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domingo, 1 de enero de 2012

La Legión Cóndor en Fitero, hace 75 años

Cesáreo Oliver Monteso publicó, hace poco más de un año, un trabajo sobre la Legión Cóndor en Navarra y recogió la noticia de que la intervención de las unidades alemanas en la Guerra Civil española se inicia en el período comprendido entre el 15 de noviembre de 1936 y el 20 de marzo de 1937, siendo durante este espacio de tiempo, los desplazamientos de sus formaciones, distribuidas por diferentes frentes de batalla; Centro, Norte, Aragón y Andalucía, destacando en ello la participación de la Legión Cóndor. Desconocemos las causas o la procedencia, de dónde y cómo surgió la iniciativa en 1937, de establecer un campo de aviación en Buñuel y otro en Ablitas (Navarra). Quizás la causa fuese, a raíz del bombardeo que padeció la ciudad de Tudela el 13 de agosto de 1937, cuando tres aviones rusos Túpolev SB2 "Katiuska", de la aviación militar de la República, soltaron nueve proyectiles cerca de los puentes del Ebro y del Cuartel de la Guardia Civil de dicha ciudad, sufriendo las consecuencias 13 tudelanos que murieron [principalmente mujeres y niños, y otros 20 que resultaron heridos] en el ataque.
Lo que sí hemos podido corroborar es, que la Jefatura de Infraestructuras del Ejército del Aire Nacional, planeó el 10 de septiembre de 1937, un nuevo despliegue de la aviación, basado en aeródromos existentes y en otros de nueva creación que deberían estar terminados el 1º de octubre de 1937, cuyo despliegue previsto era: Legión Cóndor - Tudela Nº 3 (Alfaro) Aeródromo base Burgos; Aviación Hispana-Cóndor - Tudela Nº 14 (Buñuel); y Aviación Legionaria - Tudela Nº 8 (Ablitas) Aeródromo base Logroño.
Desafortunadamente, Cesáreo Oliver parece que desconocía que Manuel García Sesma, al tratar acerca de la historia de Baños de Fitero, ya había publicado detalles interesantes relacionados con la llegada de la Legión Cóndor a Navarra, como que durante la Guerra Civil de 1936-39, el Estado Mayor de la Legión Cóndor -tropas alemanas, enviadas por [Adolf] Hitler a España, para luchar contra la República- se instaló en el Balneario Nuevo, a principios de 1937, ocupándolo, por de pronto, en el invierno y la primavera del mismo año. Lo evacuó, al comenzar la tamponada oficial, trasladándose a Alfaro, donde se instaló en el Palacio Heredia [mandado construir por Gregorio Sáenz de Heredia, abuelo de José Antonio Primo de Rivera Sáenz de Heredia], volviendo al Balneario hacia mediados de octubre, donde permaneció hasta la primavera de 1938. Componían dicho Estado Mayor alrededor de un centenar de jefes, oficiales, subalternos y simples soldados, y fueron atendidos, en sus dos estancias, por dos poceros y media docena de camareras de la temporada, con la encargada Flora Fraile, de Grávalos. Al decir de uno de los poceros, los alemanes se portaron con la servidumbre correctamente. Pagaban los baños que tomaban y les daban buenas propinas. En la Nochebuena de 1937, les ofrecieron incluso un buen banquete, servido por los soldados; y en la Nochevieja, les hicieron sendos regalos.

martes, 29 de noviembre de 2011

La fallida entrada de los realistas en Corella

Francisco Alfaro Pérez publicó que la Milicia Nacional Local voluntaria en Cintruénigo se constituyó a finales de Noviembre de 1820, y aunque no hay constancia de cuándo se formaron las de Cervera del Río Alhama y Fitero, es de suponer que fueran coetáneas. En cualquier caso y en contra de lo que se creía, los voluntarios de Fitero participaron en la primera Guerra Civil Española.
Poco más de un mes después de la derrota sufrida por la partida realista de Martín José Balda en Buñuel y de su huida a través de la fiterana Venta del Pillo, la guerra reapareció en la Ribera. Según el parte del coronel que estaba al frente de la Columna Volante Expedicionaria contra FacciososAgustín Escribano, el 21 de julio de 1822, los facciosos [bajo el mando del realista cirbonero Fermín Echevarri Salaberri] perseguidos por los provinciales de Logroño al mando del comandante de armas de dicha ciudad, Egoaguirre, quien los llegó a picar en su retirada de Corella, habían repasado el Ebro, dirigiéndose a Villafranca. En este encuentro, que fue en las calles de Corella al entrar ya la noche, mataron a algunos facciosos de infantería, hirieron a otros, y prendieron también a tres o cuatro. Los voluntarios de Tudela, puestos ya en comunicación con el comandante Egoaguirre, marcharon en combinación en su alcance tomándoles un caballo; pero informados de que los facciosos habían salido con mucha anticipación a la llegada de los provinciales dejando una partida de sus mejores caballos y unos pocos infantes para entretener nuestras tropas, determinaron replegarse y hacer noche en Alfaro, cuyo alcalde sin más fuerza que la decisión de sus vecinos no temió a los facciosos, y los esperó a pie firme, sin que se atreviesen a penetrar en él. Es sabido que esta canalla no da la cara, ni presenta combate, ni se atreve a entrar en pueblos donde no son deseados.
Cuéntase que los partidarios de Corella, denominados serviles, han decaído de ánimo al ver la gavilla de que se componía aquella facción, su desorden y excesos, y hubo servil que exclamó: ¡estos son los que nos han de redimir! De aquí deduzco yo que los pueblos, aún los más fanatizados, se desengañarían en breve, y en esta clase de forajidos, perdida su mal adquirida opinión, se retirarán con sus rapiñas. Dícese también haber referido un arriero, que los encontró en su fuga, que le preguntaron aquellos por el espíritu público de Zaragoza, y que habiéndoles contestado no haber novedad, dijo uno de ellos: "¿no os digo yo que nos engañan? ..." Por fin se han ahuyentado, y se han tenido noticias del espíritu y decisión de la mayor parte de los pueblos inmediatos a Corella, como son Cervera, Fitero y Cintruénigo, de los que salieron un número considerable de voluntarios a hacerles frente, a quienes se incorporaron los voluntarios de infantería y caballería de Tarazona; me persuado no pisen más este país.
Debo advertir que el pueblo de Cervera se levantó en masa contra la canalla; y uniendo su fuerza a la de dichos pueblos, hizo su movimiento por aquella parte. Saco por cuenta que pasarían de mil hombres los que queríamos disputarnos la gloria de llegar a las manos con los facciosos. Es indecible la decisión y entusiasmo de todos. Los de mi columna tienen tal ansia por un lance, y es tal su ardimiento, que no reparan en fatigas. El primer día anduvieron más de 10 leguas por el deseo de llegar a tiempo, creyendo ser cierto el combate, y su espíritu es tal que irían a Rusia si fuese necesario. Me parece pues que se reunirá la fuerza que se quiera, y por descontado la columna de 300 hombres se completará muy presto, y su organización se verificará muy luego.

viernes, 10 de junio de 2011

El comienzo de la Rebelión Realista de 1822

Tras el pronunciamiento militar del Teniente Coronel Rafael del Riego, el rey de España, Fernando VII de Borbón, acabó jurando la Constitución de 1812, dando lugar al periodo histórico conocido como el Trienio Liberal o Constitucional (1820-1823). En Fitero, la consiguiente desamortización, ordenada el 1 de Octubre de 1820, conllevó la supresión del monasterio el 4 de Noviembre y la exclaustración de los cistercienses, el 22 de Febrero, así como la incautación y subasta de buena parte de los bienes del monasterio de Fitero. A pesar del triunfo inicial de los libreales en el reino de Navarra, que pasó a ser una provincia del estado español, el primer alzamiento realista ocurrió en 1821, aunque con escaso eco fuera de Pamplona; por el contrario, el segundo fue preparado más concienzudamente y supuso el comienzo de la lucha armada en Navarra. Aconteció tras la proclama de la Junta Interina el 10 de junio de 1822, formada por Lacarra, Eraso, Ariz y Mélida, cuya finalidad era incitar a los navarros a la sublevación contra las instituciones liberales, como señaló Francisco Miranda Rubio.
Aunque, según publicó Ramón del Río Aldaz, no existe un corte brusco entre la situación anterior y posterior al 10 de junio, sino más bien una continuidad. Lo que cambia es que entran algunos exiliados [desde Francia] y que las partidas ya existentes comienzan a repartir proclamas contra la Junta Interina de Navarra -impresas, pero con el día de la fecha a mano- incitando a la rebelión. Añadiendo en su descripción de cómo fueron los comienzos de la rebelión realista en Navarra que, durante la noche del día siguiente, las proclamas comenzaron a llegar a los pueblos y a Pamplona durante la mañana del 12, y que así mismo, circuló un oficio de "un tal Balda", cabecilla recién entrado de Francia. El oficio de Martín José Balda -enviado a varios alcaldes- ordenaba la leva forzosa y general de mozos desde la edad de 17 años hasta los de 40, con la obligación de concentrarse, armarlos y proveerles de munición, en Larraga, al día siguiente. Pero que, sin embargo, el pamplonés Balda no tuvo más remedio que desconvocar la concentración dadas las penosas circunstancias en las que se encontraba con la mayor parte de la gente reclutada a la fuerza y las armas entrando aún por Roncesvalles, para no caer en manos de las tropas que habían salido de Estella en su busca, como también publicó Ramón del Río. Quien señaló que, aunque las tropas de Balda continuaron distribuyendo las proclamas y siguieron forzando las levas realistas por diversas localidades navarras, dejando a un lado las pequeñas partidas que existían con anterioridad, la nueva incorporación en la primera quincena de junio sólo supuso algo más del 15% del total de incorporados durante 1822, y en la segunda quincena no se alcanzó más que la cuarta parte. Así como que el marco geográfico de la rebelión se centró en la merindad de Estella y el norte y noroeste de la de Pamplona y que dejando a un lado la que estaba formando en Roncesvalles Juan Manuel Sarasa, la partida realista más importante en estas fechas era la capitaneada por Balda y el Pinto, que estaba recorriendo la Ribera robando raciones, armas y caballos por los pueblos, por lo que el Jefe Político [de Navarra] solicitó a los absolutistas moderados del ayuntamiento de Tudela la colaboración de la Milicia. Dándose la circunstancia de que el 16 de junio, a la altura de Buñuel, 45 voluntarios tudelanos derrotaron completamente a la partida realista [formada por un centenar de hombres], comunicando posteriormente el alcalde de Fitero que Balda, [el día 19], el Pinto y el cascantino Navarro "pasaron azorados por la Venta del Pillo con dirección a pasar el Ebro por Azagra". Noticia que parece ser que fue recogida con particular agrado en las Cortes, según señaló Ramón del Río.
La Venta del Pillo (sus ruinas están en Niencebas, despoblado de Alfaro) se encontraba ubicada  en el centro del coto redondo del antiguo monasterio cisterciense de Fitero, por algo estuvo en sus inmediaciones el primer asentamiento cisterciense de la península Ibérica: Niencebas. De ahí que al haber sido exclaustrado los monjes, señores de la Villa, las autoridades avisaran entonces a su alcalde de que el cabecilla realista, Martín José Balda, y su acompañante cascantino habían salido de la provincia, repostando sus monturas en la fiterana Venta del Pillo, para seguir camino por Aldeanueva de Ebro hacia Calahorra, esto es, por una de las Carreras Generales de Postas, concretamente, la que comunicaba Madrid con Bayona y que permitía también desviarse hacia Calahorra, para, a continuación, cruzar el río Ebro en Calahorra y proseguir así su camino de huida por Azagra.