Mostrando entradas con la etiqueta Alfonso XII de Borbón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alfonso XII de Borbón. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de octubre de 2011

El final de Tudején y su renacimiento como Fitero

En 1152 se produjo el traslado definitivo del Monasterio de Niencebas (despoblado de Alfaro) al que empezó siendo conocido como Monasterio de Castellón y acabó siéndolo como de Fitero, en la castellana villa de Tudején (despoblado de Fitero). El primer abad de este monasterio fue San Raimundo de Fitero, antes conocido como Raymond de Saint Gaudens, quien en 1157 obtuvo la tenencia del castro de Tudején de manos del rey de Castilla, Sancho III el Deseado, contando con el permiso de su padre, Alfonso VII el Emperador. De este modo el término tudejenero de Fitero, limítrofe con Cintruénigo y Tarzona, pasó a ser la sede administrativa de la Villa, bajo el gobierno del abad San Raimundo.
Tras fundar la milicia de Calatrava, germen de la Órden Militar de Calatrava, en 1158, San Raimundo perdió su Monasterio de Fitero, cuando los monjes que había dejado en él fueron expulsados por la turba de turiasonenses enviados por el obispo de Tarazona, interesado en aumentar su diócesis a costa de los dominios de la de Calahorra. Aunque intentó recuperarlo no lo logró y falleció en su exilio toledano de Ciruelos, en 1163. Para entonces ya llevaba más de dos años instalada otra comunidad cisterciense venida igualmente de allende los Pirineos (l'Escaladieu) y cuyo abad era Guillaume. A partir de entonces el monasterio de Fitero prosiguió su evolución como la mayoría de los monasterios cistercienses, logrando completar la adquisición de su Coto Redondo o término en el que su abad ostentaba su jurisdicción, en 1168, a costa de los términos de las villas de Niencebas y de Tudején, así como de otros limítrofes a éstos que habían adquirido de sus vecinos de Cervera del Río Alhama, Tarazona y Cintruénigo.
Mientras finalizaban las obras del segundo Monasterio de Fitero, cuya iglesia es la actual iglesia parroquial de la villa de Fitero, Tudején se fue despoblando y ya debía haberlo hecho completamente antes de 1222 pues, el mes de agosto de ese año, el abad de Fitero logró la autorización del rey de Castilla, Fernando III el Santo, para repoblarla con 12 moros casados.
En 1247 fue consagrada la iglesia del nuevo Monasterio de Fitero y su villa de Tudején seguía despoblada. Por lo que, en marzo de 1266, Alfonso X el Sabio le concedió un nuevo privilegio al abad de Fitero para que volviera a intentar su repoblación. Tampoco tuvo éxito en esta ocasión, de ahí que los monjes fiteranos volvieran a intentarlo otra vez en 1305 y en 1315, gracias a la concesiones hechas por Fernando IV el Emplazado y por Alfonso XI el Justiciero, respectivamente, con iguales resultados, conformándose a vivir en compañía de los conversos y de los pocos moradores que habitaban en El Cortijo del Monasterio de Fitero, cuando éste aún formaba parte integral de las dependencias de este cenobio cisterciense.
Tras diversas vicisitudes, en 1482, el abad Miguel de Peralta acabó repoblando Tudején junto a los edificios de su monasterio en lugar de hacerlo donde había estado antes, al oeste del monte Castillo y cambiando su nombre secular por el de su actual señor, esto es, dejando de ser la villa de Tudején para pasar a ser la de villa del Monasterio de Fitero o, simplemente, la villa de Fitero.

viernes, 25 de marzo de 2011

Calles Alfaro, Calatrava y Patrona

Manuel María Alfaro (1829-1900) nació en Fitero y fue hijo de Gervasio Alfaro Ochoa, natural de Olite, que fue regidor de Fitero en 1835 y delegado del Comisionado de Arbitrios de Amortización en el Monasterio de Fitero, del que compró gran número de fincas rústicas y urbanas, y de Mª. Dolores Morales Ayensa, natural de Monteagudo. Fue propietario de varios sotos y dehesas en Fitero, por herencia de su padre, y también se dedicó a actividades bancarias e industriales. De hecho, en 1862 construyó la primera industria que hubo en Fitero, que inicialmente se llamó La Primitiva aunque después pasó a denominarse Hijo de Gervasio Alfaro, con la que produjo y comercializó el famoso Jabón Celia, y en 1874 una fábrica de aceite de coco, producto que aún se usa en la industria de la cosmética para la elaboración de jabones y cremas.
Entre 1865 y 1868 fue alcalde de Fitero y, en marzo de 1875, fue nombrado Diputado Foral, en plena III Guerra Carlista. Destacando en su gestión que, el 14 de enero de 1876, lograra que se suprimieran los arbitrios y portazgos, por los perjuicios que ocasionaban a los propietarios, transportistas y transeúntes, y en marzo de ese mismo año representó a la Diputación Foral en la ceremonia de entrada del rey Alfonso XII de Borbón en Madrid. Posteriormente también formó parte del primer Consejo Administrativo de Navarra, creado en 1898. Por lo que no es extraño que en 1899 figurara como el mayor contribuyente de la villa y el noveno de toda la Merindad de Tudela.
El 12 de julio de 1885, el recién nombrado alcalde de Fitero, Mariano Val, leyó una comunicación del marqués de San Adrián, en la que proponía al Ayuntamiento la apertura de dos nuevas calles en el Olivar Grande, cuyos terrenos cedía gratuitamente su hermana Mª. Pilar Magallón Campuzano, ya viuda de Rafael Jabat Hernández de Alba. Una de ellas tendría 5 m. de anchura y 137 de largura y empezaría en el solar número 5, acera derecha de la Calle de la Patrona [Virgen de la Barda], abierta en 1884, y terminaría en la otra calle nueva, que sería de 7 m. de anchura y 238 de larga e iría desde la Plaza Magallón (actual Paseo de San Raimundo), a la Carrera del Olivar (hoy Calle Federico Mayo). Propuesta que aceptó el Ayuntamiento, denominando a la primera Alfaro y a la segunda Calatrava, teniendo presente que deste pueblo salió Fray Raymundo, hoy santo, a la defensa de Calatrava, siendo el fundador de la esclarecida Orden, como publicó Ricardo Fernández Gracia, y el de la primera a que la responsabilidad social del espíritu emprendedor de Manuel María Alfaro le llevó a costear de su bolsillo la construcción de las casas de los números pares de esta calle, para dar vivienda a los obreros empleados en sus fábricas, así como también algunas casas de la fila de los nones de la adyacente calle Calatrava. Calles que fueron edificadas a destajo, en 1886, por cinco hermanos albañiles: Cipriano, Andrés, Zoilo, Juan y Anastasio Fernández, por 500 ptas. cada una de las dos calles nuevas de Fitero.
Manuel María Alfaro se casó con su prima cascantina Manuela Morales Gómez de Segura (1832-1867) y, tras enviudar, volvió a casarse con la fiterana Inés Octavio de Toledo Sagasti. En la segunda mitad del siglo XIX, también construyó la magnífica mansión que aún se conserva a las afueras de Fitero, en la margen izquierda de la carretera NA-160, que conduce a Baños de Fitero. Casa que fue comprada y remodelada para ser adaptada como convento de clausura por las congregación de monjas Clarisas descalzas o hermanas pobres de Santa Clara, que en enero de 1940 llegaron a Fitero, procedentes de Calatayud (Zaragoza), donde habían fundado su primer convento en 1235, y que se fueron de Fitero en enero de 2009, dejando en venta esta magnífica casa señorial.
Quizá convenga renombrar esta calle con el nombre completo de Manuel María Alfaro pues no son pocos los vecinos que ahora creen que esta calle hace referencia a la limítrofe ciudad riojana de Alfaro. También sería conveniente revisar la necesidad del número de señales de tráfico ubicadas en la esquina de las calles Calatrava y Alfaro, así como soterrar el cableado en cuanto sea posible.