguía una especie de cola, al parecer de más de dos o tres varas, toda ella de una luz tan viva, que de todo el meteorito salía unas ráfagas de fuego muy encendido que despedía muchas chispas, las cuales parecían caer sobre la Tierra. El resplandor provenido de este monstruo aéreo fue tan grande, que dejó enteramente ofuscada la luz que comunicaba la luna, que se hallaba en los 26 grados del signo de Escorpión. A los cinco o seis minutos de haber pasado por este cielo, sintióse un olor semejante al que deja el plomo al derretirse. La Atmósfera conservó siempre la misma serenidad. La dirección del meteoro fue de Noreste a Suroeste y el viento que reinaba era el septentrional. Se mudó al otro día en levante, y prosiguió algunos días, dándonos saludables aguas, que han asegurado la cosecha de granos, en este Reino, pues antes de suceder lo sobrereferido, se hacían rogativas, implorando al todo Poderoso remediara la necesidad que padecían los campos.
Lástima que el astrónomo Gregorio Larrea no diera más noticias del lugar concreto de Fitero en el que cayó este meteorito, ni tampoco de si se pudo recuperar algo de sus restos, aunque por su relato bien pudo desintegrarse en fragmentos irreconocibles antes de su impacto definitivo en el solar fiterano. Porque así se podría comparar con el que, en la Nochebuena de 1858, cayó en la murciana localidad de Molina de Segura y que se considera el mayor que ha caído en la península Ibérica. No obstante, ahí queda esta curiosa noticia para que figure en los anales de la Historia de Fitero pues no todos los días se produce un caso como éste.

sábado, 28 de enero de 2012

Auroras Boreales y Cometas avistados en Fitero

En el siglo XVIII se registraron unas 80 auroras boreales en unas latitudes tan bajas como las de la península Ibérica o en las de otros países de la costa Norte del Mediterráneo. Hay constancia de que en Fitero disfrutaron de su belleza en cuatro ocasiones, durante los días 13 de Mayo, 13 de Julio y de 13 de Octubre de 1787, así como el 18 de Febrero de 1788.
Las de 1787 también se vieron en Madrid, Barcelona y cerca de una veintena más de localidades entre las que se encontraba la villa de Fitero, lugar en el que tanto éstas como la de 1788 fueron registradas por el cisterciense Gregorio Larrea, del Monasterio de Fitero. Concretamente, este monje que era muy aficionado a la astronomía describió la del 13 de Octubre de 1787 diciendo que puesto el Sol apareció por la parte de poniente un fenómeno de color muy encendido, con movimiento hacia Levante; donde permaneció con un cuerpo muy considerable hasta las 10 y media de la noche. A esta hora se extinguió repentina y enteramente, avistándose en el ocaso cuatro columnas de luz de color rojizo y de mucha extensión, dirigiéndose también hacia Levante. Sus extremidades alcanzaban desde el Septentrión hasta la parte del austro, y al cruzar por delante de las estrellas del Norte horologial y demás vecinas, desmerecieron éstas la luz algún tanto, por espacio de 4 minutos y medio. Permaneció siempre la aurora boreal con suma claridad desde la noche del 13, hasta que empezaron los crepúsculos del día 14; habiendo sido su mayor claridad a las dos y cuarto después de media noche.
Gregorio Larrea, dedicado al estudio de la Astronomía y al estudio de la Atmósfera desde 1784, reconoció que se descubría en el Hemisferio un Cometa de magnitud, y a la simple vista, de alguna consideración y de muy brillante y hermoso resplandor, que apareció el 23 de febrero del año indicado [1787], el cual se había dejado ver bajo la influencia de Tauro: Su ascensión recta fue de 58 grados, 12 minutos y 30 segundos, y la declinación boreal o del Norte, de 19 grados y 26 minutos. Hallóse aquel Cometa en las Pléyades, a 20 grados, 50 minutos, 2 segundos, que venía a ser sobre la cabeza de Tauro. Se ocultó en el mes de octubre a las 8 y 21 minutos, a cuya hora apareció por el Levante el planeta Mercurio en el signo de Géminis, a los 20 grados, 57 minutos y 29 segundos. En Febrero de 1788 también publicó noticias acerca del avistamiento de otros dos Cometas, convirtiéndose en uno de los astrónomos más destacados de su época en España.

sábado, 21 de enero de 2012

Guy de Boulogne y la incorporación de Fitero a Navarra

Tras la muerte sin descendencia del último rey de Pamplona y Aragón, Alfonso Sánchez I el Batallador, en Septiembre de 1134, sus dominios se dividieron entre los dos antiguos reinos que lo formaban, ampliándose los territorios de ambos al sur del Ebro con los territorios que éste había reconquistado a los musulmanes, desde Diciembre de 1118 y entre los que se encontraba el valle del Alhama. La restauración de los reinos de Pamplona y Aragón tuvo lugar bajo el vasallaje que sus nuevos gobernantes rindieron al que se convirtió en el emperador de España, Alfonso Raimúndez VII el Emperador, desde Mayo de 1135, y su frontera común se estableció en el valle del Alhama, estableciéndose el hito o mojón de los tres reinos en lo que hoy es Fitero y que entonces era un término de la villa castellana de Tudején (despoblado de Fitero) colindante con los de Cintruénigo, por parte pamplonesa, y con los de la ciudad aragonesa de Tarazona.
En 1140, Alfonso VII hizo venir a Raymond de Saint Gaudens desde el otro lado de los Pirineos para que fundara en dicho valle, en la ya entonces villa desierta de Niencebas (Bienzobas, despoblado que hubo entre los actuales términos corellanos de Morterete y los alfareños de la Fuente de los Cantares), el que acabaría siendo el primer monasterio cisterciense que se fundó en la península Ibérica.
En 1152, el primer abad de este monasterio trasladó su cenobio a su definitiva ubicación fiterana, en la castellana villa de Tudején, lo que le procuró el sobrenombre de San Raimundo de Fitero, por encontrarse el monasterio en la mismísima frontera o hito entre los tres reinos. Cinco años después, Alfonso VII le donó a San Raimundo el señorío de la villa de Tudején, aunque ésta acabó despoblándose a principios del siglo XIII y el monasterio de Fitero quedó sólo, vigilando esta frontera castellana desde su estratégico y famoso castillo de Tudején. Por lo que, desde principios del siglo XIV, el reino de Navarra intentó apropiarse del extenso territorio del monasterio castellano de Fitero, dando lugar a diversos conflictos, como el de la famosa batalla de Tudela, de 1335, que desembocaron en un largo pleito.
El 3 de Octubre de 1373, el cardenal y legado papal Guy de Boulogne, que en marzo había sido designado como árbitro para dirimir éste y otros conflictos entre los reinos de Castilla y Navarra, sentenció torticeramente que Fitero (cuya villa no vería la luz hasta 1482) pertenecía a este último. Los castellanos recurrieron la injusta sentencia hasta que, cinco meses después de la muerte de Guy de Boulogne y una vez admitida la Sentencia por ambos Reyes quiso D. Carlos [II el Malo] de Navarra tomar posesión de lo que era suyo y para ello otorgó un despacho o Cédula Real (su fecha: Olite a 28 de Abril de 1374) por la cual mandaba a Mosén Rodrigo [de Uriz], duque y señor de Luesia, D. Pedro Álvarez de Rada, alcalde de Tudela, que en su nombre tomasen posesión del Monasterio de Fitero y su Castillo de Tudején, y recibiesen juramento de vasallaje y homenaje del Abad y convento, de los moradores y habitantes en el monasterio, y si fuese necesario, del alcaide que era o sería del Castillo de Tudején.

sábado, 14 de enero de 2012

Barda y el nombre de la Rosa

Poco tienen que ver la Virgen de la Barda, Patrona de Fitero, con Santa Barda, virgen y mártir, cuya festividad se celebra el 4 de Marzo. Sólo comparten el nombre y por eso mismo vale la pena recordar lo poco que se sabe de esta Barda, cuya virginal vida estaba dedicada al Señor, y que murió martirizada junto al presbítero San Daniel en 344. Ambos fueron apresados ese año, según recogió José Agustín Orsi, en el tomo VII de su Historia Eclesiástica, por orden del Prefecto de la Provincia de los Racichitas, por tres meses continuos los tuvieron en prisión, y no hubo martirio que el cruel Tirano [del Imperio Sasánida (cuyo principal territorio era el actual Irán, Irak, Armenia, Afganistán y partes de Turquía, Siria, Pakistán, el Cáucaso, Asia Central y Arabia), Sapor II el Grande] no les hiciese sufrir para cansar su paciencia y triunfar de su Fé. Muchas veces les mandó presentar a juicio y exponer a los tormentos, hasta barrenarles los pies y mantenerlos por cinco días en un estanque de agua helada; pero después que la experiencia le enseñó que la constancia de los Mártires estaba determinada a dejar antes caer a pedazos las partes de sus carnes, que de su corazón la Fé; los condenó finalmente a ser degollados, y se ejecutó la sentencia a veinte y uno de Febrero.
Barda, según señaló también José Agustín Orsi, es un nombre Caldeo que significa lo mismo que Rosa. No en vano la planta de la barda o zarzamora, cuyo género botánico recibe el nombre de Rubus, es de la familia de las rosáceas.

domingo, 8 de enero de 2012

El desconocido culto a las Ninfas en Baños de Fitero

Es curioso cómo algunas veces el desconocimiento de la geografía local, unido a una alta dosis de imaginación y de cierta desfachatez, lleva a confusiones tan graves como la de suponer que en Baños de Fitero existió un culto romano a las ninfas del que no hay ninguna noticia ni base histórica. Desafortunadamente, tal ocurrencia fue publicada hace más de una década en la prestigiosa revista Príncipe de Viana y eso está provocando que desde entonces se cite en la bibliografía académica el erróneo trabajo del cerverano José Manuel San Baldomero Ucar, titulado Las ninfas de Niencebas. Aproximación hermenéutica a la religiosidad romana del culto a las aguas en los Baños de Fitero, como referencia a un inexistente culto a las ninfas en las termas romanas de Fitero. Con el perjuicio que causa en el progreso del conocimiento de la Historia de Fitero, el vertido de información errónea o simplemente falsa como ésta.
La doble confusión en la que el autor basó su alucinante teoría consistió en suponer, por una parte, que la etimología de la antigua villa de Niencebas (despoblado de Alfaro) -en la que San Raimundo de Fitero fundó el primer asentamiento del primer monasterio cisterciense de la península Ibérica, una vez que esta villa había quedado desierta pocos años antes de 1140 y siendo también dicha villa el origen del apellido toponímico Bienzobas- procedía de Nymphae Aquae. Así como que, por otra parte, la villa de Tudején (despoblado de Fitero) al que pertenecían los Baños de Fitero, conocidos hasta 1973 como Baños de Tudején, también se despobló y, por tanto se convirtió en una villa desierta casi un siglo después de que lo hubiera hecho la de Niencebas, no era otra villa distinta de ésta sino la misma. Todo ello a pesar de que hay restos arqueológicos y documentales que ubican a una enfrente de Baños de Fitero, en la margen derecha del río Alhama, y a la otra en la falda meridional de Yerga y en la margen izquierda del Alhama, separados los núcleos urbanos de ambas por unos 7 kms. en línea recta. Nada de esto fue obstáculo para que San Baldomero identificara, quizá por arte de magia o por simple ignorancia, la villa de Tudején con la de Niencebas y que, de ahí, pasara a relacionar los Baños de Fitero o antiguos Baños de Tudején con los inexistentes Baños de Niencebas o, según él, Baños de las Ninfas del Agua.
Ojalá los historiadores y los interesados en la Historia de Fitero no sigan cayendo en el error provocado por este absurdo trabajo de San Baldomero, carente de toda base y que demuestra un gran desconocimiento de la geografía, historia y arqueología local.

miércoles, 4 de enero de 2012

La iglesia de Cornago perteneció al monasterio de Fitero

La consagración de la iglesia del segundo Monasterio de Fitero, actual iglesia parroquial de la Villa, que tuvo lugar en Junio de 1247, motivó la aparición de nuevas vocaciones monásticas, como la del señor de la cercana villa riojana de Cornago, Juan de Vidaurre, que además conllevó la integración de su iglesia y de las pertenencias de ésta entre las propiedades del antiguo Monasterio de Fitero el 26 de Abril de 1248.
La iglesia cornaguesa de Santa María de Campo Lapuente, cuyas ruinas son vibres en la margen derecha del río Linares o antiguo río de Ejea, permaneció en manos de los cistercienses fiteranos hasta que éstos se vieron forzados a venderla, junto con una casa y las heredades que tenían en Cornago, el 30 de septiembre de 1446.
El ingreso de nobles atraídos por el interés en profesar como monjes en el majestuoso y estratégico Monasterio de Fitero, planteó el problema de cómo gestionar sus propiedades desde el propio monasterio, en beneficio suyo y también de la comunidad cisterciense a la que se habían unido, sin ser menoscabados por los intereses de los familiares que quedaban en sus lugares de origen. La solución vino de la mano del Papa Inocencio IV que, el 5 de Septiembre de 1249, emitió una bula concediendo a los monjes profesos de Fitero que pudieran reclamar y conservar todos los bienes que les pudieran corresponder, por sucesión u otros títulos oficiales, exceptuando los feudales.
También es posible que, previa conversión al cristianismo, lo hiciesen algunos cautivos musulmanes que pudieron haber sido apresados en la toma de Alcacer do Sal (Alentejo, Portugal), en la que también participaron tropas navarras, y que, así, lograsen su carta de libertad, pues se conserva un documento de estas características a favor del monje fiteriense Marcelo de Murillo, escrito en árabe.

lunes, 2 de enero de 2012

Fitero I y Fitero II, dos pelotaris de remonte

Carmelo Luis Díaz, pelotari navarro, nacido en Fitero el 13 de Julio de 1907, hijo del músico y prolífico compositor fiterano Lorenzo Luis Yanguas y de Rosario Díaz Latorre. Carmelo Luis, más conocido como Fitero I, jugó en la modalidad de remonte y en 1928 fue campeón de Guizpúcoa amateur. Su actividad profesional se desarrolló entre 1929 y 1936, en las canchas de Euskal Jai de Pamplona, Urumea de San Sebastián y Jai Alai de Madrid. También actuó ocasionalmente en el Euskalduna de Bilbao y falleció con 85 años.
Su hermano Cesáreo Luis Díaz, también nacido en Fitero, el 2 de noviembre de 1912, igualmente fue jugador profesional de remonte, siendo conocido como Fitero II, destacando sus actuaciones en el Euskal Jai de Pamplona así como en algunas jornadas en los frontones Moderno y Urumea de San Sebastián; falleció con 65 años. Aunque puede que quizá ahora sea más recordado por haber fundado en Pamplona, junto a su esposa: la pamplonesa Elvira Beorlegui Lacunza, el conocido Bar Fitero de la Calle Estafeta, el 6 de julio de 1956. Según me ha comentado su hermana Angelita Luis Díaz, también nacida en nuestra Villa y muy fiterana aunque residente en San Sebastián desde hace muchos años.

domingo, 1 de enero de 2012

La Legión Cóndor en Fitero, hace 75 años

Cesáreo Oliver Monteso publicó, hace poco más de un año, un trabajo sobre la Legión Cóndor en Navarra y recogió la noticia de que la intervención de las unidades alemanas en la Guerra Civil española se inicia en el período comprendido entre el 15 de noviembre de 1936 y el 20 de marzo de 1937, siendo durante este espacio de tiempo, los desplazamientos de sus formaciones, distribuidas por diferentes frentes de batalla; Centro, Norte, Aragón y Andalucía, destacando en ello la participación de la Legión Cóndor. Desconocemos las causas o la procedencia, de dónde y cómo surgió la iniciativa en 1937, de establecer un campo de aviación en Buñuel y otro en Ablitas (Navarra). Quizás la causa fuese, a raíz del bombardeo que padeció la ciudad de Tudela el 13 de agosto de 1937, cuando tres aviones rusos Túpolev SB2 "Katiuska", de la aviación militar de la República, soltaron nueve proyectiles cerca de los puentes del Ebro y del Cuartel de la Guardia Civil de dicha ciudad, sufriendo las consecuencias 13 tudelanos que murieron [principalmente mujeres y niños, y otros 20 que resultaron heridos] en el ataque.
Lo que sí hemos podido corroborar es, que la Jefatura de Infraestructuras del Ejército del Aire Nacional, planeó el 10 de septiembre de 1937, un nuevo despliegue de la aviación, basado en aeródromos existentes y en otros de nueva creación que deberían estar terminados el 1º de octubre de 1937, cuyo despliegue previsto era: Legión Cóndor - Tudela Nº 3 (Alfaro) Aeródromo base Burgos; Aviación Hispana-Cóndor - Tudela Nº 14 (Buñuel); y Aviación Legionaria - Tudela Nº 8 (Ablitas) Aeródromo base Logroño.
Desafortunadamente, Cesáreo Oliver parece que desconocía que Manuel García Sesma, al tratar acerca de la historia de Baños de Fitero, ya había publicado detalles interesantes relacionados con la llegada de la Legión Cóndor a Navarra, como que durante la Guerra Civil de 1936-39, el Estado Mayor de la Legión Cóndor -tropas alemanas, enviadas por [Adolf] Hitler a España, para luchar contra la República- se instaló en el Balneario Nuevo, a principios de 1937, ocupándolo, por de pronto, en el invierno y la primavera del mismo año. Lo evacuó, al comenzar la tamponada oficial, trasladándose a Alfaro, donde se instaló en el Palacio Heredia [mandado construir por Gregorio Sáenz de Heredia, abuelo de José Antonio Primo de Rivera Sáenz de Heredia], volviendo al Balneario hacia mediados de octubre, donde permaneció hasta la primavera de 1938. Componían dicho Estado Mayor alrededor de un centenar de jefes, oficiales, subalternos y simples soldados, y fueron atendidos, en sus dos estancias, por dos poceros y media docena de camareras de la temporada, con la encargada Flora Fraile, de Grávalos. Al decir de uno de los poceros, los alemanes se portaron con la servidumbre correctamente. Pagaban los baños que tomaban y les daban buenas propinas. En la Nochebuena de 1937, les ofrecieron incluso un buen banquete, servido por los soldados; y en la Nochevieja, les hicieron sendos regalos.

martes, 27 de diciembre de 2011

La muerte del torero Pepete II

José Rodríguez Davié, más conocido en el mundo taurino como Pepete II, nació en la gaditana localidad de San Fernando, el 14 de Mayo de 1867, y falleció en 1899 a causa de la cornada que le asestó un toro, de la ganadería caparrosina de Zalduendo, de nombre Cantinero, en la corrida que se celebraba en Fitero, el 12 de Septiembre de 1889. Este famoso torero, que había tomado la alternativa el 30 de Agosto de 1891, en la localidad gaditana de El Puerto de Santa María, aquella tarde había matado a los dos primeros astados, escuchando grandes aplausos en el coso fiterano. Según publicó Manuel García Sesma y también recordó después mi amigo Ramón Villanueva Sáenz, salió el tercero de los cuatro toros del hierro de la Sra. viuda de Zalduendo que se lidiaban aquella tarde, con el citado nombre de Cantinero, retinto oscuro, bien armado y de mucha romana. Tomó una vara de Julio Vicente, Cerrajas, entró Pepete al quite y lo lanceó con dos medias verónicas, y al terminar dando una larga, el animal le cortó el terreno, saltando tras él la barrera por el 4 y al pretender el diestro saltar de nuevo al ruedo fue empitonado en el muslo izquierdo. En brazos de sus compañeros entró en la enfermería, donde los médicos le apreciaron una herida de considerables dimensiones en la cara posterior del muslo izquierdo, de pronóstico grave.
A consecuencia de la herida, se agravó la situación del torero hasta el extremo de tenerle que administrar el Santo Viático. Desde la cogida fue asistido en casa de Ángel Pina (en la Calle del Pozo, nº 1, esquina con Calle Mayor, nº 24, que entonces era Café), donde se hospedaba, por los médicos Victoriano Sanz y Dr. Carrillo de Madrid, siendo ineficaces los auxilios de la ciencia. Según el acta de defunción: A las 7 de la tarde, del 14 de Septiembre de 1899, moría José Rodríguez Davié, Pepete, a las 48 horas de recibir la mortal cogida, a consecuencia de septicemia aguda de infección.
Don Baldomero Pina compareció ante el Juez municipal, D. Eloy Andrés, y el Secretario D. Tiburcio Orduna, para comunicar la muerte del torero a su viuda Dª. Ana Suárez.
Ramón Villanueva también publicó que esta muerte conmocionó fuertemente a los fiteranos. Los funerales fueron costeados por el propietario de la plaza, D. Anastasio Andrés. Según el acta de defunción que se encuentra en el Registro Civil de la Villa de Fitero, José Rodríguez Davié, Pepete, fue enterrado en el Cementerio de Fitero.

sábado, 24 de diciembre de 2011

La fiterana Ofrenda de las Migas, en la Misa del Gallo

En su Vocabulario Navarro de 1952, el escritor tudelano José María Iribarren Rodríguez recogió la noticia de la Ofrenda de las Migas que se había hecho famosa en Fitero. Alguno años después, en 1969 aportó más información acerca de esta tradición fiterana Manuel García Sesma, publicando que la pintoresca intervención de los pastores de la localidad en la clásica Misa del Gallo era una costumbre tradicional antiquísima, abolida actualmente, como tantas otras hoy. Hay que tener en cuenta que los pastores constituían antiguamente en Fitero un gremio respetable, pues, en el censo de 1797, figuraban nada menos que 47. En tiempos pasados, los pastores locales no sólo bailaban en la Nochebuena, delante del Niño Dios, al son de las zambombas y de los panderos, sino que además se cenaban, en su presencia, una gran sartén de migas. Previamente las freían en el cementerio, situado entonces en los aledaños de la parroquia, o sea, en la actual Plaza de la Iglesia, y, a continuación, entraban con ellas en el templo, colocándose en el presbiterio, delante del Nacimiento. Cuando llegaba el ofertorio, el celebrante bendecía las migas, hacía ofrenda de ellas al Niño Jesús, en compañía de los pastores, y éstos finalmente se las engullían silenciosamente, en medio de un regocijo ingenuo y honesto. Un detalle que se le olvidó consignar a mi informador, es, si durante esta cena ritual, los pastores empinaban también la bota; pues las migas sin vino no se deslizan fácilmente hacia el estómago.
Esta costumbre se mantuvo hasta que, un año, un chusco irreverente tuvo la diabólica ocurrencia de arrojar furtivamente en la sartén unas cuantas guindillas que picaban a rabiar - y tal vez, polvos de pica-pica-, provocando en los pastores una tos bronca y persistente, que degeneró en un espectáculo cómico, indigno del lugar sagrado. Desde entonces, quedó suprimida la Ofrenda de las Migas.
No estaría mal que se recuperara esta antigua tradición fiterana que le daba un toque especial y atractivo a la celebración de la Misa del Gallo. Eso sí, asegurándose de que ningún aguafiestas volviera a estropear dicha tradición por una hacer una gracia y que, a falta de pastores, fueran voluntarios quienes preparasen las migas y convidaran a los asistentes a dar cuenta de la Ofrenda de las Migas, una vez realizada ésta, claro está.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La actual Casa del Ayuntamiento, antigua Hospedería

Los cistercienses salieron del antiguo Monasterio de Fitero el 21 de Diciembre de 1835 y, poco después, los representantes de la Villa se dispusieron a entrar en sus dependencias y tomar posesión de uno de sus inmuebles. José María Mutiloa publicó que entre las actas de la Diputación de Navarra aparecía una instancia fechada el 12 de Febrero de 1836 en la que la villa de Fitero pide autorización para derribar la Portería y la tapia que corta el frontis principal del suprimido monasterio; y que se le conceda también para Casa del Ayuntamiento otro edificio accesorio que llaman Hospedería. Anticipándose así al Real Decreto del 8 de Marzo de 1836 por el que los ayuntamientos podían reclamar edificios de los conventos clausurados para utilidad pública.
La tapia a la que se hace referencia atravesaba de lado a lado la actual Plaza de San Raimundo, a la altura del lugar en el que desde 1946 está el monumento dedicado al Patrón de la Villa. De la Portería y de la tapia ya no queda ningún resto, son los efectos del ensanche urbanístico que tuvo lugar en Fitero a finales del siglo XIX, y, efectivamente, el actual domicilio del Ayuntamiento ocupa la antigua Hospedería pero sólo desde el 15 de Marzo de 1985. Esto es, casi 150 años después de que quienes regían el consistorio municipal lo hubieran intentado por primera vez.
El proceso por el que se llevó a cabo la definitiva Desamortización del Monasterio de Fitero está por estudiar pero se sabe que aunque se completó el inventario el día anterior al de la salida de los últimos cistercienses que hubo en Fitero, su ejecución sufrió grandes retrasos. De hecho, los efectos de la primera Guerra Carlista en Navarra retrasaron todos los procesos desamortizadores puestos en marcha en 1835. La subasta de los bienes inventariados del Monasterio de Fitero no comenzó hasta mediados de 1838. Aunque los propios inmuebles del extinto convento, a excepción de la iglesia abacial que se había transformado en la iglesia parroquial, siguieron estando clausurados y sin que se les diera ningún uso.
Parece que, en el caso de Fitero, tampoco sirvió de nada el Decreto del 9 de Diciembre de 1840 por el que se promovían las solicitudes de cesiones de edificios de conventos suprimidos para destinarlos a utilidad pública, dando un plazo de 60 para que los que se pusieran a la venta los que no hubieran sido reclamados para tal fin. Pues aunque, como publicó José María Mutiloa, el Ayuntamiento de Fitero solicitó el monasterio de bernardos (27 de Septiembre de 1841) para hospital y escuelas, y, como publicó Manuel García Sesma, el Gobierno de la Regencia del General Espartero se lo concedió con todas sus dependencias y sin otra excepción que la de los graneros nuevos. Pero esta R. O. no se cumplió debido a las vicisitudes políticas de entonces y a las intrigas de los que pretendían que la pingüe herencia del Convento beneficiase a unos pocos y no al vecindario en general.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Sede Universitaria 2004-2007

Entre 2004 y 2007 Fitero fue sede universitaria de los cursos de verano de la Universidad de Navarra y también de la UNED, gracias al interés que en su momento mostró el alcalde del Ayuntamiento de Fitero por llevar adelante este proyecto. Actividad que desde un primer momento contó con el apoyo del Gobierno de Navarra, que incorporó a Fitero como una de las sedes oficiales de los Cursos de Verano de las Universidades Navarras localizada fuera de Pamplona. Si bien es verdad que este proyecto sólo se pudo llevar a cabo gracias al incondicional apoyo local de la Oficina de Turismo, Baños de Fitero, la Parroquia, la Coral y la Banda de Música que, junto a diversos patrocinadores que contribuyeron a costear los gastos de cada edición a las que dio vida a la participación y el empuje de buen número de fiteranos que colaboramos desinteresadamente, se pudieron lograr los destacados éxitos que ahora quedan en la memoria de nuestra Villa.
Cabe destacar también la pronta disponibilidad que siempre tuvo María Bayo, como madrina de estos Cursos Universitarios de Verano, para apoyar un proyecto con el que se promocionaba lo mejor que tiene su pueblo: el antiguo Monasterio de Fitero, los balnearios, su paisaje y su gente, con una serie de actividades llevadas a cabo con la dignidad que merecían y para las que Fitero fue un marco incomparable.
El formato de los cursos que tuve la oportunidad de dirigir incluía parte de los tres fines de semana de las dos que tenían carácter lectivo. La sesión inaugural se celebraba el primer domingo y, tras la apertura oficial y los actos culturales asociados a ella, se llevaba a cabo un pasacalles a cargo de la Tuna de la Universidad de Navarra, que ayudaba a transformar las calles de la Villa en el contexto estudiantil que durante los días siguientes se vivía en Fitero.
Los cuatro cursos del programa estaban distribuidos en las dos temáticas en las que Fitero podía destacar en Navarra o incluso con carácter general: el Cister y las Ordenes Militares, gracias a que el Patrón de la Villa, San Raimundo de Fitero, fundo la Orden Militar de Calatrava, y la Salud, en clara referencia a las bondades de las aguas termales de Baños de Fitero y a lo saludable de los paseos en los que además de hacer ejercicio se puede disfrutar de los encantos de su paisaje. Se celebraba uno de cada clase simultáneamente durante la primera semana y otros dos en la segunda, con entrega de los correspondientes diplomas y créditos universitarios al final de cada una de ellas. Además, durante el fin de semana intermedio se celebraban las actividades culturales del Paso del Ecuador, entre las que sobresale la primera edición de la representación teatral de la leyenda fiterana de Gustavo Adolfo Bécquer: La Cueva de la Mora, en 2005, así como también para celebrar como merecía sus actos oficiales de clausura.
En la web municipal aún se puede recuperar información sobre los programas académicos y las actividades culturales complementarias de las cuatro ediciones de aquellos inolvidables Cursos Universitarios de Verano en Fitero que entonces pusieron a Fitero en los lugares más destacados de la actividad veraniega que se desarrollaba en Navarra o en las Comunidades Autónomas vecinas de La Rioja, Castilla y León, y Aragón.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Las Navidades de hace un siglo

El próximo día 10 de enero se va a cumplir el primer 110º aniversario del nacimiento del prolífico escritor fiterano Manuel García Sesma (1902-1991) y me gustaría que estas líneas sirvieran de humilde homenaje y agradecimiento a la persona que revitalizó los estudios sobre la Historia de Fitero y a la que tuve la fortuna de conocer. A pesar del tiempo transcurrido desde que ya no está entre nosotros, sus libros todavía siguen conteniendo gran cantidad de información y de noticias que, de otro modo, permanecerían inéditas. Para aquellos que no hayan tenido la oportunidad de tener en sus manos alguna de sus obras, les invito a consultar alguno de los artículos que hay en www.noticiasdefitero.com ya que, en muchos de ellos y como no podía ser de otro modo, se hace referencia a sus trabajos.
Creo que también puede servir como ejemplo del estilo de su obra y de su forma de entender la vida, los fragmentos del relato de sus recuerdos infantiles sobre cómo era la Navidad en Fitero hace un siglo y que reproduzco a continuación: Aunque la mayoría del pueblo era entonces muy pobre, las Navidades de antaño eran, de ordinario, ruidosas y alegres. Al atardecer de la Nochebuena, muchos jóvenes y también algunos mayores recorrían las calles, tocando panderos, hierrillos, chinflainas, castañuelas, panderetas, guitarras, bandurrias y, sobre todo, zambombas de todos los tamaños, que eran los instrumentos más baratos y fáciles de confeccionar. Sabido es que se hacen fácilmente con un bote, con un puchero, con una olla, etc.; un pedazo de piel de cordero o de conejo, una cuerda y un carrizo. Al subir y bajar este último, con una hoja de berza apretada en la palma de la mano, la zambomba produce esas sordas vibraciones, parecidas a los rebuznos de un asno. Contrastaba con este ruido bronco, el sonido armonioso de los árboles de campanillas, que sacaban algunos vecinos, sacudiéndolos con verdadera maestría. Entre los campanilleros de principios de este siglo [XX], se distinguían el Tío Farruco (Marcelino Fernández) e Higinio Fernández, cuyo apodo silenciamos, porque no era precisamente aromático.
Ni qué decir tiene que los bullangueros iban cantando villancicos de todas clases: unos, devotos; y otros, indevotos. Vayan dos ejemplos:
En el portal de Belén
hay una piedra redonda
donde puso Dios el pie,
para subir a la Gloria
Esta noche es Nochebuena
y mañana Navidad
saca la bota, María
que me voy a emborrachar
Otra variante del segundo decía; “Saca la capa, María – que me voy a cortejar”.
Hacia las nueve de la noche, las calles se vaciaban por completo, para celebrar en las casas la tradicional cena familiar. En los hogares, se hacían grandes fogatas bajo la chimenea, “para calentar al Niño”, según se decía; y se tocaban zambombas, chinflainas, castañuelas, panderetas, etc. “para arrullarlo”.
La cena de los vecinos acomodados (labradores, comerciantes y propietarios) solía tener como entrada una buena ensalada de cardo, aderezada con ajos machacados, aceite y vinagre. A continuación, venía un plato de cardo cocido, adobado con tocino frito; en seguida, el plato fuerte: besugo con salsa, o pollo o conejo; después, postres variados: una compota de ciruelas pasas, higos secos, manzanas y orejones cocidos, o uva, peras de invierno y, finalmente, turrón. Todo ello acompañado de una bebida típica, llamada chapurriau, que era una mezcla de arrope con aguardiente. El arrope es mosto cocido, sin fermentar, hasta que toma la consistencia de jarabe. Cuando nevaba, no pocos vecinos lo tomaban con nieve.
La cena de los pobres era más frugal: patatas o habas secas cocidas, pimientos secos de tipo sonajero (los llamaban así, por el ruido que hacían dentro sus pepitas), farinetas, castañas cocidas o asadas, hormigos con leche y, a lo sumo, una barrilla de turrón de cinco céntimos para toda la familia (es decir, un casquillo de turrón de cacahuetes). Para beber, agua del Terrero y vino tinto de la taberna.
Las familias devotas solían rezar el rosario después de la cena, en espera de la Misa de Medianoche, anunciada con gran volteo de campanas. A la Misa del Gallo acudían prácticamente todos los vecinos. O casi todos, pues, una vez preguntaron a un vecino bastante chusco: “¡Qué!, ¿no vienes a la Misa del Gallo?” Y contestó: “No, porque soy belmontista”. Era la época de los taurófilos fanáticos, divididos en dos bandos rivales: gallistas y belmontistas: o sea, partidarios de los famosos matadores, Rafael y Joselito Gómez (los Gallos) y de Juan Belmonte.
En la iglesia, se ponía un belén monumental, a la derecha del presbiterio (izquierda del público) y en la Misa del Gallo, se colocaban delante de él los pastores del pueblo. En nuestro Poemario Fiterano, nos ocupamos ya del curioso rito de la ofrenda de las migas al Niño Jesús y del baile del Tío Maturrillo, para divertirlo. Las migas las freían en el antiguo cementerio, adyacente al templo, y se las comían delante del Nacimiento. Excusado es decir que, en esta Misa, acompañaban al órgano todos los instrumentos navideños citados, de manera que resultaba la función religiosa más estruendosa del año.
En los siguientes días laborables de Navidad, las mujeres y los muchachos, sobre todo, solían visitar el enorme Nacimiento de las Monjas; o sea, de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, instalado en una de sus clases. Su bandeja –que nunca faltaba- se llenaba de perrillas y de ochenas; pero nunca caía en ella un billete de Banco, sino, a lo sumo, alguna rara peseta.
El día 28 de diciembre, fiesta de los Santos Inocentes, era naturalmente el día de las inocentadas. Había entonces en el pueblo mucha afición a ellas, y la mayoría eran inofensivas y vulgares, como la siguiente: “Átese el seladiz de las alpargatas” – “Recoja el pañuelo que se le ha caído” – “Límpiate la frente, que llevas una mancha de hollín” – “Vete a casa del Tío Alejo, que hoy regala anisetes a los niños”, etc. ... Los días 29 y 30 eran de inocentadas infantiles, pues se hacía creer a los niños que, el 29, venía a Fitero el Hombre de las Orejas, que tenía tantas como días tiene el año; y el día 30 el Hombre de las Narices, de análogas características. Según la versión de los mayores, uno y otro se alojaban un día en la Posada del Tío Maturrillo (Manuel Martínez), en el nº. 2 de la calle Mayor; y no pocos niños acudían a la Posada, ofreciendo una perrilla o una ochena al Tío Maturrillo, para que se los dejase ver. Pero el posadero o no asomaba esos días por allí las orejas ni las narices, o, si las asomaba, decía bonachonamente a los niños que se presentaban “Oye, salao: guárdate la perrilla, porque no ha llegado todavía el Tío Orejudo”; o bien: “Mira, linda, guárdate la ochena, porque se ha marchado, hace poco, el Tío Narizotas”.
La Nochevieja era todavía más ruidosa que la Nochebuena, con más música y algazaras callejeras, vino, aguardiente y canciones; pero éstas de otro estilo…
Por supuesto, también se celebraba la Fiesta de los Reyes Magos; pero con bastante más modestia que hoy. Los niños querían a todo trance verlos y recibirlos, pero se les regañaba, diciéndoles que venían, muy avanzada la noche, por la carretera de La Nava, y que, para salir a esperarlos, había que ir al Puente, envueltos en una sábana mojada. Así pues, se contentaban con poner sus zapatos, alpargatas o un canastillo en el balcón o en la ventana de sus casas, para que los Reyes depositaran en ellos sus regalos. Algunos les ponían además una fuente de cebada o de maíz, para que comieran los camellos. Y claro está, los niños saltaban de alegría, al levantarse de la cama, al día siguiente, y descubrir los regalos …
Añadamos, para terminar, que el Belén público, que instala anualmente el Ayuntamiento en la Plazuela de San Antonio, data de la 2.ª mitad de la década de 1950-60.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los Dragones del Soberano huyeron de los cerveranos

Tras haberse dedicado durante casi tres semanas a fundar el nuevo cuerpo de caballería realista en la Ribera, Fermín Echevarri Salaberri permaneció en Fitero unos días más a la espera de la respuesta a la solicitud de apoyo que había hecho al alcalde de Cervera del Río Alhama, con objeto de continuar su leva en tierras castellanas. Sin embargo, la respuesta no fue la que esperaba el capitán realista ya que en el parte de guerra del día 14 consta que el alcalde primero constitucional de esta villa, único jefe de esta milicia voluntaria y legal, y como primera autoridad del pueblo, enterado del oficio que le había enviado Salaberri contestó airadamente que con respecto a la entrega de armamento, uniformes y demás provisiones de guerra, estoy pronto a entregarlas frente a frente, y con la defensa que es propia de los que juraron ante la faz de la Nación el sistema constitucional y las libertades patrias, y nuevamente nos ratificamos en nuestros sentimientos. Cervera 8 de Agosto de 1822. = Fernando Escudero. = Sres. Gregorio Garcés y Fermín Salaberri.
El resultado fue salir en su busca a las cercanías de Fitero; y habiendo encontrado en la Venta del Baño una avanzada de 10 cerveranos de infantería a 10 facciosos de caballería, les atacaron y obligaron a huir hasta Fitero, en donde tenían el grueso de sus tropas. En esta pequeña escaramuza tuvieron un caballo muerto por la intrepidez de un cerverano, que los persiguió hasta el Olivillo de [Baños de] Fitero; en cuya vista tocaron los facciosos retirada, verificándola hacia Peralta.
Es digna de todo elogio la bizarría de este pueblo, propia de su patriotismo. Los facciosos podrán conseguir ventajas en otros muchos pueblos comarcanos; pero no en Cervera, donde los aguarda la muerte y el exterminio. Bien lo conocen ellos, y así es que se han abstenido de chocar abiertamente con unos hombres que unen el valor a la disciplina y el arrojo a la decisión. No es una exageración decir que Cervera es un pueblo sagrado para ellos; más si en el frenesí de su loco orgullo tratasen de invadir formalmente aquel país, podría serles fatalísimo. Los cerveranos siguen armándose sin estrépito. Han completado ya 14@ balas de Soria, y de Zaragoza esperan una carga. Se van a mandar hacer 50 capotes para la milicia; en fin, este pueblo, que se prepara formalmente para la guerra, despliega una actividad que casi raya en prodigiosa. D. Fermín Escudero, alcalde constitucional y patriota a toda prueba está haciendo servicios de suma importancia.
No obstante, Salaberri había logrado cumplir su misión en la Ribera pues tal como publicó en 1825 el cura párroco de Ustárroz, Andrés Martín, el cirbonero realista se presentó en Lumbier el 16 del corriente con unos 70 caballos, a quienes dio el nombre de Dragones del Soberano, y 180 infantes, que fueron el cuadro del 4º batallón, que luego se acabó de formar con los centenares de jóvenes navarros, que particularmente en aquellos días, venían por todas partes a esta villa.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Fitero, cuartel general de los realistas en la Ribera

Tras las infructuosas incursiones previas por la Ribera de Navarra, según el parte de guerra del 14 de agosto de 1822, los facciosos de Navarra, al mando del ex-Guardia de Corps [y capitán] Salaberri, resentidos del espíritu constitucional que anima a la milicia voluntaria, a la legal y a todos los vecinos de esta villa [Cervera del Río Alhama], incomodados de su exaltación y del empeño con que han perseguido siempre a los enemigos del sistema constitucional; vivamente irritados por la aprehensión de algunos caballos y cuatro facciosos, que condujeron a las cárceles de Ágreda, y por la ocupación de 18 fusiles y varios vestuarios que cogieron en Fitero, reservados para los facciosos en virtud de orden verbal dada por uno de ellos, y convencidos de que la actividad incesante de los cerveranos, su decisión, valor y resolución de morir libres o sepultarse bajo las ruinas de su patria, como lo han comprobado bien, no dejando las armas de la mano desde el 15 de julio último, eran un obstáculo insuperable para llevar a efecto los planes de [Francisco Javier de] Eguía [y López de Letona] y de [Vicente] Quesada, tomaron la resolución de ver si podían seducirlos con engaños a la francesa, prometiéndoles el olvido de lo pasado, a cuyo fin les dirigieron el siguiente oficio:
 Ejército Real de Navarra - Dragones del Soberano
Debiendo llevar a efecto las órdenes que se me han comunicado por S. E. la Junta Gubernativa del ejército Real de Navarra, Aragón y Castilla la Vieja, autorizada por el comandante general del dicho ejército, el mariscal de campo D. Vicente Quesada, como demuestra la copia del original que obra en mi poder, y es como sigue:
Teniendo en consideración las circunstancias que concurren en vmd. [el cirbonero Salaberri], y la de su segundo ayudante mayor de este ejército, he resuelto conferirle el encargo de pasar a la Ribera, Castilla y Aragón, dirigiendo la caballería, con el objeto de aumentarla y organizarla cuanto sea posible, de acuerdo con el teniente coronel D. Gregorio Garcés, hasta que se reúna el comandante general de la misma, con quien acudirá vmd. entonces.
Para el efecto autorizo a vmd. a sacar de los pueblos todos los caballos y monturas, como también el armamento que se encuentre, dando recibos de ellas con su tasación, si hubiere lugar. También recogerá los uniformes que encuentre, y armará la infantería que le sea posible, recogiendo todos los fondos que se llama de bienes nacionales, y embargando los frutos de la misma especie.
Los caballos que se recojan serán distribuidos por vmd. y el teniente coronel D. Gregorio Garcés, sin intervención de otra persona, cuidando de dar los mejores a los más graduados o antiguos, cuando sus propios dueños no se presenten a servir con ellos.
Para llevar a efecto esta importantísima comisión hará vmd. responsables a todas las justicias, a fin de que cooperen al intento, y tomará las demás providencias que crea conducentes a su logro, sin omisión ni contemplación alguna, de la que haré a vmd. en su caso responsable. = Dios guarde a vmd. muchos años. = Cuartel General de Iso a 12 de Julio de 1822. = El comandante general Vicente Quesada.= Sr. D. Fermín Echevarri y Salaberri.
Para evitar consecuencias funestas he tomado la determinación de dirigir a V. S. este mismo oficio, a fin de que por su parte coopere al debido cumplimiento de esta Real orden, haciéndolo presente al señor comandante de la milicia, tanto voluntaria como local, para que reunidos todos en el punto que vmd. tenga por conveniente, tratemos  acordes de la entrega pronta y formal de los expresados artículos; lo que espero se servirá hacer con exactitud, para por este medio lograr se evite la efusión de sangre, y demostrar somos todos españoles, olvidando todo resentimiento bajo nuestra palabra de honor. = Dios guarde a V. muchos años. Cuartel General de Fitero 8 de Agosto de 1822.= Gregorio Garcés = Fermín Salaberri = Sres. alcaldes y comandante de la milicia de Cervera.
Sin embargo, los cerveranos no sólo no respondieron como esperaban los realistas sino que, en menos de una semana, les hicieron frente en los alrededores de Baños de Fitero, expulsándoles de nuevo de la Ribera.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Los realistas de Salaberri en su pueblo, Cintruénigo

Pocas semanas después de la derrota sufrida por la partida realista del faccioso cirbonero Fermín Echevarri Salaberri en Corella, ésta volvió a cruzar el Ebro, reapareciendo el 1 de Agosto de 1822 en Alfaro, donde secuestró a su alcalde, obligándole a que le acompañara a Cintruénigo. Allí llegó la partida realista de Salaberri con unos 100 hombres de infantería y caballería; y [a pesar de que éste era] natural de dicho pueblo, lo ha tratado con tan poca consideración, como pudiera haberlo hecho en un país enemigo.
Al día siguiente, tal como consta en el parte de guerra emitido el día 3, favorecidos por la obscuridad de la noche, se presentaron en Cascante a las cinco de la mañana en número de 60 de a caballo; se llevaron las armas sobrantes de los milicianos que se hallaban en su persecución; en seguida pasaron por Monteagudo con dirección a Tarazona, y a tiro de fusil de aquel pueblo [entre la Virgen del Camino y Novallas] fueron alcanzados a las 9 de la mañana por los milicianos de Tudela y de Cascante [bajo el mando de Manuel Martínez de Morentin], los cuales les hicieron un fuego vivísimo por espacio de media hora, poniéndose al cabo en una vergonzosa fuga.
Los facciosos se dirigieron hacia la Dehesilla [en la falda del monte Castillo, junto a Tudején (despoblado de Fitero) y enfrente de Baños de Fitero], en donde se reunieron con la infantería que les esperaba; y a las seis de la tarde volvieron a Cintruénigo, y maltrataron a un patriota hasta el punto de vendarle los ojos para arcabucearle. Por fin a las once de la noche se marcharon a la montaña [hacia Falces, donde estuvieron el día 4, antes de acabar incorporándose a las tropas del mariscal de campo Vicente Quesada [Arango], el día 9 de Agosto, en Alsasua] con unos 100 reclutas que hicieron en su expedición a la Ribera, y las armas de los milicianos que desarmaron.
El alcalde de Corella, que les había hecho resistencia cuando pasaban por dicho pueblo con dirección a Cintruénigo, pudo salvar su vida a costa de 19 duros.

martes, 29 de noviembre de 2011

La fallida entrada de los realistas en Corella

Francisco Alfaro Pérez publicó que la Milicia Nacional Local voluntaria en Cintruénigo se constituyó a finales de Noviembre de 1820, y aunque no hay constancia de cuándo se formaron las de Cervera del Río Alhama y Fitero, es de suponer que fueran coetáneas. En cualquier caso y en contra de lo que se creía, los voluntarios de Fitero participaron en la primera Guerra Civil Española.
Poco más de un mes después de la derrota sufrida por la partida realista de Martín José Balda en Buñuel y de su huida a través de la fiterana Venta del Pillo, la guerra reapareció en la Ribera. Según el parte del coronel que estaba al frente de la Columna Volante Expedicionaria contra Facciosos, Agustín Escribano, el 21 de julio de 1822, los facciosos [bajo el mando del realista cirbonero Fermín Echevarri Salaberri] perseguidos por los provinciales de Logroño al mando del comandante de armas de dicha ciudad, Egoaguirre, quien los llegó a picar en su retirada de Corella, habían repasado el Ebro, dirigiéndose a Villafranca. En este encuentro, que fue en las calles de Corella al entrar ya la noche, mataron a algunos facciosos de infantería, hirieron a otros, y prendieron también a tres o cuatro. Los voluntarios de Tudela, puestos ya en comunicación con el comandante Egoaguirre, marcharon en combinación en su alcance tomándoles un caballo; pero informados de que los facciosos habían salido con mucha anticipación a la llegada de los provinciales dejando una partida de sus mejores caballos y unos pocos infantes para entretener nuestras tropas, determinaron replegarse y hacer noche en Alfaro, cuyo alcalde sin más fuerza que la decisión de sus vecinos no temió a los facciosos, y los esperó a pie firme, sin que se atreviesen a penetrar en él. Es sabido que esta canalla no da la cara, ni presenta combate, ni se atreve a entrar en pueblos donde no son deseados.
Cuéntase que los partidarios de Corella, denominados serviles, han decaído de ánimo al ver la gavilla de que se componía aquella facción, su desorden y excesos, y hubo servil que exclamó: ¡estos son los que nos han de redimir! De aquí deduzco yo que los pueblos, aún los más fanatizados, se desengañarían en breve, y en esta clase de forajidos, perdida su mal adquirida opinión, se retirarán con sus rapiñas. Dícese también haber referido un arriero, que los encontró en su fuga, que le preguntaron aquellos por el espíritu público de Zaragoza, y que habiéndoles contestado no haber novedad, dijo uno de ellos: "¿no os digo yo que nos engañan? ..." Por fin se han ahuyentado, y se han tenido noticias del espíritu y decisión de la mayor parte de los pueblos inmediatos a Corella, como son Cervera, Fitero y Cintruénigo, de los que salieron un número considerable de voluntarios a hacerles frente, a quienes se incorporaron los voluntarios de infantería y caballería de Tarazona; me persuado no pisen más este país.
Debo advertir que el pueblo de Cervera se levantó en masa contra la canalla; y uniendo su fuerza a la de dichos pueblos, hizo su movimiento por aquella parte. Saco por cuenta que pasarían de mil hombres los que queríamos disputarnos la gloria de llegar a las manos con los facciosos. Es indecible la decisión y entusiasmo de todos. Los de mi columna tienen tal ansia por un lance, y es tal su ardimiento, que no reparan en fatigas. El primer día anduvieron más de 10 leguas por el deseo de llegar a tiempo, creyendo ser cierto el combate, y su espíritu es tal que irían a Rusia si fuese necesario. Me parece pues que se reunirá la fuerza que se quiera, y por descontado la columna de 300 hombres se completará muy presto, y su organización se verificará muy luego.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La ermita de la Virgen de Olmacedo

 A los pies del Moncayo y a las afueras de Olvega se encuentra la ermita de su Patrona, la Virgen de Olmacedo, que junto con su coto redondo pasaron a pertenecer al Monasterio de Fitero en 1252, siendo consagrada su iglesia el 15 de Mayo de 1269 por el obispo de Tarazona. Estos cistercienses mantuvieron su posesión hasta la Desamortización de 1835, figurando como una basílica entre los bienes que entonces se incluyeron en su inventario, junto con unas tierras contiguas, arrendadas al santero por 16 robos de trigo anuales, que se invierten en la conservación de aquella, tal como publicara Manuel García Sesma.
Mi amigo Ángel Almazán de Gracia publicó que en 1770, el párroco de Olvega afirmaba que la imagen mariana "es venerada con devoción de los pueblos circunvecinos, y en tiempo de calamidades de bastante concurso", así como que en 1865 consta que el Ayuntamiento [de Ólvega] la había reparado "luego que el Gobierno vendió las tierras y dejó abandonada la ermita y la casa (del santero)", tras la citada Desamortización. Además añadió detalles relativos a su romería, que aún se celebra el domingo anterior a la Ascensión, y también acerca de la leyenda que cuenta la milagrosa aparición sobre un olmo centenario de la imagen que hasta entonces parece que debía ser conocida como la Virgen de Calatrava, poco después de que los cistercienses de Fitero hubieran empezado a trasladarla hacia su monasterio, junto con el resto de bienes que tenían en Olvega. Una leyenda muy parecida a la del origen de la Virgen de la Barda, basada también en la tradición impulsada por los monjes de Fitero para relacionar a la Patrona de Fitero y de Olvega con su fundador y el de la Orden Militar de Calatrava.
El retablo del altar mayor data de 1657 y parece que procede del Monasterio de Fitero y, tras la rehabilitación del interior de la ermita que se llevó a cabo en 2006, ya no se conserva en la capilla del Cristo de La Vega los dos cuadros pertenecientes a su retablo barroco en los que figuraban a San Raimundo de Fitero y Diego Velázquez, pues fueron trasladados a las dependencias parroquiales.
No estaría nada mal que en el cuidado y agradable espacio en el que se encuentran la ermita de la Virgen de Olmacedo y la contigua casa del santero, hubiera un panel explicativo en el que se describiera la relación de esta basílica con el antiguo Monasterio de Fitero. Sería una buena forma de potenciar el turismo en ambos lugares a la vez que se podrían recuperar los perdidos vínculos debidos a su común pasado cisterciense.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Hospitalarios en Cintruénigo

Hace más de una década que revisando la documentación más antigua que se conserva del desaparecido Monasterio de Fitero y que data de la época de su fundador y primer abad así como fundador de la Orden Militar de Calatrava, San Raimundo de Fitero, me topé con unos datos curiosos y que habían pasado desapercibidos hasta entonces. En ellos se hacía referencia a la adquisición que este abad hizo, a mediados del siglo XII, de algunos terrenos ubicados entre Pañetero, entonces término del castellano castro de Tudején (despoblado de Fitero), y la pamplonesa villa de Cintruénigo, en la margen izquierda del Alhama, así como el barranco de La Nava, en la margen derecha, y que pertenecían a la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén o, coloquialmente, a los hospitalarios, así como que en dicho terreno debió haber existido una villa, ya entonces despoblada e incorporada a Cintruénigo, denominada Lorcenec o Lorcénigo.
La presencia templaría en Cintruénigo es poco conocida y también hay quienes todavía no saben que el primer monasterio cisterciense de la península Ibérica fue el de Fitero. No obstante, lo que aún es casi completamente desconocido es el hecho de que los hospitalarios que habían construido el famoso hospital de Santa Cristina de Somport (Aísa) para facilitar el paso de los Pirineos a los peregrinos europeos que se dirigían hacia Santiago de Compostela, también se hubieran asentado en la vecina localidad cirbonera a mediados del siglo XII y que allí algunos de sus cofrades establecidos en Cintruénigo y dependientes de Santa Cristina de Somport hubieran mantenido una especie de granja o explotación agraria, desde la que explotar diversas heredades locales en la antigua Lorcénigo.
Hace cuatro años, mi amigo Francisco Alfaro Pérez publicó un libro sobre la historia de esta villa cirbonera y, dos años después, otro amigo común, Salvador Remírez Vallejo, fue uno de los autores de otro libro sobre el desaparecido castillo de Cintruénigo. Gracias a estos trabajos y a otros similares se ha venido avanzando en el conocimiento de la Historia Medieval de esta región del valle del Alhama, aunque aún queda mucho por descubrir. Especialmente en lo que se refiere a las relaciones existentes entre los cistercienses de Fitero, los hospitalarios y los templarios de Cintruénigo, entre mediados y finales del siglo XII.

lunes, 21 de noviembre de 2011

El C. F. Calatrava-INITESA y los 40 años del Olmillo

Manuel García Sesma publicó que, tras 20 años de ausencia, la afición local, que parecía definitivamente muerta y enterrada, resucitó en 1970, con la constitución del C. F. Calatrava-INITESA. Fue organizado por Emilio Latorre Bayo. El primer capitán de su equipo fue Ricardo Conde; su primer entrenador, Salvador Azagra; y su primer presidente, Blas Gonzalvo. Esta vez la cosa marchó sobre ruedas, gracias por una parte, al apoyo de INITESA, que les regaló los equipos de vestuario y material deportivo, les señaló una subvención y los trasladaba fuera del pueblo en sus furgonetas; y por otra parte, gracias al apoyo del Municipio que creó el Campo del Olmillo, cuyas dimensiones aproximadas, incluyendo las instalaciones, son de 100x130 metros; es decir, de unos 13.000 metros cuadrados. El 17 de septiembre de 1971, se inauguró este campo de fútbol, con un partido que jugaron el equipo titular del C. F. Calatrava-INITESA y el Osasuna-Veteranos de Pamplona. Para amenizar el espectáculo, subió hasta allí la Banda Municipal, en un remolque arrastrado por un tractor. El equipo fiterano estuvo formado por Manuel Garraleta, portero; Javier González, Carmelo Aliaga, José Yanguas y Evaristo Prado, defensas; Ricardo y Jesús Ángel Conde y Jesús Alfaro, medios; Jesús Berrozpe, delantero centro; Ramón Francés y José Ignacio Hernández, extremos derecho e izquierdo. Ganó el Osasuna por 5 a 2 goles; pero, en el mismo año, el C. F. Calatrava-INITESA jugó en la 3ª Regional, quedando subcampeón; y en la primavera de 1972, quedó campeón de la 2ª Regional, al derrotar al Corellano en el Olmillo, por 4 a 1. A la sazón, contaba el Club con 290 socios, que pagaban una cuota individual anual de 200 pesetas.
Hace un par de meses se cumplió el 40 aniversario del campo de fútbol y también alguno más del comienzo de la última etapa del C. F. Calatrava, aunque creo que pasaron desapercibidos. Quizá sea una buena idea proponer que alguien recopile y publique su historia pues por este equipo han pasado y siguen pasando la mayoría de los jóvenes fiteranos, generación tras generación y ya van unas cuantas. Tantas como para que las actuales quizá no conozcan los detalles de las aventuras por las que pasaron las que les precedieron.