viernes, 12 de agosto de 2011

El Tamarigal

El Tamarigal debe ser uno de los bosques salvajes más antiguos de Fitero pues ya figura como tal a principios del siglo XVII, ocupando toda la margen izquierda del río Alhama desde la Presa de los Baños, esto es, desde las actuales instalaciones de Baños de Fitero que hay en el límite con la Venta del Baño (Cervera del Río Alhama) hasta el término fiterano del Paguillo, y es posible que lleve ahí miles de años. Aunque parece que este arbolillo que no alcanza los 10 m. de altura, monoico y caducifolio, que suele tener varios tallos retorcidos que surgen desde la base y forman una copa abierta, puede que no sea autóctono pues la denominación latina de esta especie botánica es Tamarix Gallica, esto es Tamariz de la antigua Galia y es probable que fueran los romanos quienes aquí lo trajeran a principios del siglo II a. C., con objeto de disponer de abundante y flexible material constructivo para las acequias, presas e incluso para las viviendas. Eso si es que no lo trajeron antes los celtas que aquí fueron llegando en su largo peregrinar a través de Europa.
Actualmente su extensión es más reducida ya que últimamente se han venido cultivando los terrenos situados entre el Paguillo y los que hay a la altura del lugar en el que se encontraba el restaurante El Hortal, en el que tan bien se disfrutaba de los magníficos platos que preparaba Tomás López hasta que cerró el mes pasado. Lugar en cuyas cercanías también está ubicada la Estación de Bombeo de Aguas Residuales para conducir las que se generan en Baños de Fitero hasta el sistema de alcantarillado de la Villa. Si bien esta instalación pública está en un lugar discreto y funcionando desde hace casi un lustro, cuando uno se acerca al tamarigal y se aproxima a sus cercanías le delata el ruido de sus motores y, si a alguien se le ocurre ir a ver de dónde procede éste, será recompensado con el mal olor que también desprende esta instalación y que hace que sea innecesario subir la cuesta para leer el correspondiente cartel explicativo.
Ojalá pronto completen y enlacen los dos tramos del camino peatonal que unen los casi 4 kms. que hay entre Fitero y Baños de Fitero y que al hacerlo, ya que pasará precisamente junto al tamarigal, lo dejen todo en tan buenas condiciones como para que los bañistas, los turistas en general y también los fiteranos disfruten o disfrutemos de este camino, de la ribera del río Alhama y, en general, del Patrimonio Medioambiental que nos ofrece la Naturaleza.

jueves, 11 de agosto de 2011

Pedro Tizón, caballero templario y benefactor de Fitero

Se desconoce su origen, tan sólo se sabe que entre 1124 y los primeros meses de 1134 fue uno de los principales caballeros en la corte de Alfonso Sánchez I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona, disfrutando de las tenencias navarras de Marañón, Estella y Aibar. Por estas fechas Pedro Tizón debió enemistarse con su rey y, aunque le había acompañado en buen número de batallas y hasta había participado en el infructuoso asedio de la plaza musulmana de Fraga (Huesca), parece que entonces fue uno de los nobles que se sublevaron quizá porque no estaban de acuerdo en que el reino lo fuesen a heredar las Órdenes Militares: Templarios, Hospitalarios y del Santo Sepulcro.
Desde que en 1128 el rey de Aragón y Pamplona decidiera reforzar sus posiciones en la Extremadura Soriana, ante un posible ataque de los vecinos de Castilla y León, Pedro Tizón también fue tenente de Cervera del Río Alhama y Monteagudo. Allí debieron llegarle las noticias de la inesperada muerte de Alfonso I, decidiendo entonces decantarse por el candidato a la Corona de Aragón y Pamplona, Ramiro Sánchez II el Monje, frente a la de García Ramíez IV el Restaurador, lo que ocasionó que aquél le beneficiara con la tenencia de Valtierra. Aunque la perdiera unos meses después, como consecuencia del Pacto de Vadoluengo (despoblado de Sangüesa), ratificado por ambos candidatos en los primeros días de Enero de 1135, cuando García IV pasó a ser el rey del recién restaurado reino de Pamplona bajo el dominio de Ramiro II de Aragón y Pamplona, y a pesar de que éste le compensó con la tenencia de Pedrola (Zaragoza), Pedro Tizón decidió pasar al servicio de García IV, a cuyo servicio estuvo durante el resto de su reinado y con quien también disfrutó de las tenencias de Cadreita y Caparroso. Tras la muerte de éste, Pedro Tizón, que ya era cofrade templario, profesó en Junio de 1154 como caballero templario en la encomienda que esta Órden Militar tenía en Novillas (Zaragoza), en la que después fue Maestro durante varios años, antes de acabar sus días como simple caballero templario poco después de Mayo de 1169.
Pedro Tizón se casó dos veces, una con Sancha, de la que parece que no tuvo descendencia, y otra con Toda, con la que al menos tuvo una hija y también a Jimeno Pérez, el que se casó con Eva de Finojosa y fue padre del arzobispo de Toledo y gran benefactor del Monasterio de Fitero: Rodrigo Ximénez de Rada. Por su parte, el propio Pedro Tizón junto a Toda también fueron benefactores de Fitero pues cuando la comunidad cisterciense dirigida por San Raimundo de Fitero aún estaba en su sede provisional de Niencebas (despoblado de Alfaro) y llevaba allí sólo unos cuantos meses, le donaron a éste una importante heredad que tenían en esta recién desierta villa, en 1141.
La tradición cisterciense de Fitero quiso vincular el sepulcro del siglo XIV que hay en el presbiterio de la Iglesia del antiguo monasterio con Rodrigo Ximénez de Rada, haciendo creer que éste quería haber sido enterrado allí en 1247,  pocos días antes de que se consagrase la iglesia del segundo monasterio cisterciense y hoy Parroquia de Fitero, en vez de en el Monasterio de Huerta (Soria), que es donde reposan sus restos, de acuerdo con su voluntad. Fracasado este intento de vincular el monasterio con sus benefactores, también propagaron los monjes la noticia de que en el interior de dicho sepulcro se encontraba una arqueta antigua con los restos del nieto de éste, Pedro Tizón, que, por cierto, no sabemos si fue así pero sí que no fue conde y que tampoco vivió en el Cortijo de Fitero.

La antigua posada y parada de diligencias

Otro de los inmuebles acogidos a la Protección Medioambiental que recoge el actual Plan Municipal de Urbanismo de Fitero es el de la Parcela 2988 de la Calle Mayor.
En la bonita fachada de este inmueble y casi en el centro de ella, en medio de la cerrada curva con la que acaba dicha calle y comienza la Calle Lejalde, ahora puede verse la moderna puerta de la cochera que reemplazó al antiguo portalón de madera que daba acceso, como entrada y también como única salida, a quienes entraban o salían de la otrora plaza pública.
En esta plaza se encontraban ubicadas la antigua posada y también la parada de diligencias, cuando éstas eran el principal medio de transporte público que llegaba a la Villa y también durante el pasado siglo, una vez que las diligencias fueron reemplazadas por los autobuses. Dicho portalón, según lo recuerdo a finales del pasado siglo, casi siempre estaba abierto o entreabierto, al menos durante el día, ya que creo que lo habitual era cerrarlo por la noche.
Curiosamente y a pesar de que hace más de una década que es un inmueble privado, desde que el Ayuntamiento de Fitero llegara a un acuerdo con sus actuales propietarios y éstos lo reconvirtieran en un patio privado, parece que las autoridades municipales decidieron mantener vivo el recuerdo del interesante pasado que guarda este inmueble al incluirlo entre los protegidos por el citado plan. Sin duda se trata de un inmueble más que sugestivo, aunque cabe la duda de hasta qué punto sólo está protegida la fachada del edificio y se ha podido perder la posibilidad de recuperar el relato de su historia, para hacer con ella un poco más atractiva la visita de quienes puedan acercarse a conocer mejor y también a disfrutar con los fiteranos del rico Patrimonio Histórico que afortunadamente se puede decir que hay en Fitero.

sábado, 6 de agosto de 2011

La casa donde pasó su infancia el Beato Palafox

El Beato Juan de Palafox nació un 24 de junio del año 1600, en el establecimiento más antiguo de Baños de Fitero que, desde 1973 y como recuerdo de este acontecimiento, se denomina Virrey Palafox. La habitación en la que vio la luz este insigne fiterano estaba ubicada en el primer piso del balneario, junto a la capilla antigua y debió desaparecer en las obras de ampliación de ésta, llevadas a cabo en 1968. De modo que sólo queda su recuerdo y la cercana y reconstruida Ermita de la Soledad, ubicada en la Peña del Baño y en la que parece ser que Juan de Palafox pasó sus primeras horas de vida sólo y abandonado.
Manuel García Sesma recogió en su Poemario Fiterano, publicado en 1969, noticias relativas a los 9 años que Juan de Palafox pasó en la Villa, así como que según una antigua tradición, Palafox vivió con sus padres adoptivos, en la casa nº. 33 de la calle de En Medio, actualmente de Palafox, como lo recordaba una pequeña lápida de marmol, colocada en su fachada y descubierta solemnemente el 10 de septiembre de 1960. Dicha casa fue derribada en 1967, a causa de su estado ruinoso y, en su solar, se levantó otro edificio, que ostenta una lápida análoga. Lo más probable es que la placa original fuera colocada como consecuencia de la celebración, en 1959, del tercer centenario de la muerte de Juan de Palafox en El Burgo de Osma, y que fuera entonces cuando la Calle de En Medio fuera renombrada como Calle Palafox o Venerable Palafox.
Sin embargo, con motivo de los actos de preparación del cuarto centenario del nacimiento de Juan de Palafox en Baños de Fitero, Ricardo Fernández Gracia publicó un trabajo acerca de la infancia de éste en Fitero y destacó que esta familia [la de los padres adoptivos de Juan de Palafox: Pedro Navarro, sastre y encargado de los Baños termales del monasterio, y Ana San Juan, y los hijos de ambos] no vivía en la calle del Medio, actual Palafox, tal y como repite la tradición local, sino en el Cortijo. La confusión tiene su origen en el hecho comprobado de que los últimos miembros de la familia trasladaron, en pleno siglo XVII, su vivienda a la calle del Medio y cuando quisieron rememorar y buscar las raíces palafoxianas de Fitero, por motivos obvios, había desaparecido la huella de la primera mansión de los Navarro-San Juan. Es posible que esta explicación sea la causa por la que el citado inmueble de la Calle Palafox no figure entre los recogidos en el Plan Municipal de Urbanismo de Fitero con derecho a Protección Medioambiental o quizá por ello y también porque el edificio fue reconstruido completamente hace casi medio siglo.
No obstante, dado que el pasado 5 de junio, Juan de Palafox dejó de ser Venerable para ser Beato y que, el 27 de junio, José María García Lahiguera también ha pasado a ser Venerable, no estaría mal que el Ayuntamiento de Fitero, interesado como está en recordar la memoria de éstos y otros ilustres fiteranos, actualizara los nombres de las calles a ellos dedicadas pues no todos los años se producen unos cambios tan importantes para la Historia de Fitero. Ya puestos, tampoco estaría mal que moviera de sitio alguna que otra señal que hay en la Calle Palafox y que casi tapa la citada placa conmemorativa así como la propia placa que registra el nombre de la calle.

jueves, 4 de agosto de 2011

La casa donde nació el Venerable García Lahiguera

El pasado 27 de junio, el Papa Benedicto XVI recibió al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, y autorizó la promulgación de varios decretos de este dicasterio. Entre ellos se encontraba el decreto de reconocimiento de las virtudes heroicas de José María García Lahiguera, que había nacido el 9 de marzo de 1903 en Fitero. Cuyo centenario celebró el Ayuntamiento de Fitero, colocando una placa conmemorativa en el monumento de la Cruz de la Atalaya que este insigne fiterano inauguró y bendijo en septiembre de 1973, justo el año en que también se cumplían 30 años de este acontecimiento.
José María García fue sacerdote diocesano en Madrid, llegando a ser obispo titular de Zela y obispo auxiliar de Madrid-Alcalá, antes de ser obispo de Huelva y arzobispo de Valencia. Falleció el 12 de julio de 1989 en Madrid y fue el fundador, junto a María del Carmen Hidalgo de Caviedes, de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, erigida de Derecho Pontificio el 24 de enero de 1967 y cuyo carisma es orar por la santificación de los sacerdotes.
Afortunadamente, el vigente Plan Municipal de Urbanismo de la Villa recoge entre los inmuebles acogidos a Protección Medioambiental el de la Parcela 1032 de la Calle Mayor, que fue el domicilio de los padre del Venerable García Lahiguera y donde éste nació, tal como lo recuerda la placa que el Ayuntamiento de Fitero puso en la fachada, el 17 de septiembre de 1989. Por lo que, si antes ya tenía sentido proteger este edificio, ahora con más motivo debería protegerse y conservarse.

martes, 2 de agosto de 2011

Un bonito inmueble desprotegido que ya ha desaparecido

A pesar de que sólo se conservaba intacta la mitad superior, debía ser una de las fachadas más antiguas y más bonitas de la Villa. Las ventanas del mirador de esta casa del Barrio Bajo, aunque tapiados sus vanos, estaban intactas y eran similares a otras, de miradores de fachadas de los siglos XVII o XVIII, que se pueden encontrar en la parte vieja de Tudela, por ejemplo. Lástima que la parte del piso principal y de la cochera o bajera hubiese sido remozada y cubierta con cemento. Ojalá alguien se hubiera preocupado también por la estética además de por su funcionalidad.
No debió ser la única fachada de este estilo que hubo en Fitero pues abundaban o se puede decir incluso que todavía abundan en algunas localidades de la Ribera y de las Comunidades Autónomas limítrofes de La Rioja y de Aragón, pero ya no queda ninguna como ésta en la Villa.
A diferencia de otros inmuebles fiteranos que están bajo la Protección Medioambiental, de acuerdo al vigente Plan Municipal de Urbanismo de Fitero, éste carecía de cualquier tipo de protección. Primero derribaron completamente su interior y parecía que, al conservarse la fachada, alguien sensible al Patrimonio Arquitectónico de Fitero había decidido salvarla. Pero no fue así, tan sólo faltó algo de tiempo para que también la derribaran hace algunos años y, en su lugar, nos dejaran un abandonado solar en el que no parece que vayan a edificar nada en los próximos meses. Cuando lo hagan, no sé si alguien se preocupará de que contribuya a que el Barrio Bajo tenga un aspecto atractivo para los turistas. Pero, aunque tengamos suerte que no planificación y así sea, no sé si conseguirán lograr algo tan bello como podría haber quedado este antiguo barrio de la Villa si se hubiera restaurado completamente esta bella fachada.

lunes, 1 de agosto de 2011

Y otro inmueble absurdamente protegido

Lo más seguro es que el edificio en el que estuvo el Bar Susi tuviera en su ático el típico mirador con ventanas curvadas hechas de ladrillo visto, cuya parte superior formaba un arco de medio punto. Este tipo de fachadas con ático aún es característico de buen número de edificios que se conservan en la Ribera de Navarra y en otros lugares de las Comunidades Autónomas limítrofes a ésta, desde los siglos XVII y XVIII. Fuese por este motivo o por otro diferente, el caso es que las obras realizadas en este inmueble de la Parcela 2596 de la Calle Mayor, protegido por el vigente Plan Municipal de Urbanismo de Fitero, lo han dejado en un estado diferente al que debía tener cuando llamó la atención de las autoridades municipales que decidieron dotarle de una Protección Medioambiental.
Se podría decir que ahora es otro monumento más a la tradicional desidia por el cuidado, conservación y promoción del Patrimonio Histórico de Fitero. Ojalá las autoridades municipales se decidan a revisar el catálogo de inmuebles que forman el Patrimonio Arquitectónico de la Villa y decidan si éste y otros inmuebles protegidos deben seguir figurando en él, así como si otros con mejores valores y que actualmente están desasistidos y casi olvidados, pasen a figurar entre los catalogados y, lo que es más importante, a formar parte de un Plan Director que los incorpore a la estrategia para hacer de Fitero un lugar con mayor interés turístico y potencial para el progreso de la los fiteranos.