El Tamarigal debe ser uno de los bosques salvajes más antiguos de Fitero pues ya figura como tal a principios del siglo XVII, ocupando toda la margen izquierda del río Alhama desde la Presa de los Baños, esto es, desde las actuales instalaciones de Baños de Fitero que hay en el límite con la Venta del Baño (Cervera del Río Alhama) hasta el término fiterano del Paguillo, y es posible que lleve ahí miles de años. Aunque parece que este arbolillo que no alcanza los 10 m. de altura, monoico y caducifolio, que suele tener varios tallos retorcidos que surgen desde la base y forman una copa abierta, puede que no sea autóctono pues la denominación latina de esta especie botánica es Tamarix Gallica, esto es Tamariz de la antigua Galia y es probable que fueran los romanos quienes aquí lo trajeran a principios del siglo II a. C., con objeto de disponer de abundante y flexible material constructivo para las acequias, presas e incluso para las viviendas. Eso si es que no lo trajeron antes los celtas que aquí fueron llegando en su largo peregrinar a través de Europa.
Ojalá pronto completen y enlacen los dos tramos del camino peatonal que unen los casi 4 kms. que hay entre Fitero y Baños de Fitero y que al hacerlo, ya que pasará precisamente junto al tamarigal, lo dejen todo en tan buenas condiciones como para que los bañistas, los turistas en general y también los fiteranos disfruten o disfrutemos de este camino, de la ribera del río Alhama y, en general, del Patrimonio Medioambiental que nos ofrece la Naturaleza.