domingo, 10 de julio de 2011

El Códice Calixtino y sus posibles orígenes

Manuel Cecilio Díaz Díaz señaló que el Liber Sancti Iacobi (LSI) o Libro de Santiago, cuya versión más completa se conoce como Códice Calixtino, una obra maestra de las más originales y difundidas de la Edad Media, parece ser el resultado de un proyecto acaso concebido por Diego Gelmírez desde antes de 1120, cuando pasó a ser el primer arzobispo de la sede gallega de Santiago de Compostela. Año en el que el Papa Calixto II (Guy de Borgoña, tío paterno del futuro Alfonso Raimúndez VII el Emperador) le concedió esta dignidad a su diócesis, siendo encargada su confección, con gran probabilidad, a algún canónigo francés, acaso de formación monástica, que estuvo relacionado de alguna forma con Santiago de Compostela. También parece indiscutible que la acumulación de materiales para su confección debió iniciarse hacia 1130 y que no fue rematada, con toda seguridad, antes de 1145, año en el que falleció el patriarca Guillermo I de Malinas, en Jerusalén, destinatario junto con el propio Gelmírez (fallecido en 1140) de la Epístola introductoria, atribuida a Calixto II. Siendo probable que la composición final del recién robado Códice Calixtino fuera realizada en Santiago de Compostela y que date de la década de 1140 o, con mayor probabilidad, de la de 1150. Época que coincide con la de la llegada de los cistercienses, Orden monástica de origen borgoñón, a la Península Ibérica, concretamente a Fitero (Niencebas-Castellón).
La colección de textos jacobeos recogidos en el LSI está distribuida en cinco libros independientes en su temática pero conectados a través de su intención jacobea. El Libro I, que es con mucho el más extenso pues ocupa bastante más de la mitad de la obra, contiene todo lo relacionado con el culto de Santiago en su Catedral. El Libro II es el que contiene una recopilación de 22 Milagros del santo apóstol, atribuidos a diversos autores y localizados en todas partes de la ecúmene. El Libro III recoge dos textos que tratan acerca de la Traslación del cuerpo del Apóstol Santiago, desde Jerusalén a España, algunas celebraciones litúrgicas y otros asuntos menores. El Libro IV relata la fantasiosa Historia de Turpín, arzobispo de Reims, y, por último, el Libro V comprende la descripción pormenorizada de la ruta de peregrinación conocida como el Camino Francés, con una visión muy particular y en muchos casos despectiva de los pueblos ibéricos que atravesaba el camino, reflejada en gran cantidad de detalles anecdóticos, descripciones de pueblos, avisos de peligros, etc.; con una segunda parte dedicada a la catedral de Santiago. Todo el contenido de este magnífico códice es de gran importancia porque proporciona gran información sobre los distintos aspectos que trata, destacando la trascendencia que para la Cristiandad atribuye al descubrimiento de la tumba del santo apóstol y dando a conocer la universalidad de la peregrinación y sus costumbres, a la vez que describe a Compostela como gran centro de milagros europeo. Siendo considerado este códice, además, como la primera guía turística de la historia de EuropaPor ello no es de extrañar que, aunque la villa de Fitero no figure en la ruta del camino francés de Santiago, sus destacados antecedentes históricos sí que estén relacionados con la vía compostelana desde el siglo XII, por ser Tudején (despoblado de Fitero) la única referencia de toda España que, junto con otras dos localidades de Francia, al parecer, habría seleccionado y citado el Papa Calixto II en su sermón acerca de cómo debía respetarse y celebrarse dignamente la festividad del apóstol Santiago. Tal y como figura en el primer libro del Códice Calixtino, concretamente, en su capítulo II, donde se dice explícitamente:
He aquí prodigios memorables que acontecieron en otros tiempos a los que no celebraron las fiestas de Santiago, por obra de la venganza divina. En España, en Tudeliono (Tudején), cierto labrador estuvo majando trigo en la era todo el día de Santiago. Al atardecer se metió en un baño que está junto al Castillo y es sabido que es una antigua y admirable obra de moros. Y al sentarse en él, en seguida la piel de la espalda, desde los hombros a las piernas, se le pegó a las paredes del baño [Baños de Fitero] y a la vista de todos exhaló su espíritu, por haber transgredido festividad tan grande. Esto fue realizado por el Señor y es admirable a nuestro ver”.
José María Anguita Jaen dijo que del análisis de los datos que crean el contexto en que se realiza este milagro, nos quedamos con la verosimilitud de los mismos: la existencia de un castillo y de unos baños, que seguramente eran de fábrica arábiga. Da la impresión de que nuestro autor  [el del LSI, se entiende] conoció Tudején de primera mano, o al menos de fuentes bien informadas. El “como es bien sabido” nos remite a alguien que conoció la zona, o que estaba al tanto de las andanzas de Alfonso el Emperador, añadiendo que este ejemplo no le venía del todo bien para su estudio sobre la presencia navarra en el LSI ya que, en aquella época, el castillo de Tudején no era navarro, de ahí que el autor del LSI lo situara apud yspanos, lo que demostraría que el autor conocía la sujeción del castillo por parte del rey de León, y que fuera escrito después de la muerte del rey aragonés Alfonso Sánchez I el Batallador. A este dato se puede añadir el que se deduce de que se cite un balneum, quod iusta castrum idem miro opera Sarracenico antiquo constat ese factum” pues esto sería consistente con que el autor del LSI hubiera estado en la biblioteca del monasterio de Fitero y hubiera visto, entre sus documentos más antiguos, el del famoso acuerdo de 1073, entre los reyes de Pamplona y Zaragoza, acerca del fronterizo castillo cristiano de Caparroso y el musulmán de Tudején, respectivamente, que también dio lugar a la leyenda fiterana de La Cueva de La Mora, que escribió Gustavo Adolfo Bécquer en Baños de Fitero.
Quizá el conocimiento del autor de este relato del LSI acerca de Tudején y de sus termas de orígen romano, no sólo se deba a su glorioso pasado sino que esté relacionado con la vinculación de los cistercienses que fundaron el monasterio de Fitero con la casa de Borgoña, con la que estaban emparentados tanto Alfonso VII como el Papa Calixto II, y con el lugar escogido por aquellos para fundar su primer cenobio en la Península Ibérica, controlando el paso del valle del Ebro a la meseta del Duero que, por su valor estratégico había sido donado por Alfonso I al obispo Gelmírez de Santiago de Compostela. Por lo que es posible que todos estos datos inconexos junto con otros que se puedan aportar más adelante, arrojen luz no sólo sobre quién, dónde y por qué fue escrito el Códice Calixtino, sino también por qué San Raimundo de Fitero, bajo el patrocinio de Alfonso VII, fundó su monasterio precisamente en Fitero y de cuáles fueron las conexiones que pudieron existir entre un espíritu que dio lugar a la fundación de la Orden Militar de Calatrava, para defender a la Cristiandad, con el hecho de que el monasterio del que surgió esta milicia estuviera en un lugar vinculado con Santiago y con la espiritualidad cristiana de la Europa que caminaba por el Camino de Santiago.

sábado, 9 de julio de 2011

Los fondos del 1% Cultural y la restauración del Batán

Por las cercanías del Batán de Angós pasa el gasoducto cuyas obras han comenzado esta semana. El conducto para el gas viene desde Yela (Brihuega, Guadalajara), en La Alcarria, y tiene que llegar hasta el riojano Villar de Arnedo, de acuerdo con la resolución que adoptó el 10 de Diciembre de 2010 la Dirección General de Política y Minas, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio del Reino de España, por la que aprobó el proyecto de ejecución y reconocimiento, en concreto, de utilidad pública para la construcción de las instalaciones del gasoducto denominado Yela-Villar de Arnedo, incluido en la Planificación de los sectores de electricidad y gas 2008-2016. Desarrollo de las Redes de Transporte.
El trazado del gasoducto discurre por los términos municipales de Brihuega, Ledanca, Argecilla, Bujalaro, Jirueque, Cendejas de Enmedio, Negredo, Angón, Rebollosa de Jadraque, Riofrío del Llano, Sigüenza y Sienes, en la provincia de Guadalajara; Miño de Medinaceli, Yelo, Alcubilla de las Peñas, Adradas, Morón de Almazán, Coscurita, Almazán, Viana de Duero, Borjabad, Cubo de la Solana, Los Rábanos, Alconaba, Candilichera, Arancón, Aldealpozo, Villar de Campo, Pozalmuro, Matalebreras, Ólvega y Ágreda, en la provincia de Soria; Fitero y Corella en la provincia de Navarra; y Cervera del Río Alhama, Alfaro, Aldeanueva del Ebro, Autol, Quel, Arnedo y El Villar de Arnedo, en la provincia de La Rioja. En el tramo fiterano el gasoducto presentará válvula de seccionamiento telemandada, caseta de control, acometida eléctrica en alta tensión y centro de transformación intemperie.
La Ley de Patrimonio Histórico establece la obligación de destinar en los contratos de obras públicas una partida de al menos el 1% a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Histórico Español o al fomento de la creatividad artística, con preferencia en la propia obra o en su inmediato entorno. Por eso, ojalá sea ésta una buena ocasión para que las autoridades competentes en la materia aprovechen, si no lo han hecho ya, la realización de tan importante obra civil para explorar la posibilidad de recabar fondos del Ministerio de Cultura, correspondientes al "1% Cultural", para presentar el correspondiente proyecto de restauración y reconstrucción del Batán de Angós, en el que también se podría recuperar la agradable y desaparecida chopera que existía entre la acequia que alimentaba a éste y el cauce del río Alhama, adecuando esta zona para solaz y disfrute de los fiteranos y de quienes nos visitan, al igual que, de paso, poner en marcha un agradable parque fluvial.
Así, con cargo a estos fondos ministeriales, Fitero podría recuperar el paseo de Las Minas, del que hablaba Pascual Madoz Ibáñez, al tratar acerca de la voz Fitero en el tomo VIII de su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, diciendo que otro paseo poco menor [además del que hay en el Barranco de los Palomares] se está formando un poco más lejos, en el sitio llamado Las Minas, que es más a propósito para el invierno, por el abrigo en que está. Estando este paraje de Las Minas ubicado en las proximidades del lugar por el que el gasoducto cruza la acequia del Batán, como se ve en el plano de éste que hizo Pedro Angós, en 1640. Segundo paseo o parque fluvial que por su cómoda situación, a las afueras de la Villa, facilitaría el acceso a un paraje con gran interés histórico, cultural y medioambiental.

viernes, 8 de julio de 2011

El Patrimonio Arquitectónico y el programa electoral

En Mayo de 2005 se promulgó el Plan Municipal de Urbanismo de Fitero (BON 61/2005), que había sido aprobado provisionalmente en Octubre de 2002, y en él se distinguían tres niveles de protección del Patrimonio Arquitectónico: Integral, Estructural y Medioambiental. Acogiéndose al primero de ellos el antiguo y desaparecido monasterio cisterciense de Fitero, haciendo referencia a lo reglamentado para éste y su entorno conexo en el PEPRI (Plan Especial de Protección y Restauración Interior), y afectando tan sólo a uno de los varios e interesantes elementos pertenecientes a su entorno disperso pero ubicado actualmente dentro de la Villa y que, hasta ese momento, carecía de cualquier tipo de protección: el Cristo del Humilladero, que data del siglo XVI.
Sin embargo, este plan dejaba los demás elementos dispersos del antiguo monasterio de Fitero, que se encuentran en las afueras de su casco urbano o en su término municipal, desamparados y hacía mención de tan sólo dos de ellos: la casa del Soto y la Nevera de San Valentín, que datan del siglo XVII, como candidatos a formar parte de una futura propuesta de normativa de protección del Patrimonio Arquitectónico de Fitero. Sin mencionar siquiera a otros tan interesantes o más como el Batán de Angós, que data del siglo XVII, por ejemplo, y que recientemente ha sido incluido en la Lista Roja de Hispania Nostra.
Afortunadamente, en el programa electoral del actual Ayuntamiento de Fitero se anunció que ya se había realizado un proyecto de actuación en el templete del Humilladero, por lo que espero que pronto deje de correr el peligro de ruina que le amenaza desde que, a principios de este año, se agrandaron las grietas que tenía, se abrió un buen boquete en su falso techo y se desprendieron varias tejas.
Lamentablemente, no se decía nada en dicho programa acerca de la casa del Soto, la Nevera de San Valentín o el Batán de Angós, por ejemplo. Por lo que aprovecho la ocasión para recordar a todos aquellos interesados en el Patrimonio Arquitectónico de Fitero que aún queda mucho por hacer para asegurar su conservación y, más aún, si además y como también se prometía en el citado programa electoral, se quiere tener un Plan Director en el que se describa la estrategia para sacarle partido al rico Patrimonio Histórico de Fitero, tanto por parte de los visitantes como de los propios fiteranos.
En especial si se cumple otra de las promesas electorales que hacían referencia a la creación del producto turístico de Fitero con integración de todos los recursos turísticos que tenemos en Fitero (Monasterio, rutas, Baños de Fitero...) en diferentes formatos, papel, soporte informático, etc. Realización de press-trip para que las diferentes publicaciones especializadas lo conozcan en colaboración con Consorcio EDER.

domingo, 3 de julio de 2011

El Batán en la Lista Roja de Hispania Nostra

Nuevamente quiero agradecer a Carlos Morenés y Mariátegui, Vicepresidente de la asociación cultural Hispania Nostra, cuya presidencia de honor ostenta S. M. la reina D.ª Sofía de Grecia, desde 1978, su apoyo y colaboración para incluir, desde hoy mismo, al Batán del antiguo monasterio cisterciense de Fitero, en la Lista Roja del Patrimonio Histórico que esta asociación mantiene actualizada con objeto de recoger aquellos elementos del Patrimonio Histórico español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. No me cabe duda de que el prestigio de esta asociación hará que la lamentable situación en la que se encuentran los restos de este batán fiterano, que data de mediados del siglo XVII, no siga pasando desapercibidos para las autoridades competentes en la materia.

El asesinato de la romería de Yerga

Hasta principios de este siglo, en que demostré que el primer monasterio cisterciense de la península Ibérica fue fundado en Niencebas (despoblado de Alfaro), en la falda meridional del monte Yerga, y que, cerca de la cima de éste, el monasterio de Fitero lo que tuvo fue sólo una pequeña granja o priorato, estuvo vigente en la memoria colectiva la mítica leyenda, que se había creado en el siglo XVII, acerca de que antes de asentarse en Niencebas, los cistercienses de Fitero habían estado en dicha granja de Yerga. De hecho, uno de los mejores trabajos realizados acerca de los orígenes del monasterio de Fitero, de la Orden Militar de Calatrava y del fundador de ambos, San Raimundo de Fitero, fue el de las Memorias del Monasterio de Fitero que escribió en 1770 el cisterciense Manuel Calatayud y Amasa, natural de Fuenterrabía (Guipúzcoa), que fue abad de Fitero en dos cuatrienios, el de 1736 y 1740 así como en el de 1752 y 1756.
Manuel Calatayud realizó una detallada descripción de cómo estaba entonces el lugar en el que se encontraba esta mítica fundación cisterciense de Yerga: El sitio que mereció recibir las primacías de los cistercienses, se halla en un pequeño monte, que se llama Yerga. Su figura es casi redonda y su mayor diámetro pasa de una legua de cuatro mil pasos geométricos, en la cima, y frecuentes pero muy angostos valles que (cría digo) forma, [en los que] se crían muchos árboles de diferentes especies y gran copia de arbustos, de los cuales hay algunos que producen bellotas. La iglesia y casa está situada en la mitad o medio de la cuesta que mira al occidente, a poca distancia se hallan dos fuentes, la una al septentrión de la casa, distante de ella como 150 pasos comunes. La otra a mediodía, que tendrá como 50 pasos de distancia. Muy cerca de esta fuente hay dos nogales, el uno de ellos muy grande y hermoso. Creo que vendrían otros muchos árboles de esta especie si se plantasen. Un poco más debajo de la misma fuente, hay un reducido huerto, porque lo angosto y quebrado del valle o barranco, no permite más. En él se crían avellanos y algunos otros árboles frutales y excelente hortaliza. Tiene, el monte, abundantes pastos para ganado mayor y menor, y tierras laborables en las laderas y cuestas, que se cultivan y que rinden trigo limpio y de buena calidad. De estas tierras algunas son del monasterio de Fitero, que tiene, también, su era para trillar. Las demás, en mucho mayor número, son de los lugares convecinos. Estos lugares son Grávalos y Autol. El primero está al austro o mediodía de la iglesia de Yerga, con una legua de distancia. Autol dista dos leguas de la misma iglesia, entre el occidente y septentrión.
Manuel García Sesma publicó que en memoria de tal fundación y en honor de la Patrona de la basílica, Nuestra Señora de Yerga, los pueblos circunvecinos hacían todos los años una romería hasta ella: costumbre que duró hasta finales del primer tercio del siglo XIX y que, seguramente, habría comenzado en el siglo XVII o, como mucho, en el anterior. Añadiendo Manuel García que debía haber decaído ya bastante, a juzgar por una licencia concedida a los corellanos por el Obispo de Tarazona, el 18-VI-1813. Era para celebrar dos misas en la ermita del Villar, pagando 10 reales y 1 libra de cera, en lugar de ir a Yerga, que estaba a 3 horas de camino. Alegaban los peticionarios que esta larga distancia, unida a las muchas discordias y a la Guerra contra Napoleón [I Bonaparte], habían enfriado la devoción de los corellanos.
En efecto, el alegato de las discordias era cierto, pues dichas peregrinaciones fueron, en más de una ocasión, motivo de riñas, de tumultos y hasta de crímenes. En el Libro I de Difuntos de la Parroquia de Fitero, nos tropezamos casualmente con esta trágica partida: "Joseph de Cuenca murió el 7 de junio de 1628, de una puñalada que le dieron en la procesión de Nuestra Señora de Yerga y fue enterrado en Nuestra Señora de Yerga, entre el altar de Nuestra Señora de la Soledad y la Reja".
Con todo, los fiteranos devotos, continuaron haciendo esta romería más de medio siglo, después de la expulsión de los monjes en 1835. Al ocurrir ésta, el Monasterio poseía todavía "en la Basílica de la Virgen, con 5 yugadas de tierra y 2 piezas pequeñas, arrendadas unas y otras por 10 robos de trigo anuales".

sábado, 2 de julio de 2011

El Callejón del Guache

Hoy en día, el Guache sólo es el nombre de un callejón sin salida al que se accede desde el Paseo de San Raimundo. Este topónimo está relacionado con el galicismo Gouache que, a su vez, procede del italiano Guazzo: Aguada, que también da nombre a una técnica de pintura al agua. Aunque en este caso su acepción está relacionada con los corrales cubiertos en los que se encerraba a las ovejas para que sudaran y así facilitaran la operación del esquileo, como publicó José María Iribarren Rodríguez, entre otros, y como después recogió también Manuel García Sesma para acertadamente resolver la etimología de este topónimo fiterano.
Antes de la desamorización de 1835, toda la hilera de casas en la que se encuentra la entrada a este callejón, entre la estatua del patrón de la Villa y el Camino de La Madera, eran cocheras, cuadras y almacenes en los que se guardaban los utillajes de los distintos oficios dependientes del monasterio cisterciense de Fitero y, por medio de este callejón, se accedía a los Guaches o corrales cerrados a cal y canto en los que se guardaba a las ovejas que se iban a esquilar, con objeto de que sudaran y así se apelmazara la lana para favorecer la primera labor o proceso de la rica industria textil que hubo en Fitero. Pues no hay que olvidar que mientras el monasterio estuvo en activo y, concretamente, entre los siglos XV y XIX, en Fitero hubo una importante cabaña ovina, de más de cien mil ovejas, de las que se extraía lana de buena calidad que se procesaba en los Lavatores (término fiterano de Abatores) antes de confeccionar los paños que finalmente se apelmazaban en los batanes o molinos de paños.
La media docena de este tipo de corrales que había en Fitero, como ya señalara Manuel García, se encontraban ubicados en la parte derecha del patio interior cerrado al que da acceso el Callejón del Guache. Desafortunadamente ya no existen y ahora el callejón sólo da acceso al patio de vecinos en el que las cocheras particulares han reemplazado a la fila de los seis corrales del Guache que un día tuvo el monasterio de Fitero.
La estructura arquitectónica de este callejón, de forma cuadrada y con vigas de madera que sustentan la vivienda que hay sobre él, es similar a la del Callejón del Carmen, que comunica a la Calle Oñate con la Calle Mayor, y también lo era con el recientemente desaparecido Callejón de Santa Lucía, que daba acceso a este término fiterano desde la Calle Mayor, datando los tres, seguramente, del siglo XVI o XVII. Por lo que es una lástima que uno de ellos ya haya desaparecido sin que nadie se haya preocupado de lo que significa esta pérdida para el atractivo turístico y el rico patrimonio de Fitero y que es posible que en futuras remodelaciones urbanísticas desaparezcan los dos que aún quedan, si no se pone remedio. Sería de agradecer que quien tiene competencias para ello tomara las medidas necesarias para potenciar los recursos históricos, artísticos y etnográficos que aún quedan en la Villa como parte de un Plan Director que facilite el progreso y el desarrollo socio-económico de Fitero y, evidentemente, de los fiteranos. Manteniendo y mejorando las condiciones en las que se encuentran rincones recoletos como éstos se podría lograr que Fitero tuviera mayor interés y atractivo para los turistas que visitaran esta poco y mal conocida villa navarra.

viernes, 1 de julio de 2011

El Batán de Angós

Un batán, como el que por ejemplo aún puede verse en Aniezo (Cantabria), es una máquina usada desde la Antigüedad de forma manual, aunque a partir de la Edad Media pasó a utilizar la energía proporcionada por una rueda hidráulica que estaba compuesta de gruesos mazos de madera, movidos por un eje, para golpear, desengrasar y enfurtir o apelmazar los paños gruesos, tejidos de lana, mientras éstos estaban en una pila, remojados en una emulsión de agua caliente, orina y tierra de batanero (caolinita o también greda para absorber la grasa y blanquear la lana) que, desde el siglo XVII, fue sustituida por jabón disuelto en agua caliente, que daba mejores resultados. Con estas operaciones los paños de lana obtenían una mayor densidad y peso, esto es, una mayor calidad y durabilidad del tejido, además de que su lana quedaba limpia y desengrasada. Previamente, la lana recién esquilada de las ovejas que habían sido recogidas para que sudaran en los corrales del Guache, había pasado por el Lavator (Los Lavatores o Abatores, en Fitero) antes de pasar por el proceso de cardado, hilado y enmadejado, en el que se engrasaba con aceite de oliva o manteca para prevenir el deterioro de las fibras de lana por el roce, y finamente pasar por el telar en el que se confeccionaba el correspondiente tejido.
Inicialmente, el monasterio de Fitero tuvo dos batanes, constando que uno de ellos estuvo junto al primer molino fiterano que construyeron los cistercienses al lado de su abadía de Castellón-Fitero, a mediados del siglo XII, y el otro en el actual término de San Valentín de Tudején (despoblado de Fitero), en la cuenca del río Añamaza. Ambos seguían funcionando a finales del siglo XVI y, como publicó Manuel García Sesma, como se sabe por un Inventario de los enseres de las bodegas, aceitería, trujal, molino y lagar, hecho en Fitero, el 14-I-1593, por el Cillerero Fr. Miguel de Aragón, en cumplimiento de la escritura de arrendamiento de los frutos y rentas del Monasterio a Juan de Jaunsaras. En la enumeración de los enseres, se anota "en el Batán de Añamaça: el batán moliente y corriente, bien aderezado, el tejado con un pedazo descubierto, los mazos remendados, y el árbol y pila nueva; y el Molino harinero del Batán, con su orenza, solera y corredera, y su rodezno moliente y corriente". Según el Tumbo de Fitero, hacia 1634, este "batán del río Añamaça" estaba arrendado al Maestro Pelaire, Pedro Pérez, en 100 reales anuales. Añadiendo que en el siglo XVII, desaparecieron el molino, el trujal y el batán de Añamaza, quedando únicamente el Batán, "sito en el Río Molinar", y el Molino y el Trujal, construidos a la salida del pueblo, por detrás de la Puerta del Río, en el Barrio Bajo, al comienzo del viejo Camino de Tudela, en donde estuvo, al parecer, antes de la mitad del siglo XII, el pequeño fuerte de Castellón.
En el año 1640 los monjes comenzaron la construcción del batán cuyas ruinas aún son visibles entre el cauce del río Alhama y la cuesta de La Mejorada, tomando un camino que hay a mitad de esta, aprovechando el cauce del río de Piedra que abastecía de agua de boca a la Villa, así como también generaba energía hidráulica en el primer molino fiterano que construyeron los cistercienses junto a su abadía de Castellón-Fitero, antes de regar la Huerta y continuar su curso hacia los términos de Cintruénigo. Para ello, su abad, el cordobés Plácido del Corral y Guzmán, encargó el proyecto al cantero turiasonense Pedro Angós, primero de la dinastía de artistas a la que dio lugar en Fitero, tras haberse casado con María Mañero, en 1625. Año en el que nació el primer Angós fiterano: Pedro Angós Mañero, constructor de la casa del Soto. Aunque tuvieron que retrasar la obra durante una década debido al pleito ante la Real Corte que puso la villa de Fitero, en oposición a su construcción.
En el resumen del inventario de la desamortización definitiva del monasterio de Fitero, cuya exclaustración acaeció en noviembre de 1835, que publicó Manuel García, consta que este batán de paños estaba "sito en el río Molinar, con su habitación para el batanero y un huerto anejo. Lo llevaba en arriendo por tres años, Benito Martínez, en 540 reales de vellón anuales". Unos años más tarde, Pascual Madoz Ibáñez, al tratar acerca de la voz Fitero en el tomo VIII de su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, mencionó que los paños ordinarios que se elaboraban antes en Fitero eran "de muy buena calidad y estaban bien acreditados", pero que ya había desaparecido esta industria.
Es una pena el estado de ruinoso abandono en el que se encuentras estos restos del patrimonio industrial de Fitero y que no esté previsto cuidarlas, acondicionando el lugar para que se pueda visitar y dotándolo de un panel en el que se explique el funcionamiento del batán y de las dependencias que aún son visibles. De hacerse así, la villa recuperaría un interesante lugar turístico al que podrían acceder quienes tuvieran interés en estos restos arqueológicos así como todos aquellos que habitualmente pasean por el concurrido paseo peatonal que une Fitero con Baños de Fitero.