viernes, 2 de septiembre de 2011

El estilo de algunas de las casas protegidas

De los trece inmuebles acogidos a Protección Medioambiental, según el vigente Plan Municipal de Urbanismo de Fitero, el de la Parcela 1064 de la Calle Mayor es el último de ellos que es de titularidad privada y que aún no había revisado, de los incluidos en el Catálogo de Patrimonio Arquitectónico de la Villa.
Se aprecia un cierto estilo arquitectónico común entre este inmueble y otros también ubicados en la Calle Mayor. Eso sí, unos están protegidos y otros no, por ejemplo el que está junto a éste, en la misma acera, un poco más abajo o el que también está un par de casas para arriba, sin ir más lejos. También los hay reformados, normalmente a peor, como la parte baja de este mismo edificio, e incluso, a veces, a mucho peor, y otros que requieren un repaso antes de que acaben por necesitar una reconstrucción.
Aparte de contribuir a que se conozca en qué consiste actualmente el Patrimonio Arquitectónico de Fitero, me gustaría que estas líneas también sirvieran para que nos demos cuenta de que hay edificios que tienen más interés y sobre los que se pueden dar argumentos para que se les considere en el citado catálogo, así como que hay otros que también se puede razonar por qué no deberían seguir en él. En definitiva, que lo que hay no sirve ni creo que sirviera cuando se contrató la realización de este trabajo. Cuanto antes tengamos un Catálogo de Patrimonio Arquitectónico de Fitero que nos sirva para mejorar el interés que puedan tener los turistas por visitar la Villa y así potenciar el turismo, mejor nos irá a todos. Claro que para ello es necesario que desde el Ayuntamiento se muestre cierta sensibilidad hacia nuestro patrimonio y, sobre todo, una profesionalidad en la gestión y en el bien hacer que los hechos denuncian que no aparecen por ninguna parte.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Se acerca el centenario de la carretera NA-6900

La carretera de Fitero a Ablitas o a Cascante, como se indica ahora desde nuestra Villa, o a la antigua estación de ferrocarril de Fitero que, por cierto, estaba en el término municipal del vecino pueblo de Cintruénigo, en definitiva la carretera local NA-6900 va camino de cumplir su primer centenario. Justo ahora que la van a remodelar y que, para ello, el año pasado hicieron ya el correspondiente proyecto de la esperada obra.
Manuel García Sesma recordó que la carretera de Fitero a Ablitas, de la que en 1920 solo estaban construidos unos 7 kms., estando paralizadas las obras desde hacía años y faltando todavía para concluirla unos 14 kms. se reanudaron al final de la década de los 20 y se terminó, durante la 2ª República. Por cierto que, al reanudarlas desde El Corral de los Altos [Cintruénigo], un barreno le llevó dos dedos de la mano derecha al encargado fiterano, José Romano Fernández. También señaló que esta carretera local se embreó ya hacia mediados del decenio de los 50. Así que falta menos de una década para que esta carretera NA-6900 sea centenaria y por eso no es de extrañar que requiera una reforma para que en Fitero dispongamos de unas dignas infraestructuras de comunicaciones. Especialmente ésta, que une el casco urbano con el polígono industrial y, lo que es más importante, a éste con la carretera nacional N-113.
Por cierto que en el término cirbonero del Corral de los Altos, junto al pantano de las Estanquillas y no lejos de la antigua y abandonada estación de ferrocarril de Fitero, están registrados por la institución Príncipe de Viana dos yacimientos arqueológicos del Eneolítico. No siendo éste el único yacimiento arqueológico junto al que pasa esta carretera local pues también están los contiguos yacimientos de Ormiñén y de la Ermita de San Sebastián, en Fitero y Cintruénigo, respectivamente, que cubren un período tan amplio como el que va desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media. Ojalá que cuando se reforme esta carretera se aproveche para conocer algo mejor nuestra historia.

martes, 30 de agosto de 2011

La solera del Barranco

En 1979 y poco antes de las primeras elecciones municipales de la Democracia, fue cuando Miguel Mesa González, que todavía era alcalde de la Villa, tras un acuerdo con el alcalde de Fontellas, le pidió a Carmelo Fernández Vergara que trajera a Fitero las piedras del trujal que había sido reducido a escombros en aquella localidad navarra. Eran otros tiempos, ni siquiera se había promulgado la primera Ley de Patrimonio que hubo en España y que data de 1985, justo un año después de que se  fundara en Navarra el órgano consultivo y asesor de la Administración de la Comunidad Foral de Navarra en materia de cultura: el Consejo Navarro de Cultura. De ahí que entonces si algo era bonito y sus propietarios lo permitían no había nada más que decir, hoy en día, los restos de aquél trujal de Fontellas se considerarían parte del Patrimonio Arqueológico Industrial y, quizá, se le habría dado otro tratamiento en la propia villa de Fontellas.
Con las dos piedras que componían la Solera circular de aquel trujal de Fontellas, Carmelo Fernández hizo una mesa redonda que, desde entonces, ofrece esta función en el fiterano Paseo del Barranco de los Palomares. Sobre aquella solera rodaba la piedra Volandera, que trituraba las olivas antes de llevarlas a la prensa para obtener el aceite. Alguna de las cuales adorna desde entonces el jardín del chalet de unos vecinos de Fitero. También había otras piedras que formaban parte de la maquinaria de aquel trujal y que se encuentran o encontraban en el interior de la coqueta casa de campo que Nicolás Tena Tejero mandó construir tras las instalaciones de la fábrica textil de INITESA en 1965, también como parte de su decoración. Lástima que desde hace años este curiosa y pequeña casa de campo esté abandonada y que incluso se le haya hundido parte del techo. En su asador debieron cocinarse buenas comidas y cenas, y los comensales que se sentaron a su mesa también debieron hacer buenos negocios.

lunes, 29 de agosto de 2011

Inmuebles con protección innecesaria

Entre los inmuebles que el vigente Plan Municipal de Urbanismo de Fitero acogidos a Protección Medioambiental se encuentra el de la Parcela 2664 de la Calle del Pozo.
Las reformas que ha sufrido su fachada así como la aparente ausencia de motivos o argumentos que llevaron al Ayuntamiento a incluir este edificio entre los recogidos en el Catálogo de Patrimonio Arquitectónico de la Villa hace que sea difícil entender por qué sigue constando este edificio entre los protegidos. Su situación es parecida al de la Parcela 2596 de la Calle Mayor, al de la Parcela 2642 de la Calle Armas y al de la Parcela 1029 de la Calle Mayor, por lo que es evidente la necesidad de una revisión de qué edificios deben seguir en este catálogo y cuáles han de eliminarse. Además de considerar cuáles han de incluirse ya que hay inmuebles con mayores motivos para figurar en este catálogo que hasta ahora carecen de cualquier tipo de protección o, lo que es peor aún, de consideración o estima. Al menos, por parte del Ayuntamiento, claro está.
De paso que corrigen el contenido del catálogo y desarrollan y aplican las medidas correspondientes para que los vecinos veamos que se administra bien nuestro patrimonio, no estaría mal que se enmendaran erratas como por ejemplo las de ubicar varios inmuebles de la Calle Lejalde como si lo fueran de la Calle Mayor. Más que nada porque da muy mala imagen que los que gestionan la administración local den muestras de que parezca que ni siquiera conocen las calles de su propia Villa.

sábado, 27 de agosto de 2011

La Casa Barco

Se trata de uno de los edificios más singulares de la Villa y se le conoce popularmente como la Casa Barco, seguramente porque su estructura, en general, y también particularmente la fila de ventanas circulares de su penúltimo piso, recuerdan la forma del puente de mando de un barco. El curioso mirador circular de su ático debió ser el punto más alto de Fitero, al estar construido este edificio en uno de los lugares más altos del municipio en los que se había edificado hasta entonces. Aunque ya no sea así, el edificio no deja de tener un encanto especial para la Villa.
Este inmueble de la Parcela 2423 de la Avenida Pío XII / Calle Mayor, cuya fachada hace años que está pidiendo un arreglo, también está sujeto a Protección Ambiental de acuerdo con el catálogo del vigente Plan Municipal de Urbanismo. Por lo que no estaría nada mal que el Ayuntamiento se decidiera a tomar medidas al respecto, con éste y con el resto de inmuebles incluidos en el catálogo del Patrimonio Arquitectónico de Fitero. Quizá, como ya les propuse hace un par de legislaturas a quienes entonces administraban el gobierno municipal, además de que sería bueno que les comunicaran a sus propietarios en qué condiciones debían conservarse este tipo de inmuebles y qué medidas debían adoptarse, tanto por parte de ellos como de la administración local, también podrían desde ésta coordinar las solicitudes de ayudas que para este tipo de edificios venía convocando todos los años el gobierno foral de Navarra, como parte del más que necesario Plan Director del Patrimonio de Fitero. La verdad es que dudo de que hayan hecho ni una cosa ni la otra pero como nunca es tarde si la dicha es buena y, en este caso, los beneficiados serían todos los fiteranos, tanto los propietarios de los inmuebles en cuestión como los que paseamos por sus calles, así como los que se interesan por visitar Fitero y disfrutar de los encantos y atractivos de la Villa, no estaría mal que lo reconsideraran. Especialmente si, por fin, se pone en marcha el citado Plan Director.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Que desprotejan el Humilladero, por favor

Según el vigente Plan Municipal de Urbanismo de Fitero, el Humilladero se encuentra entre los Elementos Protegidos, concretamente, tiene asignada una Protección Integral. Esto es, forma parte de aquellos inmuebles de excepcionales valores de carácter arquitectónico. En dichos inmuebles se admiten únicamente las obras de Mantenimiento, Conservación, Acondicionamiento, Rehabilitación y Restauración, encaminadas a la eliminación de actuaciones negativas en el exterior o para realizar redistribuciones de tabiquería que mejoren su adecuación funcional, manteniendo las características fundamentales de su interior. No obstante, previo informe favorable de la institución Príncipe de Viana, se podrán autorizar intervenciones que superen las obras admisibles antes mencionadas siempre que la singularidad y calidad de la actuación suponga un enriquecimiento patrimonial.
Con este tipo de protección sólo hay clasificados tres inmuebles en la Villa: el Monasterio de Fitero, los restos romanos de Baños de Fitero y el Humilladero.
A la vista de la fachada de al antigua Iglesia Abacial o del lamentable estado que presenta el Humilladero desde hace más de seis meses, parece que todo esto tiene poca importancia o interés para quienes deberían preocuparse de que se cumpla la Ley vigente. Quizá sería más honesto por su parte que cambiasen la Ley para que así se acomode ésta a su forma de proceder, por lo menos dejarían de ser ilegales.

lunes, 22 de agosto de 2011

El Cortijo

El Cortijo era una parte integral del antiguo monasterio cisterciense de Fitero. Su nombre, como bien identificó Luis Rafael Villegas Díaz, procede del latín medieval Curtis con el que se designaba a un lugar cerrado, como los que aún quedan en Andalucía, aunque no son construcciones originarias de esta zona sino de las fronteras y  hasta allí las llevaron los castellanos como parte del proceso de su reconquista.
En el libro Fitero Cisterciense, del Monasterio a la Villa (Siglos XII-XV), describí cómo era el cortijo del monasterio mientras fue algo más parecido a una fortaleza, con sus murallas almenadas y sus dos puertas fortificadas, que al barrio urbano en el que acabó transformándose a finales del siglo XV, cuando se convirtió en el embrión de lo que acabó siendo la villa de Fitero, a partir de 1482. Entonces, cuando el Cortijo cisterciense se convirtió en el primer casco urbano de Fitero, el espacio que había entre la actual Calle Mayor y la Calle de la Patrona, el Barrio Bajo y la Calle Díaz y Gómara, eran una gran viña que junto con el olivar que iba desde la Calle de la Patrona hasta la Huerta, proporcionaban al monasterio dos de los principales recursos naturales de los que se nutría la comunidad cisterciense.
El Cortijo tenía forma cuadrangular, hoy más o menos desfigurada por las casa que se fueron adosando a sus desbordadas murallas. En su interior queda su trazado medieval original, en forma de Y, siendo dos de sus extremos los correspondientes a los lugares en los que estuvieron las citadas puertas fortificadas que daban a la Plaza de la Iglesia y a la Calle de la Villa, respectivamente, así como el final de la calle que comunicaba con el Callejón de los Conversos y con la entrada que daba paso al Claustro a través del piso bajo de una de las tres torres defensivas que entonces tenía el monasterio y que era la que albergaba a la cocina monacal, y que hasta hace pocos años no tenía la actual salida que da a la Paseo de San Raimundo. En la calle de la entrada principal al Cortijo, todavía pueden verse, en la reconstruida fachada de una de las casas, algunos sillares que debieron pertenecer a la muralla que lo cercaba junto a la desaparecida puerta fortificada. Desafortunadamente, ha desaparecido la antigua placa que indicaba que por allí se entraba a la Calle del Cortijo, perdiéndose así otro de los curiosos detalles que había en este recoleto y encantador rincón de Fitero, que está cargado de historia.