domingo, 21 de agosto de 2011

Funcionarios del Turismo

En los restaurantes, hoteles, comercios en general, etc hace décadas que está vigente aquello de que el cliente siempre tiene la razón. En las organizaciones empresariales dedicadas a todo tipo de negocios se habla de orientación al cliente o vocación de servicio, que viene a ser lo mismo.
La mayoría de las personas aprovechamos horarios fuera de oficina, entre semana, quiero decir, o, sobre todo, los fines de semana, los puentes y las vacaciones para viajar y conocer cosas que, aunque estén cerca y, a veces, muy cerca, no podemos disfrutar de ellas.
Gracias a que hay personas que trabajan a la hora de comer, por ejemplo, otros podemos disfrutar de una buena comida o cena fuera de casa. Si sólo se pudiera comer o cenar en horario de oficina los restaurantes tendrían muy poco éxito. Es más, cerrarían y se justificaría que así fuera porque no serían un negocio para nadie y es normal que por eso a nadie se le ocurra abrir un restaurante en esas condiciones. Algo parecido ocurre con todos los servicios y negocios que se montan alrededor del turismo.
Quizá por eso en Fitero el número de personas que nos visitan y que dejan riqueza en la Villa, a cambio de disfrutar de lo que se les ofrece, es mínimo o casi nulo, en comparación con el potencial que tiene o podría tener Fitero.
Es posible que si se orientasen las actividades relacionadas con el turismo, para que fueran de utilidad e interés para los turistas, se mejoraran las infraestructuras, etc, se pudiera lograr que Fitero fuese un lugar más turístico.
Aunque es verdad que, yendo hacia el otro extremo, estamos demostrando día a día que lo contrario es cierto y quizá hasta haya que cerrar "el restaurante" porque la gente se siga empeñando en no "venir a comer" en horario de oficina, ni le interesen los pocos "platos" que les ofrecemos en el menú, ni tampoco encuentren nada diferencial en cómo se los preparamos o servimos. Vamos que, hoy por hoy, no descubren casi nada distinto a lo que hay en cualquier otro pueblo, como para venir a disfrutar de las maravillas que, sin embargo, hay en Fitero y que no tienen las demás localidades. Ah y conste que algunas de éstas, con muchos menos recursos que los que tiene Fitero: su monasterio, los balnearios, el paisaje, la gastronomía, el deporte, etc, le sacan muchísimo más partido a lo que tienen. Seguramente porque aunque "querer no siempre es poder", para que pueda ser, antes se tienen que querer o ¿no?

sábado, 20 de agosto de 2011

El paso del Tamarigal

En los poco más de 6 kilómetros del cauce del río Alhama, que parten en dos mitades casi idénticas el término municipal de Fitero, sólo hay un puente que permite pasar de una a otra orilla. El único puente fiterano sobre el Alhama no es peatonal, aunque es verdad que dispone de una estrecha acera por la que se puede pasar andando, y con dificultad pasan a la vez dos turismos, siempre que sean pequeños, claro. Pero lo peor de todo esto es que está a las afueras de la Villa y en el centro del término municipal. Vamos que si alguien quiere hacer una excursión, darse un paseo o ir a trabajar o bien lo hace por ese puente o no tiene opción. Especialmente si no es durante los meses de estío ya que, entonces, el río permite que lo crucemos saltando de piedra en piedra, como se puede hacer en el actual Paso del Tamarigal.
Los visitantes de Baños de Fitero tampoco tienen otra opción mas que la de acercarse hasta la Villa, así que mientras nadie se preocupe de que quienes nos visitan puedan disfrutar de los encantos del paisaje fiterano, así como de las magníficas vistas que ofrecen las cimas de sus montes, más vale que sigamos cuidando del sencillo e improvisado Paso del Tamarigal.
Quizá pronto se decidan a completar el tramo que falta en el paseo peatonal para que así se pueda ir dando una agradable y segura caminata desde la Villa a su barrio de Baños de Fitero, en el límite con la Venta del Baño (Cervera del Río Alhama, La Rioja) y viceversa. Puede que entonces también se preocupen de aprovechar el bosque salvaje del Tamarigal y de cómo pasar sin mojarse de una a otra orilla del Alhama en sus alrededores. Mientras tanto, aprovechemos que en verano unas simples piedras nos facilitan aquello que la administración pública nos niega: el Paso del Tamarigal y esperemos que cuando ésta se decida a acondicionar las infraestructuras de Fitero, para que sea una villa atractiva para el turismo, éste sea uno de sus puntos de interés por lo que aporta a los viandantes dispuestos en disfrutar de la Naturaleza.

viernes, 19 de agosto de 2011

El Ayuntamiento dejó MUDO a San Raimundo

En el panel explicativo con el que el Ayuntamiento de Fitero, con el patrocinio del Gobierno de Navarra, informa a los visitantes que se aproximen a ver el monumento dedicado a San Raimundo de Fitero con noticias relativas a supuesta vida del abad del primer monasterio cisterciense que hubo en la península Ibérica, fundador de la milicia cisterciense que acabó dando lugar a la Orden Militar de Calatrava y Patrón -de hecho ya que no consta que lo sea de derecho- de la Villa. Aunque más que ajustarse a los hechos conocidos y avalados documentalmente, se decantaron por propagar mitos o leyendas carente de base histórica alguna, como que Raymond, antes de ser cisterciense, habría sido canónigo en Tarazona, esto es, que habría servido como tal junto al obispo que después le robó el monasterio y expulsó a sus monjes de Fitero. "Mentira piadosa" con la que así se explicó posteriormente cómo el monasterio de Fitero había pasado a depender del obispado de Tarazona, tras habérselo usurpado éste al de Calahorra. Seguramente la verdad histórica era muy cruda como para recordarla y, además, minaba la autoridad de quienes durante siglos fueron señores eclesiásticos del monasterio y la villa de Fitero. Ahora que ya no hay nada de ésto en juego, tampoco debería haber motivos para ocultar la verdad histórica con este tipo de leyendas.
Pues bien, como anteayer me comentaron quienes han tenido más paciencia que yo a la hora de leer con mayor detenimiento el texto del panel municipal, me han hecho ver que el Ayuntamiento de Fitero hace 3 años dejó mudo al Santo. Me refiero a que ni siquiera acertaron a poner bien el nombre del Patrón, pues en vez de citarle como Raymond o Raimundo le llamaron Raimudo.
Más les valía a las autoridades competentes en la materia cuidar los detalles e informarse mejor sobre lo que publican pues con ello va la imagen que transmitimos a los visitantes. No hay duda de que la vida e historia de San Raimundo es trascendental para conocer la historia de Fitero y, por ello, merece ser contada mejor y de paso que corrigen el texto del panel, que al Patron de Fitero le llamen por su nombre y no por otro. Así como no estaría nada mal que también se decidieran a restaurar su estatua pues ya hace más de un lustro que al Santo le rompieron la cara y el Ayuntamiento sigue sin preocuparse por arreglársela. Es agotador ser testigo de tanta desidia.

jueves, 18 de agosto de 2011

Chalets con protección, unos sí y otros no

Entre los inmuebles protegidos por el vigente Plan Municipal de Urbanismo de Fitero, de 2005, se encuentra el de la Parcela 262 de la Calle Mayor.
Unos metros más arriba, en la misma calle y lindante con este chalet, existe otro muy parecido que está deshabitado y que va camino de que su estado se declare en ruinas. Este último no está protegido, mientras que el habitado y mantenido por sus propietarios sí lo está.
En el ayuntamiento no saben explicar los criterios, si es que tienen o tuvieron algunos para decidir qué inmuebles debían calificarse como protegidos y cuales no. Forma parte de su forma surrealista de gestionar la Administración Pública.
Supongo que cuando contrataron la realización del citado plan, los consultores que cobraron por ello, les dirían a los que entonces estaban a cargo del gobierno municipal que, aplicando la Ley, deberían clasificarse con un determinado nivel de protección (Integral, Estructural o Ambiental), aquellos inmuebles que así lo requirieran, pasando a formar parte del Catálogo de Patrimonio Arquitectónico de Fitero, y parece como si alguien hubiera cogido un mapa de las calles de Fitero y jugado a ver dónde caían los dados unas cuantas veces, las suficientes para tener poco más de una docena de inmuebles con los que rellenar esa parte del informe y así pasar a la siguiente. Si luego, tales clasificaciones implican unos compromisos y actuaciones para mantener, conservar y, sobre todo, mejorar su estado y sacarle partido y ponerlo a disposición de su explotación turística, que a ellos no les pregunten pues de eso ni saben ni les interesa, como les ocurre con casi todo lo relacionado con el Patrimonio Cultural de la Villa, por mucho que hasta haya leyes forales que digan cómo debe tratarse. La Ley del Patrimonio Cultural de Navarra es de 2005 y antes no existía, cuando se hizo el Plan Municipal de Urbanismo de Fitero, por ejemplo, pero desde que la hay, ¿por qué no se cumple y se cataloga y gestiona de acuerdo a ella lo que de valor cultural hay en Fitero?

lunes, 15 de agosto de 2011

La leyenda del nombre de la Virgen de la Barda

Manuel García Sesma también publicó, cuestionando la falta de rigor histórico de su autor, el presbítero Bonifacio García Morales, la leyenda acerca de que el título de Virgen de la Barda proviene de que, habiendo sido puesta la imagen en un lugar secreto, con motivo de las guerras que se hicieron mutuamente, en el segundo tercio del siglo XIV, los Reyes de Castilla, Navarra y Aragón, andando los años, una barda, de la que empezó a salir una luz fosfórica, vino a señalar milagrosamente el sitio en donde estaba oculta. Yo no conocí esta versión sino una variante que cambiaba el motivo de las guerras fronterizas que asolaron el monasterio cisterciense de Fitero, desde mediados del siglo XII hasta 1512, incluyendo su incorporación y la de su castillo de Tudején al reino de Navarra, en 1374, por la de que, en un momento indeterminado pero no mucho después de que San Raimundo hubiera traído de Toledo la supuesta imagen de la Virgen de los Remedios, corrió el rumor de que los moros iban a regresar por aquí y que la iban a  destruir. Así se unía ésta con la otra leyenda acerca de  cómo llegó la imagen a Fitero, añadiendo que para evitar este desastre los monjes decidieron esconderla en el campo. Pasó el tiempo y como aquellos sarracenos no habían venido y los que ayudaron a esconder la imagen ya no se acordaban de dónde la habían enterrado, no hubo manera de encontrarla. Hasta que, por fin, alguien se percató de que había un bardal que daba moras y que no tenía espinas, de modo que cavando allí la encontraron y después repusieron a la Virgen de la Barda, ya así renombrada, en su altar así como conservaron el bardal en el Huerto de los Curas, actual Plaza de los Ábsides, para memoria de tan milagroso hallazgo y regocijo de los fiteranos.
Ya a finales del siglo XIX, el fiterano Saturnino Sagasti Urriza, que había sido Secretario del Ayuntamiento de Fitero durante poco más de medio siglo, recogió estas leyendas y acerca de la del nombre de la Virgen de la Barda escribió que en el 1416 perdió Nuestra Señora el primitivo nombre a causa de que el pueblo principió a llamarla Nuestra Señora de la Barda, de resultas de haberse introducido una zarza del Olivar por una de las vidrieras de su altar, y como vulgarmente a la zarza se le llama barda, se ha quedado esta Divina Señora con el nombre de la Virgen de la Barda y se ha olvidado el de Nuestra Señora de los Remedios que era como los señores Reyes de Castilla, Navarra y demás personas la llamaban. Supongo que lo hizo con la intención de arrojar algo de luz para aquellos fiteranos con algo de criterio e interesados por conocer su Historia pero basándose en hechos y sin necesidad de que los aderezaran con este tipo de contribuciones legendarias, como se había hecho hacía poco años, en el fantástico y conmovedor sermón que, el 10 de septiembre de 1882 y de buena fe, dictó el presbítero Bonifacio García, que según Ricardo Fernández Gracia, podría tratarse del que entonces era capellán del Hospital Militar de Pamplona, y que fue el que consolidó en la tradición popular estas míticas leyendas fiteranas.
Aunque la explicación de Saturnino Sagasti parece más razonable y menos fantasiosa que la de la citada leyenda, tampoco parece tener base alguna pues en 1416 no existía pueblo alguno en Fitero, donde sólo vivían los monjes cistercienses, y aunque éstos albergaban en su Cortijo algunos seglares, cuesta creer que éstos tuvieran acceso al interior del templo y mucho menos a la capilla central de la girola, donde se supone que entonces estaba expuesta la imagen de la Virgen. Quizá, si la propuesta de Saturnino Sagasti fue el origen del nombre de la actual Patrona de la Villa, cabría pensar que el bardal entró por la vidriera de la que fue la primera iglesia parroquial de Fitero, la actual capilla del Cristo de la Columna, donde antes que éste estuvo ubicada la imagen de la Virgen, desde principios del siglo XVII, y siendo esta capilla a la única que hasta la desamortización de 1835 tuvo acceso el pueblo de Fitero. Tal como recordaba Manuel García, citando los versos del cantar popular que databa de finales del siglo XIX y que dijo que le enseñó Juana Jiménez de Alfaro: En la iglesia de Fitero, / entrando, a mano derecha, / hay un altar muy bonito, / con una hermosa Princesa.
De hecho, por la ventana de esa capilla, que da al barrio del Cortijo, todavía puede colarse con facilidad en el interior del templo no sólo un bardal con espinas o sin ellas, con lo que esto último pudo impresionar entonces a los vecinos de Fitero, sino una persona y cuesta creer que ni la Parroquia, ni el Ayuntamiento de Fitero o la institución Príncipe de Viana se hayan decidido aún a tapar el tremendo hueco causado por la falta de varios sillares de su base. Ojalá pronto reparen este desperfecto que, además, afecta a la seguridad de una de los templos clasificados como una de las 10 Maravillas de Navarra. Por cierto, tampoco estaría mal que si se explican estas leyendas a los turistas que la visitan, se haga correctamente, esto es, poniéndolas en su contexto histórico y, sobre todo, de una en una y no mezclándolas todas en un batiburrillo como ahora parece estar de moda entre los funcionarios municipales que a ello le dedican parte de su tiempo.

domingo, 14 de agosto de 2011

El bardal sin espinas de Fitero

El bardal, la barda o zarzamora, cuyo género botánico recibe el nombre de Rubus, es una planta de la familia de las rosáceas. Se caracteriza por ser leñosa, con tallos flexibles llenos de espinas, como sus lobuladas hojas, cuya nervadura también está cubierta de espinas y, además, por tratarse de una planta invasora se suele o solía colocar como complemento a los vallados. De ahí que se haya generalizado su nombre y también se llame barda a las tapias que circundan una propiedad.
Las pequeñas flores de la barda son blancas o rosadas y, en cualquier caso, se agrupan en racimos que aparecen en los extremos de sus tallos como antecedente de sus frutos, las moras, que son grupos de numerosas drupas unidas entre sí y que primero son de color verdes luego rojas y, cuando completan su madurez, pasan a ser de un color morado tan oscuro que casi parecen negras. De ahí su nombre pues procede del latín Maurus, que significa negro o,  mejor dicho, oscuro o moreno, palabra ésta que comparte su origen con la de mora y moro.
En Fitero, cuya Patrona es la Virgen de la Barda o del bardal, desde 1785, tanto en el huerto que hay en el interior del claustro del antiguo monasterio cisterciense como en alguno de los huertos que pertenecieron a éste, como por ejemplo, el que hubo en la  actual Plaza de los Ábsides, en cuyos restos todavía se da una variedad de bardal que carece de espinas y que, por tanto, no es una planta silvestre sino que, en realidad, se trata de una especie modificada genéticamente por medio de la selección de las plantas cultivadas, para facilitar la explotación de sus frutos.
Lo más seguro es que fuera importada por los monjes cistercienses para sus jardines o que alguno de estos frailes fuera jardinero y se dedicase a cultivar variedades que acabaron dando ésta que no tiene espinas. Aunque como la variedad sin espinas, por mucho que así lo crean algunos, no sólo se da en Fitero sino también en muchas otras partes del mundo, vamos que no es sólo autóctona de Fitero, lo más probable es que esta variedad que hubo en el antiguo monasterio fuera importada por los monjes.

sábado, 13 de agosto de 2011

Las fiestas de agosto, diciembre y ahora de septiembre

La villa de Fitero surgió en 1482, al amparo del antiguo monasterio cisterciense que le dio su nombre a su Villa, de ahí que sea normal el que los vecinos adoptaran las celebraciones festivas que conmemoraban los monjes y que tuvieran por Patrona oficial a la Inmaculada de la Concepción que, como publicó Ricardo Fernández Gracia en su libro sobre la Virgen de la Barda, inspirado y fiel en casi todo a lo publicado con anterioridad por Manuel García Sesma, quien ya había publicado varias décadas antes que la primera Patrona que tuvo el pueblo fue la Purísima Concepción, adoptada como tal por los monjes y el ayuntamiento de la Villa, el 19 de agosto de 1643. Se acordó que su fiesta se celebrara el 8 de diciembre, con misa solemne y procesión, como la del Corpus [que era la fiesta mayor del pueblo y que se celebraba con gran pompa litúrgica, y en el terreno profano, con comedias y corridas de toros]. A la sazón, era Presidente del Monasterio, por sede vacante, el distinguido historiador Fr. Jerónimo de Álava, añadiendo que, de ese modo, el municipio y el monasterio llegaron a un acuerdo para la celebración de su día, junto al de San Bernardo, para la reducción de los días feriados. Por eso hay una escultura de la Inmaculada Concepción presidiendo el retablo mayor que en el presbiterio desde entonces.
Manuel García también había publicado que la adopción de la Virgen de la Barda como Patrona -de hecho, aunque no nominalmente- no ocurrió hasta 1785. En efecto, en el folio 50 del Libro de Acuerdos de la Villa de Fitero, desde el año 1782 a 1801, que se conserva en el Archivo Municipal, puede leerse el auto del Ayuntamiento del 15 de mayo de dicho año, en el que se dice textualmente que "a causa de experimentarse de mucho tiempo aquí, en todos los habitadores de este pueblo, una devoción suma a la Madre de Dios de la Barda, venerada en el altar de la parroquia y que así aquéllos particularmente, como la Villa por el común, siempre recurren a rogar su amparo y protección, para el divino auxilio en todas sus necesidades, por cuyo amparo se han reconocido singulares beneficios; deseando hacer demostraciones de gratitud, resuelven se haya de celebrar una festividad en el mismo día domingo del Dulce Nombre de María del mes de septiembre de cada año, a perpetuo, con misa solemne, sermón, vísperas y completas colemnes y procesión general". Añadiendo que se habrá observado que, en el citado acuerdo del Ayuntamiento, se habla de celebrar la festividad de Nuestra Patrona con misa solemne, sermón, vísperas y completas solemnes y procesión general; pero no se hace ninguna referencia a su Novena. Cierto es que la Novena es siempre anterior a la fiesta, y por tanto, no había por qué nombrarla, concluyendo con la noticia de que su texto, y los Gozos de la misma que se cantan desde hace más de un siglo son posteriores a la extinción del convento, es decir, a 1835, y se deben a Fr. Raimundo Carrillo Jiménez, natural de Fitero y datando su primera edición del año 1849, como publicó Ricardo Fernández. Quién, además, completó esta información con los detalles acerca de cómo se produjo la transición de una a otra Patrona de Fitero, a lo largo del siglo XIX, coexistiendo ambas durante un tiempo, la de la Villa, heredada de los monjes, y la Virgen de la Barda, promocionada por el pueblo de Fitero tras la marcha de los monjes hasta que, finalmente fue la que se impuso a principios del siglo XX, tal y como aún se celebra, quedando la Inmaculada Concepción relegada a una festividad más del calendario religioso que, por cierto, se celebra en toda España. Recordemos que fue en 1918 cuando se trasladó la imagen de la Virgen de la Barda al Camarín, construido entonces por suscripción popular a propuesta del obispo fiterano Miguel de los Santos Díaz y Gómara, en la que hasta entonces había sido la capilla del Cristo de la Guía y panteón del último abad perpetuo del monasterio, Fr, Plácido del Corral y Guzmán.
Últimamente hay quienes vuelven a plantear otra vez pues no es la primera que se hace en el último cuarto de siglo, al menos, que las fiestas populares pasen a celebrarse en agosto, mes al que ya se trasladaron también las Fiestas de la Juventud. Quizá sea ahora el momento de mantener la celebración de las fiestas de la Virgen de la Barda, ciñéndolas sólo al fin de semana correspondiente de septiembre, junto con su popular Novena, por supuesto, y replantearse seriamente cómo y cuándo se podrían aprovechar mejor los días de agosto en los que acompaña el buen tiempo, retornan a la Villa buen número de fiteranos y familiares ausentes durante el resto del año, así como se constata uan gran afluencia de turistas que vienen a visitar el antiguo monasterio de Fitero y a disfrutar del paisaje y la gastronomía, además de contar con el atractivo que suponen los Baños de Fitero, aunque éstos ya están disponibles durante casi todo el año.