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martes, 7 de junio de 2011

La Venta del Pillo y el itinerario de Madrid a Bayona

En 1761, Pedro Rodríguez Campomanes, primer conde de Campomanes, publicó el Itinerario Real de Postas, bajo los auspicios del rey Carlos III de Borbón y por disposición del Secretario de Estado y del Despacho, y Superintendente general de Correos, Postas y Caminos. Esta información era muy útil para conocer los medios de transporte de la época y también resultaba de gran valor estratégico de carácter militar, como lo prueba el hecho de que, en 1810 y durante la invasión de la península Ibérica por las tropas del emperador Napoleón I Bonaparte, que fue la última que ha sufrido la península Ibérica, se publicara en Paris una guía de postas de España, anónima, con el título Livre des postes d'Espagne et du Portugal, en espagnol et en français.
Hay que tener en cuenta que entonces no se podía viajar como ahora. Para poder viajar en posta, en cualquier provincia de España, había que solicitar un permiso por cada viajero a la Dirección de Correos y Postas de Madrid. Estando obligados los viajeros a pagar los correspondientes impuestos de portazgos y barcas, así como una tarifa por el uso de los caballos en cada relevo y/o por los carruajes, según su tipo, así como por el coste del servicio de los mozos o postillones que les acompañaban. A no ser, claro, que los viajeros dispusieran de sus propios caballos o carruajes. Existiendo una detallada casuística con la que se normalizaban las posibles variantes que pudieran darse en cada uno de estos viajes.
Francisco Javier Cabanes Escofet, en su Guía general de correos, postas y caminos del reino de España, recogía en 1830 que, desde la Edad Media al menos, el sistema de postas funcionaba por medio de casas situadas a cortas distancias, y postillones, siempre con el pie en el estribo, las órdenes caminaban a razón de doscientas cincuenta millas al día. También señaló que entonces existían 34 Administraciones de Correos principales en toda España, siendo las más cercanas a Fitero las de Pamplona, Logroño, Zaragoza y Guadalajara. De cada una de éstas dependían otras de menor entidad: Corella y Tudela de Pamplona; Alfaro y Calahorra de Logroño; Tarazona de Zaragoza; así como Cervera del Río Alhama, Ágreda y Soria de Guadalajara. Mientras que sólo existían 6 Carreras Generales de Postas: de Madrid a Francia, por Irún; de Madrid a Barcelona, por Zaragoza; de Madrid a Cartagena; de Madrid a Cádiz; de Madrid a Portugal, por Badajoz; y de Madrid a La Coruña; existiendo también 9 Carreras de Segunda Clase de Postas, alguna de las cuales pasaba por las cercanías de Fitero. Así, entre las de segunda clase, estaban las dos que desde Logroño iban tanto a Calahorra como a Tudela, estando esta última ciudad también unida con Pamplona; las dos de Guadalajara que iban a Soria y a Tudela, respectivamente; y la de Zaragoza que también iba a Tudela. Hasta aquí, poca diferencia hay entre las Carreras de Primera y Segunda Clase de Postas con las actuales carreteras nacionales. Especialmente, si se tiene en cuenta que cada una de las 6 Carreras Generales de Postas contemplaban varios itinerarios y que el segundo de la que iba de Madrid a Bayona pasaba por Almazán, Ágreda y Pamplona, esto es, por las inmediaciones de Fitero pues de Ágreda iba a la Venta de la Nava (Valverde de Ágreda) y de ésta a la Venta del Portazguillo (Valverde de Cervera del Río Alhama), donde abandonaba Castilla para entrar en Navarra por Cintruénigo, con objeto de cruzar el río Ebro con la barca que había en Castejón, siguiendo una trayectoria muy parecida al de la actual N-113. Esto es, atravesando parte del actual término municipal de Fitero. Si bien esta carrera también permitía la comunicación de Madrid con ciudades ubicadas en las cercanías de este itinerario por medio de carreras auxiliares, como por ejemplo era el caso de la que facilitaba el acceso de Madrid a Tarazona, a la que se llegaba por Ágreda y la Venta de la Nava.
Una vez en Tarazona también se podía continuar el viaje desde Madrid a otras localidades cercanas a esta ciudad aragonesa, como por ejemplo a Arnedo y a Calahorra, compartiendo en ambos casos parte del camino pues de Tarazona la carrera iba por la Venta del Portazguillo y de ésta a la Venta del Pillo (Alfaro), donde se bifurcaba para seguir por Autol a Arnedo o por Aldeanueva de Ebro a Calahorra. Lo que hacía que Fitero también figurase indirectamente en estos itinerarios locales de las inmediaciones de la carrera de Madrid a Bayona ya que una de sus postas se realizaba en la Venta del Pillo y ésta se encontraba dentro de los términos pertenecientes al monasterio cisterciense de Fitero hasta su desamortización de 1835.
Aparte de esta carrera que, para desgracia de La Rioja Baja y de la Ribera de Navarra, quedó en desuso entre finales del siglo XIX y principios del XX y que tenía una posta en Fitero, también existía en los términos de esta Villa la carrera local de mucha menor entidad que, como ahora, unía Fitero tanto con Cintruénigo y Corella como, a través de Baños de Fitero, con Cervera del Río Alhama, Igea y Grávalos, estando ubicada la posta y Venta de Fitero en la cochera que aún puede verse en la esquina de la Cuesta del Cementerio con la actual circunvalación de la Villa que, entonces, no era tal sino que era el trazado de esta carrera local. Además de existir en esta carrera local que pasaba por Fitero las ventas conocidas como Venta del Baño, que fueron las que dieron su nombre a este barrio cerverano.

sábado, 30 de abril de 2011

La participación de Fitero en las primeras elecciones a las Cortes españolas que hubo en Navarra

Durante la prolongada ocupación francesa de Navarra, la Diputación del reino tuvo dos tipos de actuación muy diferentes. Inicialmente, desde mayo de 1808, el régimen foral se mantuvo estructurado y colaboró con las autoridades del rey José I Bonaparte hasta que, el 8 de febrero de 1810, su hermano, el emperador Napoleón I Bonaparte, decretó la imposición de un Gobierno Militar en el viejo reino, que acabó integrándolo en la zona ocupada por el Ejército del Norte, al margen de la corte madrileña. Mientras tanto, en enero de 1810, la Regencia del reino de España fue la institución que, representando a la soberanía nacional, había convocado en Cádiz a las Cortes Generales, que comenzaron su celebración el 24 de septiembre de ese mismo año. Cortes en las que Navarra estuvo representada por el corellano Francisco de Paula Escudero y Ramírez de Arellano, en calidad de diputado suplente ya que en el viejo reino no pudieron celebrarse elecciones por estar ocupado por los franceses.
El 23 de julio de 1813, como publicó Francisco Miranda Rubio, se produjo el primer contacto oficial entre la Regencia y los miembros de la extinta Diputación del reino, aún en el exilio, que había comenzado en agosto de 1809, para solicitarles a éstos que nombrasen un Jefe Político para Navarra y que se publicase y jurase la Constitución. Siendo escogido el también corellano Miguel Escudero y Ramírez de Arellano, seguramente arrepentido ya de haber firmado el 7 de julio de 1808 la afrancesada Constitución de Bayona o Acte Constitutionnel de l’Espagne que había jurado José I Bonaparte, para suceder a su hermano como Jefe Político de Navarra, en el mes de agosto de 1813.
En Fitero, la Constitución de Cádiz fue jurada el 11 de septiembre de 1813, y los vecinos de la Villa procedieron a elegir a los que, en su Parroquia, se encargarían de nombrar, a su vez, a los dos candidatos que les representarían en su Merindad, salvo en la de Olite que sólo designaba un elector, siendo en total nueve electores de Partido Judicial o Merindad, los que, el día 25 de ese mismo mes, acabarían reuniéndose en Estella, bajo la presidencia de Miguel Escudero y Ramírez de Arellano, y eligiendo, al día siguiente, a los tres diputados, más un suplente, para representar a Navarra en las Cortes Generales de España, así como a los diputados a provinciales, en sustitución a los que hasta entonces habían participado en la Diputación del Reino de Navarra. Todos debían ser, como señaló Fermín Miranda Rubio al describir este proceso, mayores de 25 años y vecinos o residentes en cada Partido Judicial.
Este proceso electoral también tuvo lugar en Fitero el 16 de septiembre de 1813, como citó Jesús Soria Magaña hace poco más de un lustro, cuando en la Casa Consistorial de la Villa se juntaron el alcalde Joaquín Val, el párroco Francisco Navascués y otros diferentes vecinos de la única Parroquia de Sta. [Mª.] la Real, que esta Villa, mediante aviso antediem a son de caja, voz de pregonero y repetición en la mañana de este día con expresión del fin, siéndolo para el efecto de proceder, con arreglo a la Constitución política de la Monarquía Española y en consecuencia a las órdenes recibidas, al nombramiento de dos Electores Parroquiales que caben a la única de esta Población en atención a tener pasados de cuatrocientos vecinos y no llegar al de quinientos, precediendo los requisitos y demás circunstancias que previene el artículo tercero de las mismas, en su cumplimiento después de haber asistido a la Parroquia, celebrado la Misa Solemne de Espíritu Santo por el Vicario D. Francisco Navascués que ha hecho en la misma un discurso dirigido al objeto, se ha procedido luego de su regreso a esta Casa Consistorial a la habilitación de dos Escrutadores y un Secretario, hecha entre los vecinos concurrentes, a puerta abierta, verificándolo para los dos primeros encargos en las personas de Bernardo Rincón y Florencio Hervide y por Secretario al Escribano de Ayuntamiento [Antonio] Celestino Huarte. En seguida se preguntó por el Sr. Alcalde, como Presidente, cuanto previene el artículo cuarenta y nueve de la Constitución y no ha ocurrido duda, ni dificultad alguna en el particular, pasando enseguida al nombramiento de veinte y un Compromisarios que caben los dos Electores que exige, ejecutándolo en la forma prescrita en el artículo cincuenta y uno. Practicada esta diligencia y reconocidas las vistas de Nombramientos por el Presidente, Escrutadores y Secretario, se publicó en alta e inteligible voz haber sido los nombrados los que constan en la relación siguiente: Joaquín Val, Vicente Rupérez, D. Tiburcio Asiain, D. Juan Antonio Medrano, Bernardo Bayo, Joaquín Muro, Emeterio Aliaga, Joaquín Alfaro, Ramón Gómez, Manuel Aliaga, D. Bernardo Val, Pablo Yanguas, Juan Aliaga, Francisco Jiménez, Marcos Huete, Bernardo Rincón, [Antonio] Celestino Huarte, Manuel Bayo, Baltasar Guarás, Antonio Jiménez y Manuel Aliaga Ibero.
Habiendo sido convocados los veinte y un compromisarios, se han separado para el Nombramiento de los dos Electores, según lo previsto, y ha recaído la Elección, con más de la mitad de votos, en D. Juan Antonio Medrano y Morales, y el Licenciado D. Tiburcio Asiain, abogado de los Tribunales Nacionales, la cual fue publicada en la citada junta de Parroquia, acordando se les provea de copia firmada por el Presidente, Compromisarios y Secretario para hacer constar su nombramiento en la Junta de Partido, que se ha de realizar en la ciudad de Tudela, para la que se haya designado el día de mañana, diez y siete de septiembre, a las diez de ella, presentándose a el Sr. Alcalde de la misma, D. Jose Arguedas, finalmente se acuerda que incontinenti se traslade a la Parroquia para efecto de celebrar en la misma el Te Deum, con la solemnidad correspondiente, asistencia de todos los individuos de la Junta Parroquial, precediendo las demás ceremonias prescritas. Y, en consecuencia a lo mandado, se sentó por diligencia que la firmaron dicho Alcalde, como Presidente, Compromisarios y Secretario. Joaquín Val, Alcalde y Compromisario, Manuel Aliaga, Emeterio Aliaga, Tiburcio Asiain, Juan Antonio Medrano, Juan Aliaga, Vicente Rupérez, Bernardo Rincón y Baltasar Guarás.
Sirvan estas líneas para recordar y dejar constancia de la participación de los fiteranos en las elecciones a las primeras Cortes constitucionales que hubo en Navarra. A pesar de que el regreso de Fernando VII de Borbón, en marzo de 1814, acabó con las aspiraciones constitucionales de todos los españoles, restituyendo el sistema de gobierno y las instituciones existentes antes de la Guerra de la Independencia.