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viernes, 15 de abril de 2011

Crónica de un hundimiento anunciado

Esta semana ha movido algo el aire en Fitero y se han desprendido varias tejas del Humilladero de las que, por cierto, nadie se ha molestado aún en retirar sus cascotes de sus inmediaciones.
Dentro de lo que cabe, se puede decir que ha habido suerte pues no han causado daños materiales a ningún transeúnte ni tampoco a ninguno de los vehículos que, lamentablemente, suelen aparcar tan cerca de las columnas del propio monumento popular que, de haber estado ahí estos días, no hay duda de que le habrían ocasionado un mal trago a las respectivas compañías de seguros.
Miedo da pensar qué habría ocurrido si alguna de estas tejas le hubiera caído a algún niño o a algún anciano que, movido por la curiosidad, se hubiera acercado a ver el interesante Cristo del Humilladero.
Los desperfectos cada vez son mayores. Las grietas del arco se que sustenta el templete por la cara norte, la más cercana a la carretera que pasa junto a él, se han abierto un poco más. Así como también lo ha hecho el agujero del falso techo que hay en el interior del templete del Humilladero.
Es posible que, si mueve un poco más de Cierzo, no sólo se caigan algunas tejas más sino que acabe por desplomarse este monumento del siglo XVI y que sus escombros también se lleven por delante la escultura que hizo Fausto Palacios Martínez, en 1948.
Ya que estamos resignados a esperar el hundimiento de este templete, creo que, al menos, las autoridades, que parece que ni sienten, ni padecen por el devenir del patrimonio de los fiteranos, y, menos aún, por desarrollar su potencial, haciendo de Fitero una villa con rincones cada vez más atractivos, tanto para los que vivimos en ella como para los que nos visitan o podrían llegar a visitarnos, debieran poner algunas señales que advirtieran del peligro de hundimiento del Humilladero. De paso, quizá podrían también acordonar la zona para evitar posibles desgracias materiales o incluso personales pues cada vez parece más probable que estemos escribiendo la crónica de un hundimiento anunciado.
Ni qué decir tiene que mejor que todas estas medidas sería de agradecer la urgente y responsable intervención que evitara la pérdida de este monumento, que llevara a cabo su restauración, que acondicionara su entorno, dotándolo de una zona ajardinada, y que, para evitar futuros desperfectos y para asegurar su disfrute por generaciones venideras, fuera declarado Bien de Interés Cultural. Aunque sólo sea de carácter local, cosa para la que, por cierto, tiene potestad y competencias el propio Ayuntamiento de la Fitero.

lunes, 21 de marzo de 2011

El voto de los fiteranos: Salvemos el Humilladero

Es la oportunidad de evitar que se acabe hundiendo el Cristo del Humilladero y desparezca el que debería ser uno de los rincones más atractivos de Fitero. Ya sabemos que ahora no lo es y que incluso corre peligro de desaparecer pero podría serlo y conservarse si aprovechamos la iniciativa que ha puesto en marcha el Consorcio EDER, en el que participan 35 municipios de la Ribera de Navarra, y cuyo nombre lo dice todo: http://www.recuperatuespacio.com/
Seguramente no debería hacer falta la participación ciudadana para salvar un monumento como el del (1) Humilladero, cuyo ruinoso estado debería haberse evitado con anterioridad, o para que se le restaure la cara a (2) la estatua del Patrón de Fitero, de paso que se cambian los escudos de Navarra y de Fitero para acabar de cumplir la Ley de Símbolos de 2003, o para que tanto estos dos enclaves como el de (3) la Fuente del Obispo sean lugares más atractivos, bellos y con encanto que lo que hoy en día son, eliminando de ellos objetos fuera de lugar y ajardinando sus contornos para que los coches no invadan su espacio, o para que (4) el solar donde estuvo el edificio del primitivo Ayuntamiento de Fitero, del que sólo quedan algunos restos de los casi olvidados y poco respetados muros de la cárcel municipal, que datan del siglo XVI o XVII, ofrezca su actual función de improvisado aparcamiento de una forma menos agresiva y más acorde con el entorno del antiguo Monasterio de Fitero. No obstante, podemos aprovechar la oportunidad que ofrece este concurso organizado por EDER y conseguir que, en poco tiempo, mejore el estado de uno de estos cuatro rincones tan necesitados de una restauración.
Movilízate: busca amigos empadronados en Fitero que estén dispuestos a dar su voto (un fiterano - un voto) a través de la página web de esta iniciativa -sólo se puede participar vía internet- y aporta tu ayuda para que, entre todos, salvemos el Humilladero.
Entre hoy y el 21 de abril, los votos de los fiteranos decidirán qué tres de estos cuatro candidatos siguen en la competición por los 10.000 € destinados a Fitero. Mientras que uno de ellos será descartado y su futuro dependerá de otras iniciativas que puedan tenerlo en cuenta.
La segunda y definitiva ronda de este concurso tendrá lugar entre el 26 de abril y el 26 de mayo, publicándose a continuación el único ganador y destinatario de la ayuda que EDER dedicará a Fitero y que esperemos que, con la ayuda de todos, vaya destinada a salvar el Humilladero.
Por cierto, hablando de votos, de los otros, los que tienen que ver con las cercanas elecciones municipales y forales, no estaría mal que todos los partidos políticos que concurren a ellas se tomaran Fitero en serio e incluyeran en sus programas un Plan Director para revalorizar y explotar la riqueza del Patrimonio Histórico de la Villa, en el que destacan todas las dependencias del antiguo monasterio cisterciense y no sólo su iglesia, de modo que se hagan las inversiones necesarias y se realicen los proyectos que posibiliten que, de verdad y de una vez por todas, este patrimonio se convierta en el motor del tan deseado y necesitado desarrollo socioeconómico de Fitero.

sábado, 12 de marzo de 2011

El Humilladero de Grávalos, el más cercano a Fitero

Existen muchos Humilladeros en la geografía Ibérica, se trata de construcciones sencillas en las que hay una columna de piedra, sobre la que suele haber un Crucifijo, una Virgen o, como suele ser más habitual y es también el caso de Fitero, ambas figuras en una misma escultura popular ante la que los fieles se arrodillaban o humillaban, de ahí su nombre. Dada su ubicación como hito o mojón que estaba junto al camino más transitado de los que conducían a la entradas y salidas que había en las afueras del casco urbano de las villas o ciudades, como muestra de piedad entres sus vecinos y para fomentarla entre los viajeros que se acercaban a ellos, también se suele denominar a los Humilladeros o Cruceros como Cruz de Término.
A veces, como es el caso de Fitero, el Cristo del Humilladero está cubierto por un templete o incluso se puede haber convertido en una construcción más compleja, con su capilla y lugar de oración, siendo entonces considerados como ermitas, como en el municipio riojano de Grávalos, cuya ermita del Humilladero (posiblemente del siglo XVIII y de estilo barroco, aunque completamente reconstruida en el siglo XX) alberga la imagen de su co-patrona: la Virgen del Humilladero (La Piedad: Virgen con el cadáver de Cristo en brazos). Lugar que esta mañana invernal he visitado junto con mi amigo igeano Miguel Álvarez.
Otra característica de los Humilladeros es que están cerca de una fuente o pozo en el que los viandantes saciaban su sed. En Fitero tenemos que recordar que junto al Humilladero discurre el trazado de la primera acequia de piedra (hoy en día bajo tierra), que conducía el agua del río Alhama hasta el molino que los cistercienses construyeron junto al edificio del primer monasterio que tuvieron en Fitero desde 1152, antes de que se trasladaran al segundo y definitivo Monasterio de Fitero, cuya iglesia fue consagrada en 1247. Pero, sobre todo, que no lejos de allí, subiendo por la cuesta de la Mejorada, en la carretera que conduce a Baños de Fitero y a Grávalos, se encuentra la Fuente del Obispo. Al igual que, en Grávalos, a una distancia similar de la ermita gravaleña del Humilladero se encuentra también a las afueras de la población, en la carretera que conduce a Baños de Fitero y a Alfaro, la fuente Fon-Podrida, llamada así por el olor que exhalan sus saludables aguas sulfurosas que, desde 1843, son explotadas por el balneario de Grávalos que, con este fin, fue construido sobre ella y que recientemente ha sido reconstruido y ampliado con modernas y atractivas instalaciones que entrarán en funcionamiento el mes que viene.
En los alrededores de Fitero, el Humilladero de Grávalos es el único que todavía queda en pié. Por lo que podemos considerarlo como un elemento común que, junto con la existencia de balnearios en ambas localidades, debería contribuir a que fiteranos y gravaleños compartiéramos más cosas, a pesar de pertenecer a Comunidades Autónomas limítrofes.

viernes, 11 de marzo de 2011

El techo del Cristo del Humilladero de Fitero se está hundiendo

Hace tiempo que al tejado del templete cuadrangular que da cobijo a este Cristo del Humilladero le hace falta un buen retejado y algún que otro cuidado más. Especialmente, si las necesarias reparaciones se llevan a cabo con cierta urgencia y antes de que continúen ampliándose las peligrosas grietas de los arcos de ladrillo que soportan su moderna techumbre y de que continúe agrandándose el agujero que, desde principios de este año, hay en su falso techo. Esto es, antes de que la manifiesta desidia ponga en grave peligro al propio santuario.
Este Cristo del Humilladero, que debería estar catalogado como Bien de Interés Cultural de relevancia local, cuando menos, se encuentra en el lugar que fue conocido como el Paradero y que estaba ubicado en los extramuros de la villa hasta que, en 1845, fue derruido el cercano portal, junto con las ligeras y ruinosas fortificaciones de las que formaba parte esta entrada al cerrado recinto de Fitero, que dejaba a este monumental santuario fuera de lo que entonces era su casco urbano.
La construcción de este entrañable santuario data de poco antes del 28 de mayo de 1558 ya que en esta fecha hizo testamento el matrimonio formado por María Serrano y Juan Martínez de Azcoitia, que fue varias veces alcalde en la villa que, en 1482, habían fundado junto a su monasterio los cistercienses que llevaban instalados en este paraje desde 1152, y entre las voluntades expresadas por este matrimonio consta el mandato de que con los réditos de los 20 ducados que dejaban a tal efecto, se repararan tanto el Crucifijo como el Humilladero cuya construcción habían costeado. En el monumento ya no se conserva ese Crucifijo, aunque sí lo hace la columna que lo sustentaba, ni tampoco la primitiva techumbre del Humilladero. El primero fue reemplazado en 1948 por la escultura que para ello realizó Fausto Palacios Martínez (polifacético fiterano que también fue alcalde de la villa, entre 1955 y 1967) y que consiste en una cruz pétrea con un Cristo crucificado en su anverso y una imagen de la Virgen María con el niño Jesús en sus brazos, en el reverso, como publicó Ricardo Fernández Gracia. Fecha en la que también debió ser sustituida la segunda por la techumbre que ahora está en serias dificultades y que ya fue reparada en 1984 por el ayuntamiento, en una intervención que ocasionó la desgraciada rotura de uno de los brazos de la Cruz. Por lo que su alcalde, Carmelo Aliaga Hernández, ordenó entonces su inmediata reparación, cuyos nefastos efectos aún son visibles en la escultura. Así como, poco tiempo después, este primer alcalde constitucional también atendió la solicitud que le hicieron tres jóvenes fiteranos, preocupados por el Patrimonio Histórico de la villa, para que el Cristo del Humilladero no fuera desmantelado o trasladado a otro lugar fuera de contexto, debido a la presión inmobiliaria del momento.
Por lo que si ahora la autoridad municipal o foral que sea competente para ello se decidiera por fin a evitar que acabe hundiéndose el techo de este Humilladero y puede que con él lo haga también el resto del santuario, no vendría nada mal que también aprovechara estas obras de restauración para mejorar también su recinto, dotándolo de un pequeño jardín a su alrededor que hiciera aún más atractivo este pintoresco rincón del casco urbano de Fitero. A la vez que así se evitaría que los coches siguieran aparcando a tan sólo unos centímetros de las pilastras de sillería que sustentan el templete, haciendo más visible el santuario, y se facilitaría el acceso a los viandantes que quieran disfrutar de este insigne y recoleto monumento.
Finalmente, sería bueno que las autoridades se preocuparan por la conservación de este extraordinario monumento popular, de los pocos que aún se conservan en este estado en Navarra, para que no acabe hundiéndose y desapareciendo para siempre un elemento que merecería ser declarado Bien de Interés Cultural, al menos de carácter local.