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domingo, 11 de septiembre de 2011

El escudo nobiliario de los Octavio de Toledo

Al comienzo de la primavera de 2009, tras haber sido derribado el inmueble de la Parcela 1039 de la Calle Mayor, que estaba incluido en el Inventario Arquitectónico de Interés Histórico-Artístico de Navarra, el Ayuntamiento procedió a recoger el escudo heráldico de los Octavio de Toledo, depositándolo temporalmente en el jardín de la casa de campo de un vecino de la Villa.
Los Octavio de Toledo de Corella, originarios de Tarazona, obtuvieron sentencia ejecutoria de hidalguía muy avanzado el siglo XVIII, basándose en su parentesco con los Larramendi de Lerín que, por su parte, la habían obtenido en 1775. De acuerdo con lo publicado por Francisco Alfaro Pérez y Begoña Domínguez Cavero, quienes también detallaron que el escudo de los Octavio de Toledo de Fitero tiene los mismos cuarteles que el de las armas de los Octavio de Toledo que hay en la Calle de La Reja de Corella, aunque en este caso el escudo carece de las lanzas y de la corona de laurel que acompañan al de Fitero. Éstos corresponden a la faceta militar de la rama de esta familia que se fundó en Fitero cuando aquí se trasladó a vivir el corellano Bernardo Octavio de Toledo y Arenal, siendo acreditada su hidalguía en 1779, tal como figura en el Libro de Alistamientos de Soldados de Fitero, que se conserva en el Archivo Municipal para que se le aplicasen las exenciones pertinentes.
El susodicho inmueble no se había catalogado en el vigente Plan Municipal de Urbanismo de Fitero, lo que debió facilitar que acabara siendo derruido. No obstante, en el artículo de dicho plan que define el Patrimonio Arquitectónico de Fitero se recogía que de acuerdo con el Decreto 561/1963, quedan protegidos, como motivos irreemplazables del Patrimonio Cultural de Fontellas, cualquier ornato de carácter heráldico que figure en sus edificaciones. Supongo que por el hecho de que así se legislara en nuestra Villa, los blasones heráldicos de Fitero no pasaron a ser parte del Patrimonio Cultural de Fontellas y que dicha afirmación del Plan Municipal de Urbanismo de Fitero se debe a un error o al desconocimiento de quienes lo redactaron y aprobaron. En cualquier caso, espero que a pesar del desinterés de quienes permitieron que así se legislara en Fitero, el Ayuntamiento de la Villa haya cumplido con el decreto que protegía al escudo de los Octavio de Toledo y que lo hayan puesto a buen recaudo hasta que lo repongan en el lugar que le corresponda según la Ley.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La fachada más estrecha

El único de los inmuebles que queda en pie, de los tres que el Servicio de Patrimonio Histórico de la institución Príncipe de Viana recogió en su Inventario Arquitectónico de Interés Histórico-Artístico de Navarra, es el de la Parcela 2907 de la Plaza de la Villa.
Sin embargo, ninguno de esos tres inmuebles llegó a formar parte del catálogo de edificios protegidos por el vigente Plan Municipal de Urbanismo de Fitero. Lo que explica que los otros dos, el de la Parcela 1039 de la Calle Mayor y el de la Parcela 1020 de la Calle Lejalde, hayan desaparecido y, en el caso de este último, incluso se haya edificado un nuevo edificio en su lugar. Mientras que el solar del otro ahora ofrece la función de aparcamiento para vehículos. En ambos casos, las fachadas de estos edificios tenían objetos ornamentales de interés, uno tenía el escudo nobiliario de los Octavio de Toledo y el otro un mirador de forja que era lo único que había en la Villa correspondiente al movimiento artístico Art Decó.
El caso de este tercer edificio es distinto pues su fachada con gran dificultad podría llegar a albergar cualquier tipo de objeto ornamental. Quizá es por eso, por presentar la fachada más estrecha de Fitero, por lo que fue seleccionado para formar parte del Inventario Arquitectónico de Interés Histórico-Artístico de Navarra. En cualquier caso, fueran los motivos que fuesen los que motivaron su catalogación, espero que tenga mejor futuro que los otros dos inmuebles que tenían la misma calificación de interés patrimonial para Navarra y que ya han desaparecido.

martes, 6 de septiembre de 2011

El Callejón de Santa Lucía

Era uno de los tres callejones empotrados en otras tantas viviendas que había en Fitero, junto con el del Guache y el del Carmen, que aún existen. Los tres tenían una construcción similar, con gruesas vigas de madera visibles en el techo, y parecidas dimensiones.
Al igual que ocurre ahora en el Callejón del Carmen, parece que en el Callejón de Santa Lucía también hubo una hornacina que albergó una imagen religiosa. Aunque desapareció hace mucho tiempo, de hecho yo no llegué a conocerla y tampoco he podido recabar más información acerca de ella. El camino que salía por este callejón conduce a la parte trasera del término de Santa Lucía, en el que también hubo una ermita dedicada a esta santa, cuya devoción popular arraigó fuertemente en la Villa casi desde los orígenes de ésta, y fue la que dio lugar a la consagración de la desaparecida ermita y, seguramente, a la posterior dedicación de la hornacina y, por tanto, al nombre del ahora también desaparecido Callejón de Santa Lucía.
Este callejón se encontraba en el inmueble de la Parcela 1093 de la Calle Mayor y era otro de los tres únicos edificios que el Servicio de Patrimonio de la institución Príncipe de Viana tenía catalogado en el Inventario Arquitectónico de Interés Histórico-Artístico de Navarra. Sin embargo, no fue incluido en el catálogo de Patrimonio Arquitectónico de la Villa cuando el Ayuntamiento elaboró el vigente Plan Municipal de Urbanismo, lo que explica por qué también se ha convertido ahora en un solar en el que se permite el aparcamiento de vehículos, temporalmente, al menos. Afortunadamente, el Ayuntamiento puso a buen recaudo el escudo nobiliario de los Octavio de Toledo, que había en su fachada. Este escudo, como el de los Yanguas de Fitero, que aún está en otra fachada fiterana, data de finales del siglo XVIII y son los dos únicos escudos nobiliarios de piedra que quedan en Fitero. Esto es, dos de los muy escasos escudos nobiliarios que permitió el antiguo monasterio de Fitero que los vecinos de su Villa pudieran colocar en las fachadas de sus casas y que han llegado hasta nuestros días.